Dirigentes de todo el arco político argentino se pronunciaron tras el operativo de Estados Unidos en Venezuela que derivó en la detención de Nicolás Maduro. El hecho generó un fuerte impacto político y reavivó el debate sobre soberanía, derecho internacional y el rol de la Argentina en la región.
La captura del mandatario venezolano Nicolás Maduro, quien fue sacado del país en un operativo militar dirigido por Estados Unidos e imputado por narcoterrorismo, provocó una inmediata repercusión en la política argentina. Referentes de distintas fuerzas expresaron posiciones contrapuestas sobre el accionar norteamericano y sus consecuencias institucionales, dejando expuesta una profunda división política e ideológica.
Desde los sectores más críticos del chavismo, la noticia fue celebrada como un punto de inflexión para la región. La senadora nacional por la Ciudad de Buenos Aires y exministra de Seguridad, Patricia Bullrich, calificó la jornada como “histórica” y sostuvo que tanto la Argentina como Estados Unidos reconocen al denominado Cártel de los Soles como una organización terrorista. En un mensaje difundido en redes sociales, afirmó que se trata de una estructura criminal “liderada desde el poder por el propio régimen de Nicolás Maduro” y cerró con una definición contundente: “Está llegando la libertad y la paz a Latinoamérica”.
Horas más tarde, en declaraciones radiales, Bullrich profundizó su postura y volvió a definir al gobierno venezolano como un “régimen narcoterrorista”. También se refirió a la situación de ciudadanos argentinos en Venezuela y aseguró que la condena al chavismo no responde a una cuestión ideológica, sino a la necesidad de combatir un Estado que, según afirmó, está vinculado al crimen organizado. “No estamos en contra de una ideología, sino de un Estado narcocriminal”, remarcó.
La vicepresidenta Victoria Villarruel también manifestó su respaldo a la detención de Maduro. A través de sus redes sociales, expresó su expectativa de que el pueblo venezolano pueda reencontrarse, recuperar la democracia y avanzar hacia un proceso de justicia contra quienes cometieron violaciones sistemáticas a los derechos humanos. En su mensaje, habló de una Venezuela “libre”, con presos políticos liberados y con el orden institucional restituido.
En la misma línea se pronunció el expresidente Mauricio Macri, quien sostuvo que “Latinoamérica recupera un país secuestrado por una dictadura”. Recordó sus denuncias previas contra el chavismo, su apoyo a la oposición venezolana y destacó especialmente a María Corina Machado y Edmundo González. Para el exmandatario, la detención de Maduro marca el final de una impunidad prolongada y abre la posibilidad de una transición democrática inmediata.
El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, celebró el operativo y lo definió como un hecho “histórico”. Aseguró que la dictadura que sometió al pueblo venezolano durante años “llegó a su fin” y manifestó su expectativa de que se inicie una nueva etapa institucional en el país caribeño.

Desde una posición diametralmente opuesta, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, condenó el accionar militar de Estados Unidos. En un comunicado, advirtió que la intervención constituye una grave violación del derecho internacional, altera la estabilidad regional y sienta un precedente peligroso. Según sostuvo, el operativo vulnera principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y de la OEA, además de contradecir doctrinas históricas de la política exterior argentina, como la Doctrina Drago y la Doctrina Calvo.
“Los principios de no intervención, defensa de la paz y respeto por la soberanía deben estar por encima de cualquier conveniencia política o económica”, afirmó Kicillof, al tiempo que cuestionó el rol de Estados Unidos en la región.
En el ámbito legislativo, el dirigente del PRO Waldo Wolff difundió un mensaje titulado “Venezuela Libre”, en el que enumeró las violaciones a los derechos humanos, el fraude electoral y el éxodo masivo provocado por el chavismo. Señaló que el objetivo central debe ser que Venezuela recupere la democracia con gobernantes surgidos de la voluntad popular y que los responsables del régimen respondan ante la justicia.
Desde La Libertad Avanza, la diputada nacional Sabrina Ajmechet respaldó públicamente el posicionamiento del presidente Javier Milei y celebró que la Argentina adopte una postura clara frente al conflicto venezolano, alineada con la ofensiva estadounidense.
En cambio, desde la izquierda, la dirigente Myriam Bregman repudió el operativo y lo calificó como una “agresión del imperialismo estadounidense”. A través de sus redes sociales, llamó a rechazar la intervención militar y a impulsar una respuesta regional contra lo que definió como una escalada intervencionista.
El peronismo también expresó una postura crítica. El Partido Justicialista difundió un comunicado en el que condenó los ataques de Estados Unidos, advirtió que representan una amenaza para América Latina y reafirmó los principios de no intervención, solución pacífica de los conflictos y soberanía regional.
En la misma línea se pronunciaron el Frente Renovador y La Cámpora. Desde el espacio fundado por Sergio Massa se rechazó cualquier tipo de invasión o intervención armada extranjera y se sostuvo que la legitimidad de un gobierno debe resolverse a través de mecanismos democráticos y soberanos. La Cámpora, en tanto, denunció una violación grave a la soberanía regional y vinculó la ofensiva estadounidense a intereses estratégicos sobre los recursos naturales de Venezuela, cuestionando además el respaldo del gobierno argentino al accionar militar.
La detención de Nicolás Maduro no solo sacudió el escenario político venezolano, sino que reavivó en la Argentina un debate de fondo sobre política exterior, soberanía, derechos humanos y el rol de las potencias en América Latina, dejando expuesta una vez más la profunda grieta en la dirigencia local frente a los conflictos internacionales.





