Un impactante siniestro vial sacudió al casco urbano de La Plata cuando un automovilista perdió el control, chocó varios vehículos y generó una escena de caos en plena calle. Tras el impacto intentó escapar caminando, pero fue interceptado a pocas cuadras.
El episodio ocurrió en la intersección de 13 y 35 y generó preocupación entre vecinos y comerciantes de la zona. El test de alcoholemia confirmó lo que muchos sospechaban: el conductor manejaba con un nivel de alcohol extremadamente alto.
Un fuerte accidente de tránsito volvió a encender el debate sobre la seguridad vial en La Plata. En una ciudad donde los siniestros ocurren con frecuencia y los vecinos reclaman mayor control sobre la conducta de algunos conductores, un nuevo episodio generó preocupación y malestar.
Todo ocurrió en la intersección de las calles 13 y 35, dentro del casco urbano platense, un sector donde la circulación vehicular suele ser intensa durante gran parte del día. Allí, un automóvil fuera de control terminó provocando una violenta secuencia de impactos que dejó vehículos dañados, vecinos alarmados y una escena que rápidamente comenzó a comentarse en la zona.
El episodio no terminó con el choque. Tras el impacto, el conductor decidió abandonar el vehículo e intentar escapar caminando por las calles cercanas. Sin embargo, su fuga duró pocos minutos: fue interceptado a pocas cuadras y posteriormente sometido a un control que confirmó lo que muchos sospechaban desde el primer momento.

Violento choque en 13 y 35 que generó destrozos y alarma entre vecinos
Según reconstruyeron testigos del hecho, el automóvil circulaba a gran velocidad segundos antes del impacto. Algunos vecinos incluso afirmaron que el conductor ya venía realizando maniobras erráticas mientras avanzaba por la zona, lo que generó preocupación entre quienes estaban cerca.
La situación se volvió crítica cuando el vehículo perdió completamente el control al llegar a la esquina de 13 y 35. En cuestión de segundos, el automóvil terminó impactando contra distintos elementos en la vía pública y provocando daños materiales considerables.
Autos estacionados resultaron afectados por el choque y varias partes del vehículo quedaron esparcidas sobre el asfalto. El fuerte ruido del impacto hizo que numerosos vecinos salieran de sus casas o comercios para ver qué había ocurrido.
La escena posterior al accidente mostraba claramente la magnitud de lo sucedido. El tránsito se detuvo momentáneamente mientras los testigos intentaban entender cómo se había producido el choque y si había personas heridas.
Conductores que circulaban por la zona debieron frenar de forma abrupta para evitar verse involucrados en la colisión. Algunos incluso bajaron de sus vehículos para ayudar o alertar a las autoridades.
A pesar de la violencia del impacto, las primeras evaluaciones indicaron que no hubo heridos de gravedad. Sin embargo, el susto fue grande para quienes presenciaron la secuencia.
Para muchos vecinos, lo ocurrido no fue una sorpresa absoluta. Desde hace tiempo vienen advirtiendo sobre la presencia de conductores que circulan a alta velocidad por el casco urbano, especialmente durante la noche o la madrugada.
Este tipo de conductas, sumadas al consumo de alcohol al volante, suelen ser una combinación peligrosa que aumenta significativamente el riesgo de accidentes.

Intentó escapar tras el accidente pero fue detenido a pocas cuadras
Cuando el vehículo finalmente se detuvo, varios testigos pensaron que el conductor bajaría para verificar los daños o intentar ayudar en la situación. Pero lo que ocurrió después sorprendió a todos los presentes.
El hombre descendió del automóvil y comenzó a alejarse rápidamente del lugar caminando, dejando atrás el vehículo siniestrado y la escena del choque.
La actitud generó indignación entre los vecinos, que no podían creer que el responsable del accidente intentara abandonar el lugar sin siquiera comprobar si alguien había resultado herido.
Algunos testigos comenzaron a seguirlo a distancia mientras alertaban a la policía sobre lo ocurrido. La situación derivó en una breve persecución a pie por las calles cercanas.
Minutos después, efectivos policiales que habían sido alertados por los vecinos lograron interceptarlo a pocas cuadras del lugar del siniestro.
El conductor fue retenido y trasladado nuevamente hacia la zona del choque para continuar con el procedimiento correspondiente y realizar las pericias necesarias.
Intentar escapar después de un accidente es considerado una falta grave y puede agravar la situación judicial del responsable, especialmente cuando existen daños materiales o posibles víctimas.
La rápida intervención de vecinos y de las autoridades fue clave para evitar que el hombre lograra desaparecer de la escena.
Para quienes presenciaron el episodio, el intento de fuga fue uno de los momentos más indignantes de toda la secuencia.
Muchos coincidieron en que, de no haber intervenido rápidamente quienes estaban en el lugar, el conductor podría haber logrado alejarse sin asumir responsabilidad por los daños provocados.
El test de alcoholemia confirmó un nivel extremo de alcohol
Una vez que el conductor fue interceptado, las autoridades procedieron a realizar el control correspondiente para determinar en qué condiciones se encontraba al momento de manejar.
Entre las primeras medidas se realizó el test de alcoholemia, una prueba clave en la investigación de muchos siniestros viales.

El resultado confirmó las sospechas que varios testigos ya tenían desde el inicio del episodio.
El conductor presentaba un nivel de alcohol en sangre extremadamente alto, muy por encima de los límites permitidos por la normativa vigente.
Según trascendió, el resultado fue tan elevado que el dispositivo utilizado para la medición prácticamente alcanzó su límite de registro. En el lenguaje habitual de los operativos de tránsito, se suele decir que el conductor “reventó la pipeta”.
Esta expresión suele utilizarse cuando el nivel de alcohol detectado es tan alto que supera ampliamente los valores permitidos para conducir.
La confirmación del estado de alcoholemia explicó también el comportamiento errático que varios testigos habían observado antes del choque.
Manejar bajo los efectos del alcohol afecta directamente la capacidad de reacción, reduce la percepción del riesgo y aumenta considerablemente la probabilidad de provocar accidentes.
Por esa razón, las autoridades insisten desde hace años en reforzar los controles de tránsito y los operativos de alcoholemia en distintos puntos de la ciudad.
La problemática del alcohol al volante continúa siendo uno de los principales factores presentes en los siniestros viales más graves.
Diversos informes sobre seguridad vial coinciden en que una proporción significativa de accidentes ocurre cuando los conductores manejan después de haber consumido bebidas alcohólicas.
En ese contexto, episodios como el ocurrido en 13 y 35 vuelven a reabrir el debate sobre la necesidad de fortalecer las políticas de prevención y los controles en la vía pública.
El conductor involucrado quedó a disposición de las autoridades mientras avanzan las actuaciones correspondientes por el choque, los daños provocados y el estado de alcoholemia al momento de manejar.
Mientras tanto, la escena que quedó en esa esquina del casco urbano fue un recordatorio claro de los riesgos que implica conducir de manera irresponsable.
Para los vecinos que presenciaron el episodio, lo ocurrido dejó una sensación compartida: una combinación de alcohol, velocidad e imprudencia puede convertir en segundos una calle común en el escenario de un accidente que, por fortuna esta vez, no terminó en tragedia.





