El Fondo Monetario Internacional (FMI) confirmó este jueves que llegó a un acuerdo técnico —conocido como Staff Level Agreement— con el Gobierno argentino, en el marco de la primera revisión del programa económico firmado en abril bajo la modalidad de Facilidades Extendidas (EFF). Este entendimiento allana el camino para un nuevo desembolso de u$s2.000 millones, que aún requiere el aval definitivo del Directorio Ejecutivo del organismo, cuya sesión se espera para los últimos días de julio.
El acuerdo representa un paso clave en la hoja de ruta que impulsa la administración de Javier Milei para garantizar la estabilidad macroeconómica, consolidar su plan de ajuste fiscal y asegurar el cumplimiento de los compromisos externos. Según se informó oficialmente, la aprobación formal permitirá reforzar las reservas del Banco Central y cubrir vencimientos inmediatos con el propio Fondo, como el pago previsto para el 1° de agosto, estimado en unos u$s650 millones.
Un balance favorable para el primer trimestre
El FMI destacó que el programa “tuvo un comienzo sólido”, y celebró la continuidad del enfoque ortodoxo del Gobierno argentino. El organismo valoró la combinación de ajuste fiscal, política monetaria restrictiva y liberalización progresiva del mercado cambiario, elementos que considera centrales para contener la inflación y estabilizar la economía.
“La transición hacia un régimen cambiario más flexible avanzó sin contratiempos. La inflación se ha moderado, la expansión económica ha continuado y la pobreza ha comenzado a disminuir”, detalló el comunicado emitido desde Washington.
Además, se subrayó que Argentina accedió nuevamente a los mercados internacionales de crédito antes de lo previsto, un hito que el FMI consideró un síntoma de confianza incipiente en la sostenibilidad del nuevo esquema económico.
La voz del Fondo: Kozack y los desafíos pendientes
La vocera principal del FMI, Julie Kozack, brindó declaraciones durante su habitual conferencia de prensa en Washington, en las que aseguró que las conversaciones con la Argentina “están muy avanzadas” y que el Staff Level Agreement constituye un paso importante para que el Directorio Ejecutivo evalúe la situación del país.
Kozack reafirmó que “el acuerdo se basa en la implementación firme de políticas macroeconómicas, con un fuerte ancla fiscal y una política monetaria restrictiva como pilares centrales”. También remarcó que “la desinflación se ha reanudado y el proceso de normalización del tipo de cambio se está desarrollando de manera fluida”.
Sin embargo, la portavoz evitó confirmar si el caso argentino será tratado antes del receso institucional del FMI, que comienza el 4 de agosto, aunque dejó entrever que el objetivo de ambas partes es lograrlo antes de esa fecha.
Reservas, waiver y tensiones latentes
Más allá de la buena evaluación general, el informe técnico del Fondo reconoció que la meta de acumulación de reservas netas no fue alcanzada. A pesar de ello, fuentes oficiales consideran probable que el Directorio conceda un waiver (dispensa), mecanismo que permite avalar parcialmente un incumplimiento si se comprueba el cumplimiento general del programa y la voluntad de corrección.
Desde el entorno del ministro de Economía, Luis Caputo, minimizaron el impacto de ese desvío. “Se cumplieron las metas fiscales y monetarias. La de reservas fue la más difícil, pero confiamos en que no será un obstáculo para el giro de los fondos”, señalaron.
Además, destacaron que el diálogo con el FMI permanece abierto y activo, y que el país ya recibió u$s12.000 millones en desembolsos anteriores, como parte del nuevo programa firmado tras el colapso del acuerdo anterior durante la gestión de Alberto Fernández.
Un acuerdo con peso político y proyecciones inciertas
El cierre de esta primera revisión no solo tiene relevancia económica, sino también una fuerte carga política para el Gobierno nacional. De concretarse el nuevo giro, Milei sumaría respaldo financiero en medio de un escenario interno complejo, marcado por la recesión, las tensiones sociales, el impacto del ajuste fiscal y la necesidad de mostrar resultados concretos frente a la opinión pública y los mercados.
El acuerdo también servirá como señal hacia inversores, agencias de riesgo y organismos multilaterales, en momentos donde el Ejecutivo busca reposicionar a la Argentina como un actor confiable dentro del sistema financiero global.
No obstante, el FMI advirtió que los riesgos siguen siendo altos. En un reporte global difundido esta semana, el organismo indicó que “aunque los fundamentos económicos mejoraron desde fines de 2023, las reservas siguen críticamente bajas, el riesgo país aún es elevado y la sostenibilidad externa continúa sujeta a incertidumbre estructural”.
La evolución de los próximos meses dependerá, en gran parte, de la implementación efectiva de las reformas estructurales comprometidas y de la capacidad del Gobierno para mantener el rumbo sin disparar conflictos sociales ni políticos que puedan desestabilizar el proceso.







