Murió Sandra Mendoza: el Senado la homenajeó con un minuto de silencio en plena sesión por la reforma laboral. La histórica dirigente del PJ chaqueño falleció a los 60 años tras permanecer internada en terapia intensiva en Buenos Aires. La noticia fue confirmada por Juliana Di Tullio durante el tratamiento de la reforma laboral.
El Senado interrumpió la sesión para rendirle homenaje con un minuto de silencio. La trayectoria de Sandra Mendoza marcó más de tres décadas de militancia, gestión y trabajo legislativo en Chaco y en el Congreso nacional.
La Cámara alta debatía uno de los proyectos más sensibles del año cuando la noticia alteró el ritmo habitual del recinto. En medio del tratamiento de la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional, la senadora Juliana Di Tullio pidió la palabra y comunicó el fallecimiento de Sandra Mendoza, exdiputada nacional e histórica dirigente del peronismo chaqueño. El anuncio generó un inmediato clima de recogimiento y derivó en un minuto de silencio acompañado por todos los bloques.
La sesión, que ya estaba marcada por fuertes tensiones políticas y una extensa lista de oradores, quedó atravesada por la conmoción. Oficialismo y oposición, que minutos antes intercambiaban argumentos sobre indemnizaciones, período de prueba y cambios en convenios colectivos, se pusieron de pie en señal de respeto. El gesto institucional volvió a mostrar que el Parlamento conserva rituales propios que trascienden la coyuntura y la disputa partidaria.
Sandra Mendoza murió este miércoles a los 60 años, luego de permanecer internada en terapia intensiva en una clínica privada de la Ciudad de Buenos Aires. Su estado era crítico y había generado preocupación en el ámbito político chaqueño durante los últimos días. Finalmente, el desenlace fue confirmado en pleno recinto del Senado, en una escena que combinó dolor, memoria y formalidad institucional.
EL ANUNCIO EN EL SENADO Y EL HOMENAJE TRANSVERSAL
La confirmación oficial del fallecimiento fue realizada por Juliana Di Tullio durante el debate por la reforma laboral. “Ni bien se inició la sesión tuvimos una noticia que hace juego con el día, que es una noticia muy triste, que es el fallecimiento de una compañera, una amiga en términos personales. Alguien a quien el Chaco quiere mucho, la provincia del Chaco quiere independientemente de qué pertenencia política tiene. Ella es Sandra Mendoza, una diputada que durante sus ocho años de mandato fue compañera de muchos de quienes están aquí sentados”, expresó ante el pleno.
Las palabras de la senadora marcaron el tono del homenaje. Inmediatamente se solicitó un minuto de silencio, que fue acompañado de pie por legisladores de todos los espacios. El recinto, que minutos antes registraba intervenciones cruzadas sobre el impacto económico de la reforma laboral, quedó en absoluto silencio.
El gesto tuvo un fuerte valor simbólico. No solo porque Sandra Mendoza había sido parte del Congreso durante ocho años, sino porque el anuncio se produjo en una jornada políticamente cargada, con movilizaciones sindicales en distintos puntos del país y un debate que divide aguas en el sistema político. El homenaje recordó la dimensión humana de la política en medio de una discusión estructural.
La tradición parlamentaria argentina establece que ante el fallecimiento de exlegisladores se realicen expresiones de pesar en la primera sesión posterior a conocerse la noticia. En este caso, la confirmación se produjo en tiempo real, lo que convirtió al Senado en el escenario institucional del anuncio.
UNA VIDA MARCADA POR LA MILITANCIA Y LA GESTIÓN

Sandra Mendoza nació el 20 de abril de 1963 en Presidencia Roque Sáenz Peña, una de las ciudades más importantes del Chaco. Fue la cuarta de cinco hijos de Guillermo Mendoza, quien se desempeñó como ministro de la Suprema Corte provincial, y de Tita Fernández. Se formó como kinesióloga en la Universidad Nacional del Nordeste, ámbito en el que inició su militancia en la Juventud Universitaria Peronista.
