En un mensaje televisado en horario nocturno, el presidente de la Nación reafirmó el rumbo económico de su gestión, centrado en el equilibrio fiscal, la estabilidad monetaria y la disciplina cambiaria, y lanzó fuertes críticas al Congreso por aprobar proyectos que, según advirtió, “ponen en riesgo” los logros alcanzados en materia de inflación y pobreza.
“Nosotros vinimos a arreglar la economía de raíz, sin atajos ni gradualismo”, sostuvo el mandatario, quien recordó que al inicio de su gestión la inflación interanual superaba el 300% y que hoy se ubica en el 25%, “camino a desaparecer para mitad del año que viene”.
El Presidente aseguró que en este año y medio de gestión “más de 12 millones de personas salieron de la pobreza” y que la indigencia cayó del 20,2% al 7,3%. “Cerca de seis millones de personas que no podían comer, hoy comen”, afirmó, destacando que los salarios privados “le vienen ganando sistemáticamente a la inflación desde abril del año pasado”.
Críticas al Congreso y advertencia por el gasto público
El eje más crítico de su discurso estuvo dirigido al Parlamento, al que acusó de aprobar leyes que “destruyen el superávit fiscal” logrado por el Ejecutivo. Según explicó, las medidas votadas —entre ellas la reinstalación de la moratoria previsional, aumentos salariales para docentes y mayores prestaciones por discapacidad— implicarían un gasto equivalente al 2,5% del PBI.
El mandatario calificó estas iniciativas como “un engaño demagógico” y sostuvo que, lejos de beneficiar a jubilados, docentes o personas con discapacidad, “se trata de poder” y de una clase política que “hará cualquier cosa para recuperarlo, aunque implique destruir la estabilidad lograda”.
En su exposición, reiteró su visión ortodoxa sobre la inflación, a la que definió como “siempre y en todo lugar un fenómeno monetario”. En ese sentido, advirtió que un aumento del gasto público sin financiamiento genuino conduce inevitablemente a la emisión monetaria, que “roba poder de compra” y golpea más a los sectores vulnerables.
Medidas para “amurallar” el déficit cero
El Presidente anunció dos decisiones para blindar su política fiscal:
- Prohibición de financiar el gasto primario con emisión monetaria: el Tesoro no podrá solicitar dinero al Banco Central.
- Proyecto de ley para penalizar presupuestos con déficit: obligará a que todo nuevo gasto sea compensado con un recorte equivalente, y prevé sanciones penales para legisladores y funcionarios que incumplan la regla fiscal.
“Cada peso nuevo que quieran gastar tiene que tener un nombre y un apellido. Tienen que decir de dónde sale y a quién se lo sacan”, subrayó.
Dos caminos y un escenario electoral
El jefe de Estado planteó que la Argentina enfrenta “solo dos caminos posibles”: el del crecimiento económico genuino basado en el superávit fiscal y el respeto a la propiedad privada, o el de “la ilusión monetaria y la servidumbre estatal” que atribuyó al Congreso.
Se mostró confiado en que las elecciones legislativas de octubre definirán la disputa entre “la fuerza imparable del cambio” y “el objeto inamovible” que representa el gasto público sin respaldo. “No hay terceras vías en esta encrucijada. No hay soluciones mágicas”, enfatizó.
Finalmente, convocó a la sociedad a respaldar el proyecto y prometió que su gobierno “no va a claudicar” en su lucha contra la inflación y los privilegios de la política. Citando a Ludwig von Mises, cerró su discurso con una frase que, dijo, guía su gestión: “Jamás cedamos frente al mal. Vamos a combatirlo con mucho más fuerza”.





