La apertura del período ordinario en la Legislatura porteña dejó un mensaje político claro: el Gobierno de la Ciudad buscará consolidar en 2026 un modelo de gestión basado en el orden del espacio público, la seguridad urbana, la reducción impositiva y una redefinición del abordaje social frente a situaciones críticas como la indigencia y las adicciones. El jefe de Gobierno, Jorge Macri, utilizó su discurso inaugural para trazar una hoja de ruta que combina endurecimiento normativo, inversión estratégica y reclamo financiero a la Nación.
Desde el recinto, el mandatario planteó un contraste explícito con realidades metropolitanas más conflictivas y aseguró que la Ciudad no permitirá retrocesos en materia de convivencia urbana. La frase más resonante del mensaje sintetizó esa postura: no quiere que Buenos Aires derive en dinámicas que asoció con los problemas estructurales del conurbano. El tono fue firme, con énfasis en la autoridad estatal y en la necesidad de contar con herramientas legales que respalden decisiones ejecutivas.
La exposición no se limitó a un balance. También delineó reformas pendientes, pidió acompañamiento legislativo y anticipó debates que prometen atravesar el año político: la modificación de la Ley Nacional de Salud Mental, la regulación de la permanencia en la vía pública, la consolidación del fuero laboral porteño y la profundización del reclamo por fondos de coparticipación. El mensaje combinó gestión, diagnóstico y proyección.
Seguridad, espacio público y reformas legales: el núcleo del discurso
Uno de los ejes centrales fue la política de seguridad en CABA. Macri sostuvo que su administración avanzó con operativos contra piquetes, usurpaciones, venta ilegal y ocupaciones irregulares. En ese marco, defendió los megaoperativos realizados durante el último año y afirmó que la recuperación del espacio público se tradujo en mejoras para vecinos y comerciantes.
La estrategia oficial parte de una premisa: el orden como condición previa para cualquier política de desarrollo. Según explicó, no hubo cambios estructurales en las leyes ni en el Poder Judicial, sino una decisión política de aplicar con mayor firmeza las normas vigentes. En esa línea, pidió sancionar la denominada Ley Antitrapitos para endurecer sanciones contra el estacionamiento extorsivo y avanzar con la figura conocida como “Rompe paga”, que busca tipificar con mayor severidad el vandalismo sobre bienes públicos.
El tramo más sensible del discurso fue el referido a las personas en situación de calle. El jefe de Gobierno planteó que el Estado debe poder intervenir cuando una persona rechaza asistencia social reiteradamente, sobre todo en casos vinculados a consumos problemáticos o trastornos de salud mental. Según datos oficiales, miles de personas reciben contención, pero existe un grupo que se niega a aceptar ayuda.
Macri reclamó una revisión de la Ley Nacional de Salud Mental y cuestionó el rol de la Comisión Nacional Interministerial en Políticas de Salud Mental y Adicciones. Sostuvo que la Ciudad necesita mayor margen de acción para abordar casos complejos sin quedar limitada por interpretaciones normativas que, a su entender, obstaculizan soluciones concretas.
Este punto abre un debate de alto impacto político y social. La discusión sobre si el Estado puede obligar a aceptar asistencia, bajo qué condiciones y con qué garantías, se proyecta como uno de los temas más sensibles del año legislativo. Seguridad, derechos individuales y política social se entrecruzan en una agenda que promete generar posiciones contrapuestas.
Economía porteña, baja de impuestos y reclamo por coparticipación
El segundo eje del mensaje giró en torno a la política fiscal y económica. Macri defendió la reducción de impuestos en CABA 2026 como parte de una estrategia de competitividad. Remarcó que la Ciudad mantiene equilibrio fiscal y niveles de deuda controlados, lo que permite avanzar en alivios tributarios sin comprometer la estabilidad financiera.
Entre las medidas mencionadas se encuentran la exención de Ingresos Brutos para trabajadores no profesionales, devoluciones a contribuyentes y beneficios temporales para sectores como hoteles, bares y restaurantes. El objetivo declarado es estimular la actividad privada y sostener el empleo en un contexto macroeconómico todavía frágil.
El mandatario subrayó que la Ciudad concentra alrededor del 21% del Producto Bruto Interno nacional y que su dinamismo impacta directamente en la economía del país. En esa lógica, sostuvo que la inversión privada es clave para sostener el crecimiento y que la reducción de la presión impositiva forma parte de una estrategia de largo plazo.
No obstante, el reclamo más contundente estuvo dirigido a la Nación por la quita de fondos de coparticipación dispuesta durante la gestión de Alberto Fernández. Macri aseguró que esos recursos permitirían financiar obras estructurales como nuevas líneas de subte, ampliaciones del sistema de transporte eléctrico, refacciones escolares y equipamiento hospitalario.
El conflicto por la coparticipación Ciudad-Nación no es nuevo, pero vuelve a ocupar el centro del escenario político. La administración porteña insiste en que la restitución de esos fondos es determinante para sostener inversión pública sin aumentar la carga tributaria. El pedido de respaldo unánime a la Legislatura busca reforzar esa posición institucional.
Educación, salud, transporte y transformación urbana
Más allá de la seguridad y la economía, el discurso incluyó un repaso por áreas estratégicas de gestión. En educación, Macri presentó el Plan Estratégico Buenos Aires Aprende, que apunta a incorporar mayor formación en tecnología, programación e inteligencia artificial desde edades tempranas. Destacó la apertura de una escuela modelo bilingüe con fuerte impronta digital y la capacitación de miles de docentes en herramientas de IA.
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En salud pública, afirmó que se está realizando la mayor inversión histórica del sistema porteño. Enumeró aumentos en la oferta de turnos, crecimiento de cirugías programadas e incorporación de equipamiento de alta complejidad. También confirmó que los extranjeros sin residencia deberán abonar la atención médica en hospitales públicos, una decisión que tendrá impacto presupuestario y político.
La movilidad urbana fue otro capítulo relevante. El Gobierno avanzará con el proceso licitatorio de la futura Línea F de subte y con la expansión del sistema de transporte eléctrico, incluyendo el desarrollo del Trambus. Además, destacó la reconversión de la Autopista Dellepiane en un corredor con mayor integración urbana y espacios verdes.
En cultura, celebró la recuperación de infraestructura y el récord de público en el Teatro Colón, que superó el millón de asistentes durante la última temporada. También mencionó proyectos para el sur porteño vinculados al Autódromo y a la captación de eventos internacionales.
El discurso incluyó una autocrítica en materia de limpieza urbana. Macri reconoció que aún existen déficits y anunció la incorporación de tecnología con inteligencia artificial en camiones recolectores, renovación de contenedores y ampliación de flota. La meta es mejorar estándares de higiene en todos los barrios.
El cierre estuvo enfocado en la identidad porteña y la defensa de la autonomía. El jefe de Gobierno reivindicó valores como la diversidad y la tolerancia, pero dejó en claro que la convivencia requiere reglas claras y cumplimiento efectivo. También insistió en avanzar con la implementación del fuero laboral propio, parte del proceso de consolidación institucional iniciado años atrás.
La apertura de sesiones 2026 en la Ciudad de Buenos Aires dejó, así, un mapa político definido: orden como eje estructural, reformas legales para enfrentar la crisis social en el espacio público, baja de impuestos como herramienta económica y un reclamo firme a la Nación por recursos. El año legislativo comienza con debates de alto voltaje y con una gestión que busca consolidar su perfil frente a una coyuntura social y económica exigente.







