El clásico empezó con el ruido de siempre. La pelota rodó en el Nuevo Gasómetro y Boca salió a jugar con la confianza que le dejó la clasificación a las semifinales de la Sudamericana. Del otro lado, San Lorenzo, con Rubén Darío Insúa nuevamente al frente, buscaba hacerse fuerte en casa. Pero el equipo de Rodolfo Arruabarrena no llegó al Bajo Flores para especular. Llegó para ganar.
Los primeros minutos tuvieron a Boca tomando la iniciativa. La circulación de Paredes, la presencia de Ascacíbar y las subidas por las bandas fueron las herramientas para intentar romper el bloque local. San Lorenzo se replegó, aguardó su oportunidad y trató de lastimar cuando recuperaba. El partido tenía intensidad, aunque el gol se hacía esperar.
Merentiel tuvo una de las ocasiones más claras antes del descanso, pero José Devecchi respondió para mantener el cero. El arquero del Ciclón también debió estar atento a otras aproximaciones del Xeneize, que encontraba espacios para llegar, aunque no lograba traducir su dominio en el marcador. San Lorenzo, por su parte, tuvo una oportunidad con Rodrigo Auzmendi, que no pudo aprovechar un cabezazo en el área.
El partido cambió a los 31 minutos. Manuel Insaurralde fue expulsado por una fuerte entrada sobre Santiago Ascacíbar y San Lorenzo quedó con diez jugadores. Nazareno Arasa mostró la roja directa después de la infracción, una decisión que modificó por completo el escenario del clásico. Insúa tuvo que mover sus piezas y el Ciclón quedó obligado a resistir con un hombre menos.
Boca olió sangre. El equipo visitante comenzó a manejar más la pelota, movió a San Lorenzo de un lado al otro y buscó el espacio que le permitiera abrir el partido. El local ya no podía presionar de la misma manera y cada ataque xeneize empezaba a generar preocupación en las tribunas.
Y entonces apareció Leandro Lozano. A los 57 minutos, el lateral derecho recibió una asistencia de Leonel Flores y definió de zurda dentro del área. El remate cruzado venció a Devecchi y desató el festejo azul y oro. Otra vez Lozano, otra vez con su pierna izquierda, otra vez decisivo. Venía de marcar ante San Pablo en el Morumbí y volvió a aparecer en un momento clave. Boca 1, San Lorenzo 0.
El gol fue un mazazo para el Ciclón. Con un futbolista menos y el marcador en contra, San Lorenzo debía arriesgarse para buscar el empate. Boca, en cambio, ganó tranquilidad y pudo administrar la ventaja. El equipo de Arruabarrena ya no necesitaba correr detrás del partido: tenía el resultado a favor y el control de las acciones.
Pero el clásico todavía guardaba más. Boca siguió buscando y terminó ampliando la diferencia hasta llegar al 2-0 definitivo. El Xeneize encontró la contundencia que le había faltado durante el primer tiempo y transformó una tarde de tensión en una victoria clara. El Ciclón no logró recuperarse del golpe inicial y terminó viendo cómo se le escapaba el partido en su propia casa.
La lluvia, el cansancio y los minutos finales no modificaron el desenlace. Boca sostuvo el resultado y esperó el pitazo final con la tranquilidad de quien había hecho el trabajo. Atrás quedaron las dudas de las ocasiones desperdiciadas, las disputas en el mediocampo y la presión del escenario. El equipo visitante había conseguido lo que fue a buscar.
San Lorenzo 0, Boca 2. El Xeneize se llevó tres puntos importantes del Bajo Flores, sumó otra victoria en el Clausura y mantuvo el envión después de su clasificación internacional. Lozano volvió a ser protagonista, Paredes y Ascacíbar aportaron presencia en el medio y el equipo supo aprovechar un partido que se le abrió tras la expulsión de Insaurralde.
No fue una tarde para guardar las formas ni para buscar una victoria elegante. Fue una tarde de clásico, de paciencia, de aprovechar los momentos y de pegar cuando el rival quedó expuesto. Boca salió del Nuevo Gasómetro con los brazos en alto, dos goles en el bolsillo y la sensación de que su camino sigue tomando velocidad.
El Bajo Flores quedó en silencio. Boca se llevó la fiesta. Y el Xeneize, que venía de festejar en Brasil, volvió a sonreír en el campeonato argentino.




