La apertura de sesiones del gobernador bonaerense reactivó tensiones dentro del peronismo provincial. El 15 de marzo habrá elecciones partidarias en municipios estratégicos y el resultado funcionará como termómetro de poder interno.
El discurso de Axel Kicillof ante la Legislatura evitó referencias a Cristina Kirchner y profundizó diferencias con el kirchnerismo duro. Mientras tanto, el Movimiento Derecho al Futuro y La Cámpora disputarán la conducción del PJ en distritos de peso como General Pueyrredón, San Nicolás y Morón.
La apertura de sesiones ordinarias en la Legislatura bonaerense no solo dejó definiciones sobre gestión y críticas al Gobierno nacional. También actuó como catalizador de una discusión que el peronismo provincial arrastra desde hace meses: quién conduce, con qué discurso y con qué estrategia se enfrentará el ciclo electoral de 2027. El gobernador Axel Kicillof eligió pararse como principal contrapunto del presidente Javier Milei, con un tono enfático contra el ajuste y una apelación a la defensa del federalismo. Pero su silencio respecto de la situación judicial de Cristina Fernández de Kirchner volvió a exponer las fisuras internas.
En paralelo, el calendario partidario avanza. El 15 de marzo el Partido Justicialista celebrará elecciones internas en 18 municipios de la provincia de Buenos Aires. No se trata de una formalidad administrativa. En un contexto donde el liderazgo nacional del peronismo atraviesa una etapa de redefinición, cada distrito funciona como un tablero donde se mide territorialidad, capacidad de movilización y volumen político real.
El resultado de esas internas no solo ordenará estructuras locales. También ofrecerá una fotografía precisa de la correlación de fuerzas entre el kirchnerismo tradicional, La Cámpora y el espacio que responde al gobernador, el Movimiento Derecho al Futuro (MDF). En un escenario de tensión contenida, el desenlace marcará el pulso del peronismo bonaerense hacia el próximo turno electoral.
El discurso de Kicillof y la tensión por la conducción
Durante su exposición ante la Asamblea Legislativa, Kicillof construyó un relato centrado en la defensa de la provincia frente a lo que considera un recorte de recursos por parte de la Nación. Habló de producción, empleo, obra pública y educación. La confrontación estuvo dirigida hacia la Casa Rosada y el modelo económico libertario. El mensaje buscó consolidar su perfil como referente opositor con proyección nacional.
Sin embargo, la omisión de una referencia explícita a Cristina Fernández de Kirchner fue interpretada como una señal política. Desde el kirchnerismo más cercano a la ex presidenta se expresó malestar por la falta de una mención directa a lo que consideran una situación de proscripción. La diputada provincial Mayra Mendoza fue una de las voces que planteó públicamente esa inquietud, aunque acompañó las críticas a la política económica nacional.
La respuesta desde el Ejecutivo bonaerense llegó a través del ministro de Gobierno, Carlos Bianco, quien relativizó las diferencias y sostuvo que se trataba de opiniones personales. En el entorno del gobernador insisten en que la prioridad es la gestión y la construcción de una alternativa amplia, capaz de interpelar más allá del núcleo duro kirchnerista.
El trasfondo es evidente. Con Cristina fuera de la competencia electoral y el peronismo nacional sin una jefatura indiscutida, la discusión sobre la conducción adquiere otra dimensión. Kicillof avanza en la consolidación de un espacio propio dentro del oficialismo provincial, mientras sectores del kirchnerismo buscan preservar centralidad política y simbólica.
En ese equilibrio también juega el Frente Renovador que lidera Sergio Massa. Aunque mantiene un perfil más bajo en la disputa pública, intenta conservar capacidad de articulación y negociación. Su posicionamiento podría resultar clave en escenarios de paridad interna o necesidad de síntesis.
