En un clima de marcada expectativa, el presidente Javier Milei fue el encargado de cerrar la jornada del 42° Congreso Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), uno de los encuentros más relevantes del ámbito económico-empresarial del país. Frente a una audiencia colmada de empresarios, inversores y referentes del sistema financiero, el mandatario ofreció un discurso encendido en el que defendió con énfasis su gestión y volvió a desplegar su visión sobre el futuro de la economía argentina.
“Estamos haciendo el mejor gobierno de la historia”, sostuvo Milei al iniciar su alocución, recibiendo una ovación de parte de los asistentes. El presidente apeló a su estilo frontal y sin concesiones para detallar los desafíos heredados, reivindicar las medidas de ajuste fiscal adoptadas desde diciembre y proyectar los pasos a seguir en lo que denominó una “reconstrucción heroica de la economía argentina”.
Herencia económica y el «combo mortal» recibido
Milei describió el contexto económico que encontró al asumir el poder como “el peor en la historia del país”. “Nos dejaron una bomba de tiempo”, expresó, y comparó la situación con una combinación de las crisis de 1975 (Rodrigazo), 1989 (hiperinflación) y 2001 (colapso institucional).
El mandatario habló de un déficit financiero del 5% del PBI, que, sumado al cuasifiscal generado por el Banco Central, alcanzaba los 15 puntos. “Era un escenario explosivo. El país estaba al borde de un estallido inflacionario final. Pero decidimos enfrentarlo con crudeza y responsabilidad, sin maquillaje ni gradualismo”.
Ajuste histórico y motosierra “profunda”
El presidente se jactó de haber impulsado “el ajuste fiscal más grande de la historia del mundo occidental”, y aclaró que se realizó sin subir impuestos, sino recortando gastos del Estado. “Se terminó el festival de planes, de consultoras truchas, de organizaciones que vivían de la teta del Estado”, lanzó.
En ese sentido, defendió la política de motosierra que ha llevado adelante su gobierno: “Lo que estamos haciendo no es una poda, es una cirugía mayor. Estamos demoliendo los privilegios de una casta política y empresarial que se apropió del país”.
También anticipó que en las próximas semanas avanzarán con más cierres de entes públicos, y reafirmó que su objetivo es “reducir el Estado al mínimo indispensable para que la sociedad florezca”.
Alabanza al equipo económico
En un pasaje cargado de elogios, Milei destacó a su ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, como “el mejor ministro de la historia argentina”. También agradeció la labor del presidente del Banco Central, Santiago Bausili, y del secretario de Finanzas, Pablo Quirno, a quienes adjudicó la tarea de “desactivar la bomba cuasifiscal” y estabilizar el sistema monetario.
“El trabajo técnico de este equipo ha sido brillante. Por eso hoy podemos decir que el déficit fiscal es cero y que el Banco Central no emite dinero para financiar al Tesoro. Eso es histórico”, remarcó.
Efectos sociales y recuperación
Contrario a los pronósticos críticos que auguraban un estallido social, Milei afirmó que “la realidad muestra lo contrario”. Sostuvo que el salario real ha comenzado a recomponerse, que la inflación está bajando mes a mes y que la pobreza, que en diciembre alcanzaba el 57%, ha descendido al 35%.
“Sacamos a 10 millones de personas de la pobreza en cinco meses. ¿Dónde están los que decían que nuestra política era antisocial?”, preguntó con tono desafiante.
Rumbo a la dolarización y libertad monetaria
Otro de los ejes centrales del discurso fue el plan de dolarización. Si bien no dio fechas, Milei aseguró que “ya estamos en un proceso de dolarización endógena”. Explicó que mientras se fortalece la demanda de dinero y cae la inflación, el mercado irá eligiendo libremente su moneda.
“Vamos hacia un esquema de competencia de monedas. El peso va a desaparecer no por decreto, sino porque la gente lo va a abandonar. Y eso está bien, porque nadie debería estar obligado a usar una moneda que se deprecia todos los días”, subrayó.
Un llamado a los empresarios
Cerca del cierre, Milei se dirigió directamente al empresariado presente: “No tengan miedo. Este modelo no es contra el mercado, es contra los que lo pervirtieron. Queremos empresarios que compitan, no que vivan de prebendas. El que produce, el que invierte, el que innova, tiene un lugar central en la Argentina que viene”.
Pidió paciencia y confianza, y prometió que el segundo semestre marcará un punto de inflexión. “La recesión era inevitable, pero ya pasamos lo peor. Prepárense, porque lo que viene es crecimiento real, genuino, con fundamentos sólidos”.





