Tras una sesión extensa, marcada por negociaciones políticas intensas y definiciones de último momento, el Gobierno nacional logró que la Cámara de Diputados aprobara en general el Presupuesto 2026.
La votación, que se estiró hasta la madrugada del jueves, representó un avance relevante para la Casa Rosada, aunque el oficialismo no logró imponer la totalidad de los artículos que consideraba estratégicos.
El proyecto fue aprobado con 132 votos positivos, 97 negativos y 19 abstenciones, un resultado que permitió girar la iniciativa al Senado. Allí, el Ejecutivo buscará acelerar el tratamiento para convertir el Presupuesto en ley antes del cierre del año legislativo.
El escenario parlamentario resultó más favorable para La Libertad Avanza que en los primeros meses del año. El recambio de bancas fortaleció al oficialismo y redujo el margen de maniobra de los sectores opositores más duros, lo que habilitó la construcción de acuerdos con bloques dialoguistas y gobernadores con peso decisivo en el Congreso.
Sin embargo, la media sanción estuvo lejos de ser plena. En el tratamiento en particular, Diputados rechazó el Capítulo XI de Disposiciones Generales, lo que dejó sin efecto el artículo 75. Ese punto proponía la derogación de las leyes de financiamiento universitario y de emergencia en discapacidad, dos normas sancionadas meses atrás con amplio respaldo y que generaron una fuerte resistencia por parte de las provincias.
Ante la fragilidad de los apoyos, el presidente Javier Milei ordenó desde comienzos de la semana intensificar las gestiones políticas para garantizar el quórum y los votos necesarios. El ministro del Interior, Diego Santilli, tuvo un rol central en ese proceso y coordinó las negociaciones desde el despacho del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem.
En ese marco, mantuvo contactos directos con gobernadores como Osvaldo Jaldo, Claudio Vidal, Rogelio Frigerio, Jorge Macri e Ignacio “Nacho” Torres, todos con influencia sobre bloques legislativos que resultaban determinantes para el desenlace de la votación.
El artículo 75 se convirtió en el principal punto de conflicto durante la sesión. Frente a la resistencia creciente, el jefe del bloque de La Libertad Avanza, Gabriel Bornoroni, impulsó una estrategia para votar el proyecto por capítulos, con el objetivo de aislar el rechazo a ese apartado y preservar la aprobación general del Presupuesto.
La maniobra permitió destrabar parcialmente la sesión gracias al acompañamiento de distintos bloques provinciales y la abstención de legisladores que suelen respaldar al oficialismo. No obstante, al momento de la votación en particular, la oposición logró rechazar el capítulo cuestionado, lo que también dejó afuera otros artículos vinculados, entre ellos el mecanismo para atender la deuda de la Nación con la Ciudad de Buenos Aires.
Ese resultado volvió a tensar la relación con el PRO. Aunque existía un entendimiento previo para incorporar una cláusula que habilitara al Ejecutivo a ajustar partidas y cubrir ese compromiso, la falta de consenso terminó dejando sin efecto el acuerdo y expuso las dificultades del Gobierno para sostener apoyos estables en temas sensibles.
Mientras el debate avanzaba en el recinto, en los alrededores del Congreso se registraron protestas contra el Presupuesto y la reforma laboral que se discute en el Senado. Hubo incidentes con fuerzas de seguridad, rotura de vallados y la intervención de camiones hidrantes para dispersar a los manifestantes, en un clima de marcada tensión política y social.
Desde el Ejecutivo ratificaron la vigencia del protocolo de orden público y defendieron el accionar de las fuerzas de seguridad frente a los disturbios registrados durante la jornada.
Con la media sanción en Diputados, el proyecto fue enviado al Senado, donde el oficialismo ya trabaja para acelerar su tratamiento en comisiones. La intención es que el Presupuesto 2026 llegue al recinto el próximo 26 de diciembre, en una sesión que también incluiría el debate de la reforma laboral y modificaciones a la ley de glaciares.
El Gobierno apuesta a cerrar el año con la aprobación definitiva del Presupuesto, aunque el debate anticipa nuevas tensiones políticas, reclamos provinciales y negociaciones de alto voltaje.







