En el corazón de El Palomar, Buenos Aires, nació en 1947 un niño que cambiaría para siempre la historia de la danza. Jorge Donn, un bailarín y director artístico cuyo talento y pasión lo llevaron a conquistar los escenarios más importantes del mundo.
Sus inicios y formación:
Desde temprana edad, Jorge Donn mostró un interés innato por las artes escénicas. A los ocho años, comenzó su formación en el prestigioso Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, donde tuvo el privilegio de ser alumno de la reconocida coreógrafa y terapeuta de la danza, María Fux.

El encuentro con béjart y el salto a la fama:
A los 15 años, su vida dio un giro inesperado al conocer a Maurice Béjart, una de las figuras más influyentes de la danza del siglo XX. Fascinado por su visión artística, Donn decidió mudarse a Bruselas para unirse al Ballet del Siglo XX, la compañía de Béjart.
Bajo la tutela de Béjart, Donn se convirtió en un intérprete excepcional, inspirando al coreógrafo a crear numerosas piezas que resaltaban su talento y carisma. Su presencia en el escenario era magnética, cautivando al público con su técnica impecable y su profunda expresividad.
Un artista de renombre mundial:
Donn compartió escenario con las bailarinas rusas más destacadas de su época, como Maya Plisetskaya y Natalia Makarova, consolidando su reputación como un bailarín de talla mundial. En 1976, fue nombrado director artístico del Ballet del Siglo XX, un reconocimiento a su liderazgo y visión artística.
En 1979, recibió el Dance Magazine Award, el premio más prestigioso de la danza, un testimonio de su excelencia y contribución al mundo de la danza.
El «Bolero» y la consagración definitiva:
En 1982, su fama alcanzó nuevas alturas con el estreno de la película «Los unos y los otros» de Claude Lelouch. Su interpretación del «Bolero de Ravel» se convirtió en un ícono de la danza, dejando una huella imborrable en la memoria del público.
Un legado imborrable:
A lo largo de su carrera, Donn interpretó roles memorables en obras como «Bhakti», «Nijinsky» y «Payaso de Dios». Su talento y carisma trascendieron fronteras, convirtiéndolo en uno de los bailarines más admirados de su generación.
En 1988, fundó su propia compañía, L’Europa Ballet, donde pudo explorar nuevas formas de expresión y dejar su sello personal en el mundo de la danza.
Un adiós prematuro:
Jorge Donn falleció el 30 de noviembre de 1992 en Lausana, Suiza, a la edad de 45 años. Su partida dejó un vacío irremplazable en el mundo de la danza.
Un homenaje eterno:
Su legado perdura en la memoria de quienes tuvieron el privilegio de verlo bailar y en la inspiración que continúa brindando a las nuevas generaciones de bailarines. Maurice Béjart le rindió homenaje con su ballet «Ballet por la vida», una muestra de la profunda admiración y cariño que sentía por su pupilo.
En Ciudad Jardín, su barrio natal, un pasaje lleva su nombre, recordando su origen humilde y su ascenso meteórico al estrellato.
El Día del Bailarín en Argentina:
En Argentina, cada 28 de febrero se celebra el Día del Bailarín en honor a Jorge Donn, un reconocimiento a su talento, dedicación y pasión por la danza.
Jorge Donn fue un artista excepcional que trascendió fronteras y dejó un legado imborrable en la historia de la danza. Su vida y obra continúan inspirando a bailarines de todo el mundo, recordándonos que la pasión y el talento pueden alcanzar las estrellas.