Elecciones internas en 18 municipios: el mapa de la disputa
Las elecciones del 15 de marzo abarcarán municipios como Morón, Navarro, San Miguel, Tres de Febrero, Tigre, San Antonio de Areco, San Nicolás de los Arroyos, Zárate, Magdalena, Junín, Lincoln, Balcarce, General Pueyrredón, Lobería, Coronel Suárez, Tornquist, Roque Pérez y Saladillo. En la mayoría de los casos, la competencia surge de la falta de acuerdo entre el kirchnerismo y el MDF.
General Pueyrredón aparece como uno de los distritos más relevantes por su peso electoral en la Quinta Sección y por estar gobernado por el PRO. Allí, el kirchnerismo impulsa una lista respaldada por la senadora Fernanda Raverta, mientras que el espacio alineado con Kicillof promueve otra nómina con apoyo de sectores vinculados al ex intendente Gustavo Pulti. La definición tendrá impacto en la estrategia opositora de cara a la disputa municipal de 2027.
En San Nicolás, la interna también refleja la tensión provincial. El kirchnerismo promueve a Cecilia Comerio, mientras que el kicillofismo impulsa a Sebastián Vignoles con respaldo sindical y territorial. El resultado permitirá medir el grado de inserción de cada espacio en un distrito clave de la Segunda Sección.
San Miguel presenta un escenario aún más fragmentado, con tres listas en competencia. Dos responden a vertientes del kicillofismo —una ligada al ministro Gabriel Katopodis y otra al entorno de Andrés “Cuervo” Larroque— y una tercera al kirchnerismo tradicional. La multiplicidad de candidaturas evidencia que la disputa no es lineal y que incluso dentro del oficialismo provincial conviven matices.
En Tres de Febrero, el ex ministro Alejandro Collia competirá con el armado de La Cámpora. En Saladillo, dirigentes alineados con el MDF buscarán desplazar a la conducción vinculada al kirchnerismo. Cada uno de estos distritos aportará una pieza al rompecabezas interno.
Morón y el espejo del conurbano hacia 2027
Morón concentra buena parte de la atención política. El intendente Lucas Ghi, hoy alineado con Kicillof, impulsa una lista propia para conducir el PJ local. Enfrente se ubica el sector referenciado en Martín Sabbatella, histórico dirigente de Nuevo Encuentro y aliado del kirchnerismo. La ruptura entre ambos dejó atrás años de articulación política y trasladó la disputa al terreno partidario.
Lo que ocurra en Morón puede anticipar dinámicas que se repetirán en otros municipios del conurbano. La definición de autoridades partidarias influirá en la selección de candidatos, en la construcción de alianzas y en la estrategia territorial de cara a 2027. No es un dato menor: la provincia de Buenos Aires concentra casi el 40 por ciento del padrón nacional y su dinámica interna condiciona cualquier proyecto presidencial del peronismo.
Más allá de los nombres propios, la discusión de fondo es estratégica. ¿Debe el peronismo provincial ampliar su base y construir un discurso menos identitario, como sugiere el entorno de Kicillof? ¿O debe reafirmar su núcleo histórico y su liderazgo simbólico, como plantea el kirchnerismo más cercano a Cristina? Las internas del 15 de marzo ofrecerán indicios, aunque difícilmente cierren el debate.
En un contexto económico complejo y con tensiones sociales en aumento, el desafío para el oficialismo bonaerense será evitar que la competencia interna derive en fracturas irreparables. La historia reciente del peronismo muestra que las divisiones suelen tener costos electorales significativos.
El escenario, entonces, combina gestión, liderazgo y territorio. Kicillof avanza en la construcción de un perfil propio mientras el kirchnerismo busca preservar influencia. El resultado de las internas municipales no definirá por sí solo el futuro del espacio, pero sí aportará una señal clara sobre quién tiene hoy mayor capacidad de organización y convocatoria en el territorio bonaerense.
Con 2027 todavía en el horizonte, el peronismo de la provincia más grande del país comienza a ordenar sus piezas. Las urnas partidarias del 15 de marzo serán el primer test concreto de una disputa que ya dejó de ser silenciosa y que promete marcar el ritmo político de los próximos años.







