Un estudio internacional revela que Guyana, un pequeño país sudamericano, es el único Estado en el planeta que produce suficientes alimentos para abastecer completamente a su población. ¿Qué factores explican este fenómeno y qué lecciones deja para otras naciones en desarrollo?
En un contexto global marcado por la inseguridad alimentaria y la dependencia creciente de las importaciones, un nuevo informe científico ubica a Guyana, en América del Sur, como una excepción sorprendente. Según una investigación publicada por la revista especializada Nature Food, esta nación es el único país del mundo capaz de autoabastecerse por completo con su propia producción en los siete grupos alimenticios básicos: frutas, verduras, productos lácteos, carne, pescado, proteínas vegetales y cereales o carbohidratos fundamentales (Infobae, 2025).
El estudio fue desarrollado por científicos de las universidades de Gotinga (Alemania) y Edimburgo (Reino Unido), y analizó la capacidad productiva local de 186 países frente a los estándares nutricionales esenciales. Mientras que países como China y Vietnam se acercan a cubrir seis de los siete grupos alimenticios, solo Guyana alcanza la totalidad, lo cual lo convierte en un caso único a nivel global.
Este dato cobra aún más relevancia si se considera que Guyana no es una potencia económica ni agrícola. Con apenas 815.000 habitantes y una densidad poblacional de 3,5 personas por kilómetro cuadrado, el país ha sabido aprovechar su baja presión demográfica sobre el territorio, sus tierras fértiles y su diversidad climática para producir alimentos en cantidad y variedad suficientes para toda su población.
La autosuficiencia alimentaria de Guyana puede explicarse por su modelo productivo orientado al consumo interno, así como por políticas agrícolas enfocadas en la diversificación de cultivos y en el fortalecimiento de pequeños y medianos productores rurales. Además, el país posee una extensa superficie de tierras cultivables y una baja industrialización del agro, lo cual reduce la dependencia de insumos externos.
El contraste con otras regiones del mundo es significativo. Según el mismo estudio, numerosos países africanos, caribeños y de Medio Oriente no alcanzan a cubrir ni siquiera la mitad de las necesidades alimentarias de su población con su producción interna. Esto los vuelve altamente dependientes de las importaciones y vulnerables ante crisis internacionales como guerras, pandemias o eventos climáticos extremos.
Si bien el informe aclara que la autosuficiencia total no es siempre deseable ni realista, especialmente para países con alta densidad poblacional o territorios pequeños, los investigadores proponen que, al menos, los Estados deberían diversificar sus fuentes de importación y fortalecer la producción local de ciertos alimentos clave, para mejorar su resiliencia en contextos de crisis global.
El caso de Guyana ofrece una valiosa lección para los países en desarrollo: es posible alcanzar niveles altos de soberanía alimentaria mediante políticas públicas orientadas a la producción sustentable, el aprovechamiento eficiente del territorio y la planificación de la demanda nutricional de la población. Aunque no todos los países puedan replicar este modelo, sí pueden adoptar elementos que contribuyan a reducir la dependencia alimentaria del exterior.






