El Banco Central de la República Argentina (BCRA) brindó precisiones sobre el acuerdo de swap alcanzado con Estados Unidos por un monto de USD 20.000 millones. El entendimiento, que busca apuntalar la estabilidad financiera del país, fue presentado como un instrumento de respaldo para la política cambiaria y monetaria, aunque sus efectos no se verán reflejados de inmediato en las reservas internacionales.
Desde la autoridad monetaria explicaron que “el objetivo del acuerdo es contribuir a la estabilidad macroeconómica de la Argentina, con énfasis en preservar la estabilidad de precios y promover un crecimiento económico sostenible”. El convenio, según señalaron, permitirá ampliar las herramientas de intervención del BCRA y fortalecer la liquidez del sistema, aunque varios de sus términos —como las tasas, plazos o garantías— permanecerán bajo confidencialidad.
El Banco Central destacó que cada tramo del swap se irá activando de forma gradual, en función de las necesidades que surjan. Por ello, su impacto en las reservas internacionales —que actualmente rondan los USD 41.168 millones— será progresivo y dependerá del calendario de desembolsos. “El BCRA mantiene una hoja de balance sólida y con amplia liquidez; los desembolsos se definirán según las necesidades futuras”, indicaron fuentes del organismo.
La autoridad monetaria también aclaró que este acuerdo difiere del swap vigente con China, que asciende a unos USD 18.000 millones y sí figura directamente en el balance de reservas. En este caso, se trata de una operación con características técnicas distintas, aunque ambos mecanismos persiguen el mismo propósito: ampliar las herramientas de política monetaria y cambiaria.
Las condiciones específicas del acuerdo —como la tasa aplicada o las fechas de activación de los tramos— no fueron reveladas. El BCRA justificó esa decisión bajo la necesidad de mantener la confidencialidad, en línea con prácticas internacionales que buscan evitar movimientos especulativos entre los inversores. Como ejemplo, se mencionó el Exchange Stabilization Fund del Tesoro de Estados Unidos, que mantiene acuerdos similares con los bancos centrales de México y Uruguay.
El presidente del BCRA, Santiago Bausili, ya había anticipado que el esquema con Washington se inspira en el modelo aplicado por México en los años noventa, cuando ese país accedió a un swap por USD 9.000 millones durante la crisis del “Tequila”. “La idea es establecer una versión actualizada de aquel mecanismo, que ha funcionado por casi tres décadas”, señaló el funcionario.
Por su parte, el secretario del Tesoro norteamericano, Scott Bessent, adelantó que la asistencia total podría alcanzar los USD 40.000 millones. Además del swap, se evalúa la creación de un fondo privado de USD 20.000 millones, integrado por bancos y fondos soberanos, orientado a fortalecer el mercado de deuda argentino.
La noticia llega en un contexto de alta volatilidad económica y política. El respaldo de Estados Unidos busca enviar una señal de estabilidad al mercado, luego de las tensiones generadas por la incertidumbre electoral y las recientes declaraciones del presidente Donald Trump. En una conferencia de prensa, el mandatario sostuvo: “Argentina está luchando por su vida. No tienen dinero y están haciendo todo lo posible para sobrevivir”, en respuesta a cuestionamientos sobre los beneficios del acuerdo.
El apoyo estadounidense se produce en un escenario en el que el Gobierno enfrenta dificultades para recomponer reservas netas. Según la consultora PxQ, al descontar los desembolsos del Fondo Monetario Internacional, el saldo neto de reservas se ubica en niveles similares, o incluso inferiores, a los de noviembre de 2023, cuando el país registraba un rojo de USD 11.133 millones.
Ante esa situación, el FMI decidió flexibilizar la meta de acumulación de reservas para 2025: ya no exige un saldo positivo de USD 2.400 millones, sino que admite un déficit de hasta USD 2.600 millones. Sin embargo, la activación del swap con Estados Unidos y la posibilidad de un nuevo fondo de financiamiento privado podrían modificar sustancialmente el panorama financiero hacia el cierre del año.