Durante su etapa universitaria conoció a Jorge Capitanich, con quien se casó en 1990 y tuvo dos hijas, Guillermina y Jorgelina. Aunque la pareja se separó en 2009, ambos compartieron años de intensa actividad política dentro del justicialismo chaqueño, una fuerza con fuerte arraigo territorial en la provincia.
La trayectoria de Sandra Mendoza estuvo ligada a la política pública y a la construcción partidaria. Fue diputada provincial y luego desempeñó funciones en la Casa de la Provincia del Chaco en Buenos Aires. En 2007 fue designada ministra de Salud provincial, un cargo desde el cual impulsó programas de accesibilidad en espacios públicos, fortalecimiento de la red sanitaria y mejoras en infraestructura hospitalaria.
Ese mismo año fue electa diputada nacional por el Frente para la Victoria. Ejerció su mandato entre 2009 y 2017, con renovación en 2013. En la Cámara baja integró comisiones vinculadas a salud, legislación penal y asuntos sociales. Su agenda legislativa incluyó proyectos relacionados con la protección de la infancia, la regulación de delitos informáticos y la ampliación de derechos para sectores vulnerables.
Entre las iniciativas más destacadas se encuentra la incorporación de la figura del “agente encubierto” en investigaciones sobre redes de pedofilia dentro del marco de la Ley de Delitos Informáticos. También presentó propuestas vinculadas con el reconocimiento de la labor docente, la promoción de menús aptos para celíacos en establecimientos gastronómicos, tarifas diferenciadas para centros culturales y reformas orientadas a fortalecer la perspectiva de género en la legislación penal.
Su actividad política se extendió por más de tres décadas y trascendió el ámbito estrictamente institucional. Fue referente de espacios de mujeres dentro del peronismo y mantuvo una participación activa en la vida pública chaqueña incluso después de concluir su mandato legislativo.
EL IMPACTO POLÍTICO Y EL CONTEXTO DE SU FALLECIMIENTO
La muerte de Sandra Mendoza generó repercusiones inmediatas en la provincia del Chaco, donde su figura era ampliamente conocida. Dirigentes del justicialismo, referentes sociales y excompañeros de banca expresaron mensajes de condolencias y destacaron su compromiso con la gestión pública y la defensa de derechos sociales.
En los últimos días, Mendoza había permanecido internada en estado crítico. Según trascendió, sufrió una lesión en las vértebras que le provocó daños en la médula espinal. A ese cuadro se sumaron complicaciones derivadas de su diabetes, lo que agravó su situación clínica. Permaneció entubada en terapia intensiva, con pronóstico reservado y bajo monitoreo constante del equipo médico.
El desenlace se produjo en un momento de alta exposición política, ya que el Senado debatía la reforma laboral promovida por el Ejecutivo. El proyecto propone modificaciones en el régimen indemnizatorio, la ampliación del período de prueba y cambios en distintos aspectos de la legislación laboral vigente. La discusión se desarrolla en un contexto de tensión sindical, con medidas de fuerza convocadas por sectores de la CGT y movilizaciones en rechazo a la iniciativa.
En ese escenario, el anuncio del fallecimiento de Sandra Mendoza introdujo una pausa inesperada. El minuto de silencio permitió un momento de reflexión colectiva en medio de una jornada atravesada por cálculos parlamentarios y posicionamientos ideológicos.
Más allá del debate coyuntural, la figura de Mendoza quedó asociada a una etapa del peronismo chaqueño con fuerte presencia nacional. Su paso por el Congreso y su desempeño en cargos ejecutivos forman parte de la historia política reciente de la provincia.
La sesión continuó luego con el tratamiento de la reforma laboral, pero el homenaje inicial marcó el tono de la jornada. En un Parlamento habituado a la confrontación, el reconocimiento a una exdiputada fallecida evidenció que, aun en tiempos de fuerte polarización, persisten gestos institucionales que refuerzan la memoria y el respeto por quienes integraron la vida legislativa del país.





