En plena campaña electoral, el Gobierno nacional anunció la eliminación de aranceles a la importación de teléfonos celulares y una reducción significativa de los impuestos internos aplicados a televisores y aires acondicionados. La medida, impulsada por el presidente Javier Milei, busca incentivar la competencia, reducir los precios y facilitar el acceso a la tecnología para los consumidores argentinos.
“Queremos precios más bajos para la gente”
El ministro de Economía, Luis Caputo, explicó que el objetivo de la medida es generar un alivio en los precios de los productos electrónicos, especialmente en un contexto donde la inflación, aunque en descenso, sigue siendo alta. “Hoy la Argentina tiene, en algunos casos, precios mucho más altos que los precios internacionales. Queremos que la gente pueda acceder a mejores productos a menor costo”, señaló Caputo.
La decisión elimina el arancel del 7,5% que hasta ahora gravaba la importación de celulares. A su vez, se reduce la carga impositiva interna que encarece los televisores y equipos de aire acondicionado, con el objetivo de estimular el consumo y mejorar el poder de compra de los ciudadanos.
Reacciones de la industria nacional
Las cámaras industriales y empresas vinculadas a la producción electrónica expresaron su preocupación frente a lo que consideran una política que favorece a los productos importados en detrimento de la producción nacional. Desde la Unión Industrial Argentina (UIA) advirtieron que “no hay condiciones igualitarias” y señalaron que, sin incentivos fiscales ni un tipo de cambio competitivo, se pone en riesgo la continuidad de miles de empleos en el sector.
Los industriales también recordaron el antecedente de los años noventa, cuando una apertura económica indiscriminada generó una profunda crisis en el aparato productivo local.
En el contexto de una nueva estrategia económica
La eliminación de aranceles forma parte de una serie de medidas con las que el Ejecutivo busca reordenar la economía, atraer inversiones y facilitar el comercio exterior. En este marco, también se eliminó la exigencia del anticipo del impuesto PAIS para las importaciones, una medida que rige desde diciembre pasado.
El Gobierno sostiene que estas políticas ayudarán a estabilizar la economía, estimular la oferta y permitir que los consumidores accedan a productos de mayor calidad a precios más bajos. Sin embargo, el debate por el impacto sobre la industria nacional promete seguir ocupando un lugar central en la agenda pública.





