El Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires atravesó una de las jornadas internas más extensas y complejas de los últimos años. Con negociaciones que se prolongaron hasta bien entrada la madrugada, prórrogas sucesivas del plazo formal y distritos donde los acuerdos no llegaron a sellarse, el peronismo bonaerense dio por concluida la etapa de presentación de listas y avales para la renovación de sus autoridades partidarias. El cierre confirmó un escenario de unidad en la conducción provincial, pero dejó abiertas múltiples disputas locales que se resolverán en elecciones internas.
El proceso, lejos de ser un trámite administrativo, expuso el delicado equilibrio que hoy atraviesa al PJ en el principal distrito electoral del país. La necesidad de ordenar la estructura partidaria convive con liderazgos territoriales fuertes, alineamientos diversos y un contexto político nacional que condiciona cada decisión. En ese marco, el cierre de listas funcionó como una radiografía del estado actual del peronismo bonaerense y anticipa debates de mayor profundidad de cara al calendario electoral que se proyecta hacia 2026 y 2027.
Prórrogas, negociaciones y un cierre que se estiró hasta la madrugada
El cronograma interno establecía como límite las 23.59 para la presentación de listas. Sin embargo, la dinámica real del armado político obligó a modificar los tiempos previstos. La Junta Electoral del PJ bonaerense, presidida por Leonardo Nardini, dispuso primero una extensión hasta la 1 de la madrugada y luego una segunda prórroga hasta las 2, ante la llegada constante de dirigentes y apoderados del interior provincial con documentación pendiente.
El argumento fue la voluntad de garantizar la participación de todos los sectores que manifestaron intención de competir o integrar las nóminas. Durante esas horas, la sede partidaria se convirtió en un punto de encuentro marcado por la incertidumbre, los llamados de último momento y las negociaciones contrarreloj. Finalmente, pasadas las 2.15, las autoridades dieron por cerrada la recepción de listas y avales, habilitando el inicio formal de la etapa de revisión y control.
A partir de ahora, el cronograma contempla la exhibición pública de las listas presentadas y el período de impugnaciones, que culminará el domingo siguiente. Recién después de esas instancias quedará definido en qué distritos habrá competencia interna y en cuáles se consagrarán autoridades sin necesidad de votar.
En el plano provincial, el desenlace fue el esperado. Axel Kicillof y Verónica Magario encabezarán la nueva conducción del PJ bonaerense tras la presentación de una lista de unidad que evita la realización de elecciones internas previstas originalmente para marzo. La decisión fue leída como un gesto de ordenamiento político en un contexto de alta fragmentación y como una señal hacia el conjunto del peronismo, en momentos en que la reorganización partidaria aparece como una prioridad estratégica.
La renovación, sin embargo, no se limita a la presidencia del partido. El proceso incluye la elección de los 135 consejos partidarios municipales y del consejo provincial, una estructura clave para el control territorial, la definición de estrategias electorales y la construcción de consensos de cara a los próximos desafíos políticos.
Distritos en disputa y el mapa de internas que sigue abierto
La unidad lograda en la cúpula partidaria no logró replicarse de manera uniforme en todo el territorio bonaerense. En al menos 32 municipios, las negociaciones fracasaron y se presentaron dos o más listas, lo que habilita la posibilidad de elecciones internas el próximo 15 de marzo si las nóminas superan el proceso de validación de la Junta Electoral.
Uno de los casos más significativos es el de General Pueyrredón, con Mar del Plata como epicentro. Allí se anotaron tres listas, reflejo de una fragmentación persistente del peronismo local. Una de ellas es Patria Sí, Colonia No, encabezada por Daniel Di Bártolo y Nora Estrada, con el respaldo político de Fernanda Raverta y el armado de La Cámpora. En paralelo, el Movimiento Derecho al Futuro, espacio referenciado en el gobernador Kicillof, presentó una nómina liderada por Adriana Donzelli, secretaria general del SADOP Buenos Aires, acompañada por Daniel Rodríguez, exconcejal y dirigente gremial del sector de casineros. La tercera propuesta, Peronismo Marplatense, lleva como candidato a presidente a Rodolfo Manino Iriart, con María Soledad Santamaría como vice, y busca posicionarse como una alternativa con fuerte identidad local.
En el conurbano oeste, Moreno aparece como otro foco de tensión. La intendenta Mariel Fernández encabeza una de las listas y apunta a consolidar su liderazgo al frente del PJ local. Enfrente, el MDF presentó su propia propuesta con Matías Irrazabal como candidato a presidente y Pablo Pereyra como vice, planteando una disputa que combina diferencias políticas, generacionales y de representación territorial.
Más al norte, Tigre ofrece un escenario de alta complejidad política. En el distrito gobernado por Julio Zamora se presentaron dos listas con alineamientos claros. La oficialista, vinculada al jefe comunal y con Lucas Gianella como figura central, competirá contra una nómina opositora encabezada por Luis Samyn Ducó, referente del Frente Renovador, y Nancy Ferreyra, dirigente de La Cámpora. La disputa refleja tensiones acumuladas y la convivencia de distintas tradiciones del peronismo en un territorio estratégico.
La lista de municipios donde continúan las internas incluye, entre otros, General Rodríguez, Luján, Marcos Paz, Morón, Navarro, San Miguel, Lanús, Zárate, Junín, Pergamino, Chivilcoy, San Nicolás, Balcarce, Saladillo y La Costa. En cada caso, las disputas responden a realidades locales específicas, pero también a alineamientos provinciales y a la proyección de liderazgos de cara a futuros procesos electorales.
El desafío de ordenar el PJ y lo que se juega hacia adelante
Con el cierre de listas consumado, el PJ bonaerense entra ahora en una etapa decisiva. La Junta Electoral deberá analizar la validez de cada presentación, revisar avales, resolver observaciones y definir qué listas quedan habilitadas para competir. No se descarta que algunas nóminas sean objetadas ni que, ante la posibilidad de impugnaciones, se reactiven negociaciones para evitar internas que puedan profundizar las divisiones.

El 15 de marzo aparece como una fecha clave. Si no se alcanzan acuerdos antes, ese día el peronismo irá a elecciones internas en los distritos donde haya más de una lista oficializada. El resultado de esos comicios será determinante para medir fuerzas, redefinir liderazgos y reordenar la estructura territorial del partido.
La lista de unidad encabezada por Kicillof y Magario envía una señal de cohesión en la cúpula, pero el verdadero desafío estará en trasladar ese ordenamiento al plano local. La convivencia entre intendentes con peso propio, organizaciones sociales, sindicatos y espacios políticos diversos exigirá una conducción capaz de administrar tensiones y construir consensos duraderos.
En un escenario nacional atravesado por la reconfiguración del sistema político y por debates internos profundos dentro del peronismo, el proceso bonaerense adquiere una relevancia particular. La forma en que se resuelvan las internas, el nivel de participación y la capacidad de recomposición posterior serán indicadores clave de la fortaleza real del PJ en el distrito más poblado del país.
Con listas cerradas, plazos en marcha y distritos aún en disputa, el peronismo bonaerense inicia una fase definitoria. La madrugada del cierre dejó en claro que la unidad no es automática y que el ordenamiento partidario será un proceso gradual, atravesado por disputas locales y decisiones estratégicas que exceden lo inmediato y proyectan su impacto sobre el futuro político de la provincia.





