La Confederación General del Trabajo (CGT) encabezará este jueves una masiva movilización hacia Plaza de Mayo en rechazo al proyecto de reforma laboral impulsado por el gobierno de Javier Milei, en una jornada que combina protesta sindical, negociación parlamentaria y un fuerte operativo de seguridad en el centro porteño.
La convocatoria se produce en un momento decisivo, con el proyecto en pleno debate en el Senado y con artículos que, de aprobarse, podrían modificar de manera estructural el régimen laboral, las condiciones de contratación y el esquema de derechos vigentes en el mercado de trabajo argentino.
La marcha fue definida por el Consejo Directivo de la CGT y cuenta con el acompañamiento de la CTA de los Trabajadores y la CTA Autónoma, además de organizaciones sociales y espacios políticos opositores. Se trata de la cuarta acción de alto impacto del sindicalismo contra la Casa Rosada desde el inicio de la gestión libertaria, pero la primera que se desarrolla mientras la reforma avanza formalmente en el Congreso. En ese marco, la central obrera busca exhibir poder de convocatoria para influir en el dictamen que el oficialismo intenta cerrar en las comisiones de la Cámara alta.
Desde el movimiento obrero advierten que, aun con modificaciones introducidas tras negociaciones previas, el proyecto mantiene puntos que consideran regresivos y con impacto directo sobre salarios, estabilidad laboral y negociación colectiva. La protesta, sostienen, no responde solo a una disputa política, sino a las consecuencias económicas que podría tener la iniciativa sobre millones de trabajadores formales e informales en un contexto de caída del poder adquisitivo.
Los puntos más cuestionados de la reforma laboral
El núcleo del rechazo sindical se concentra en los cambios a la Ley de Contrato de Trabajo y a las normas que regulan las relaciones laborales colectivas. Entre los principales cuestionamientos se encuentran las modificaciones al derecho de huelga, la prioridad de los convenios colectivos por empresa por sobre los acuerdos sectoriales y la limitación de la ultraactividad, que hasta ahora garantizaba la vigencia de los convenios vencidos mientras se negociaban nuevos términos.
La CGT también objeta la reducción del costo de las indemnizaciones por despido, la extensión de la jornada laboral a través del sistema de banco de horas y la derogación de estatutos sectoriales que regulan actividades específicas. Para las centrales sindicales, estos cambios implican una flexibilización del empleo que podría derivar en una mayor precarización y en una pérdida de capacidad de negociación frente a las empresas.
El debate legislativo y la estrategia del Gobierno
Mientras la movilización se desarrolla en la calle, el Senado continúa con el tratamiento del proyecto en el plenario de las comisiones de Trabajo y Previsión Social y de Presupuesto y Hacienda. El oficialismo confía en lograr un dictamen entre este jueves y viernes, con el respaldo de sectores de la oposición dialoguista, aunque reconoce que algunos artículos siguen siendo objeto de negociación.
Desde el Gobierno sostienen que la reforma laboral es una pieza central de su programa económico y que apunta a reducir la informalidad, incentivar la creación de empleo y mejorar la competitividad. En ese sentido, argumentan que el actual marco normativo desalienta la contratación formal y eleva los costos laborales, afectando la inversión y el crecimiento.
Operativo de seguridad y denuncias en la previaEn las horas previas a la marcha, la CGT denunció que efectivos de Gendarmería retuvieron micros con manifestantes en distintos accesos a la Ciudad de Buenos Aires, lo que generó un nuevo foco de tensión con el Ejecutivo. Desde la central obrera señalaron que estas acciones vulneran el derecho constitucional a la protesta y alteran el clima de una movilización que esperan multitudinaria.
Por su parte, el Gobierno desplegó un amplio operativo de seguridad en torno a Plaza de Mayo, con vallas, fuerzas federales y la aplicación del protocolo antipiquetes. Funcionarios señalaron que el objetivo será evitar incidentes y garantizar la circulación, aunque admitieron que la magnitud de la convocatoria condicionará la dinámica del operativo.
Un conflicto con impacto económico y político
La protesta de la CGT se inscribe en un escenario de creciente confrontación entre el Gobierno y el movimiento sindical, en un contexto atravesado por el ajuste fiscal, la discusión del presupuesto y las reformas estructurales. Más allá del resultado inmediato de la movilización, el conflicto por la reforma laboral anticipa un escenario de tensión prolongada, con efectos directos sobre el clima social, la agenda legislativa y el rumbo económico del país.
Las próximas horas serán clave para medir hasta qué punto la presión sindical logra incidir en el debate parlamentario y si el oficialismo consigue avanzar con uno de los proyectos centrales de su agenda de gobierno.






