El Gobierno nacional oficializó la designación de Marcelo Alejandro Nachón como nuevo interventor del Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas), en reemplazo de Carlos Casares, en un momento especialmente sensible para el sistema energético argentino. La decisión, publicada en el Boletín Oficial, llega en plena transición hacia la creación del Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad y con una agenda cargada de definiciones que impactan de manera directa en tarifas, inversiones y abastecimiento.
El cambio de conducción no es menor. El Enargas es el organismo encargado de regular un servicio esencial que atraviesa a hogares, industrias y al propio equilibrio fiscal del Estado. En un contexto de revisión tarifaria, reordenamiento de subsidios y necesidad de atraer capitales para ampliar la infraestructura gasífera, el perfil del interventor se vuelve una pieza clave para sostener previsibilidad y evitar sobresaltos regulatorios.
Desde la Secretaría de Energía remarcaron que el nombramiento de Nachón busca garantizar continuidad institucional y capacidad técnica durante esta etapa de transición. El funcionario fue evaluado previamente para integrar el directorio del futuro ente unificado, lo que, según el Gobierno, respalda su idoneidad para conducir el organismo mientras se definen las nuevas reglas del sistema energético.
Regulación del gas, tarifas e inversiones: el perfil técnico del nuevo interventor
Marcelo Nachón llega al Enargas con un recorrido extenso en regulación energética y en la industria del gas y los hidrocarburos. Entre julio de 2024 y enero de 2026 formó parte del Consejo Asesor del organismo, desde donde participó en la elaboración de normativa vinculada a la Ley del Gas, la Ley de Hidrocarburos y la Ley de Bases, además de intervenir en decisiones estratégicas que afectan al conjunto del sistema.
Durante ese período, su participación estuvo enfocada en procesos clave como la revisión tarifaria quinquenal, un punto central para definir el sendero de precios del gas en los próximos años. Esa revisión no solo impacta en las facturas que pagan los usuarios residenciales, sino también en la estructura de costos de la industria y en la rentabilidad de las empresas transportistas y distribuidoras.
Otro de los ejes en los que trabajó fue la ampliación del Gasoducto Perito Moreno y la reorganización del sistema de transporte de gas. Estas obras resultan determinantes para mejorar el abastecimiento interno, reducir cuellos de botella y aprovechar con mayor eficiencia la producción de Vaca Muerta, uno de los principales activos energéticos del país.
Además, Nachón intervino en la planificación del abastecimiento del Gasoducto Norte, una infraestructura estratégica para garantizar el suministro en provincias que históricamente enfrentaron restricciones y dependencia de importaciones. En un escenario de ajuste fiscal y control del gasto público, optimizar el uso del gas local se convirtió en un objetivo central de la política energética.
Su trayectoria en el sector privado también pesa en la evaluación oficial. Durante más de 16 años se desempeñó en Wintershall Dea Argentina, donde ocupó cargos de alta responsabilidad en proyectos especiales. Desde allí asesoró a la conducción de la compañía en temas regulatorios, contractuales y de política energética, y participó en negociaciones complejas con autoridades nacionales y provinciales, transportistas y socios estratégicos.
Ese recorrido le permitió adquirir una visión integral del vínculo entre el Estado y las empresas del sector, un aspecto clave en un contexto donde el Gobierno busca atraer inversiones, reducir la litigiosidad y generar reglas de juego estables para proyectos de largo plazo, especialmente en exploración y producción de gas.
Nuevo ente regulador, subsidios y costos del sistema energético
La designación de Nachón se da en la antesala de un cambio institucional profundo. A partir del 1 de marzo de 2026, el Enargas dejará de existir como organismo independiente para integrarse al nuevo Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad, que también absorberá las funciones del ENRE. La unificación apunta a simplificar estructuras, reducir gastos administrativos y unificar criterios regulatorios.
Sin embargo, el proceso no está exento de desafíos. El nuevo esquema deberá compatibilizar realidades muy distintas entre el sector eléctrico y el gasífero, ambos atravesados por debates sobre tarifas, subsidios y calidad del servicio. En ese marco, la conducción transitoria del Enargas tiene la tarea de sostener el funcionamiento cotidiano del organismo sin frenar decisiones clave.
Uno de los puntos más sensibles es el impacto tarifario. La revisión quinquenal en curso definirá no solo los ingresos de las empresas del sector, sino también el nivel de subsidios que deberá cubrir el Estado. En un contexto de ajuste de las cuentas públicas, cada definición regulatoria tiene implicancias fiscales directas.
Además, el sistema energético necesita inversiones millonarias para ampliar redes, mejorar el transporte y garantizar el abastecimiento en picos de demanda. La señal que emita el regulador en términos de previsibilidad y respeto por los contratos será determinante para el flujo de capitales, tanto nacionales como extranjeros.
Desde el Gobierno sostienen que el perfil técnico de Nachón permite combinar control estatal con una mirada económica del sector, orientada a evitar distorsiones que terminen encareciendo el servicio o generando conflictos judiciales. La experiencia acumulada en regulación y negociación aparece como un activo para atravesar una etapa donde cada decisión es observada de cerca por empresas, provincias y usuarios.
La salida de Carlos Casares y la tensión interna en la transición regulatoria
La renuncia de Carlos Casares al frente del Enargas fue el telón de fondo del cambio de conducción. La dimisión se formalizó a través de una carta en la que el ex interventor expresó su sorpresa por no haber sido seleccionado para integrar el directorio del futuro ente unificado, decisión que interpretó como una señal de pérdida de confianza.
Casares había asumido la intervención del organismo en enero de 2024 y formó parte, desde marzo de 2023, del equipo que elaboró los lineamientos de la política energética del actual oficialismo. En ese proceso trabajó en propuestas regulatorias sobre gas natural, GNL y otros combustibles gaseosos, muchas de las cuales luego fueron incorporadas en la Ley de Bases.
Durante su gestión, el Enargas atravesó un proceso de racionalización interna que redujo el plantel de personal de 707 a 516 trabajadores. Ese ajuste se inscribió en una política más amplia de reducción del gasto público y reordenamiento del Estado, con impacto directo en la estructura operativa del organismo.
En su carta de renuncia, Casares sostuvo que su intención era continuar colaborando con el proyecto de unificación de los entes reguladores para construir un organismo autárquico con estándares internacionales. Al no haber sido elegido en el concurso público de antecedentes, consideró que no contaba con la confianza necesaria para seguir en funciones y presentó su renuncia indeclinable.

La salida del funcionario se produjo en un contexto de múltiples renuncias dentro del Gobierno en un corto período, lo que alimentó lecturas sobre tensiones internas en áreas sensibles de la administración. No obstante, desde la Secretaría de Energía buscaron bajar el tono político y enfatizaron que la designación de Nachón responde a criterios técnicos y a la necesidad de garantizar continuidad.
Con el nuevo interventor ya en funciones, el foco estará puesto en cómo se administra la transición hacia el ente unificado y en qué señales regulatorias se emiten en los próximos meses. En un sector estratégico como el gas, donde confluyen intereses económicos, fiscales y sociales, cada movimiento del regulador tendrá impacto directo en tarifas, inversiones y en la estabilidad del sistema energético argentino.





