En medio de la reconfiguración del escenario político argentino de cara al 2025, el senador nacional y exdirector de la AFI, Oscar Parrilli, volvió a tomar protagonismo en defensa de Cristina Fernández de Kirchner. En una entrevista radial que se viralizó rápidamente, el legislador kirchnerista aseguró que la expresidenta envió “un mensaje claro” a la interna peronista con su relanzamiento electoral, aunque protagonizó un tenso momento cuando fue consultado por la corrupción durante los gobiernos kirchneristas.
La política argentina entró nuevamente en efervescencia luego del anuncio de Cristina Fernández de Kirchner sobre su candidatura a diputada provincial por la provincia de Buenos Aires. En este contexto, Oscar Parrilli, senador nacional por Neuquén y uno de sus principales operadores políticos, salió a respaldarla públicamente y a marcar la línea discursiva del sector más duro del kirchnerismo.
En diálogo con la radio AM750, Parrilli afirmó que la expresidenta “no se fue nunca” del escenario político y que su postulación es una “respuesta contundente a quienes intentaron silenciarla mediante causas judiciales armadas”. La frase resonó fuerte entre propios y ajenos, en un momento donde el Frente de Todos, ahora dividido en múltiples espacios, busca recuperar protagonismo frente al avance libertario y la recomposición de sectores del PRO.
Un mensaje a la interna
“Cristina está diciendo: acá estoy, con más convicción que nunca. Vuelvo a dar la pelea donde se me necesita, aunque sea en una banca provincial. Es una decisión que interpela a todo el peronismo”, dijo Parrilli. Desde su entorno aseguran que el objetivo principal de esta jugada es evitar la dispersión del voto kirchnerista y recuperar la mística militante que en los últimos años se mostró fragmentada.
Parrilli insistió en que la expresidenta “sigue siendo la líder indiscutida del campo nacional y popular” y que “quienes creyeron que la iban a sacar del juego con condenas judiciales se equivocaron rotundamente”.
El mensaje, claro, no fue solo para afuera. También estuvo dirigido hacia dentro del espacio, en momentos donde conviven distintas posturas: sectores que impulsan una renovación generacional, otros que apuestan a la moderación y dirigentes que siguen reclamando el regreso del “cristinismo puro”.
El cruce en vivo por la corrupción
Pero la entrevista dio un giro inesperado cuando el periodista le preguntó si el regreso de Cristina Kirchner no podía interpretarse como una maniobra para obtener fueros judiciales ante las condenas que pesan sobre ella, en especial por la llamada Causa Vialidad, donde fue condenada en primera instancia a seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos, condena que luego fue confirmada en segunda instancia.
Parrilli, visiblemente molesto, interrumpió la pregunta:
“Eso es parte de la operación mediática y judicial que venimos denunciando hace años. No voy a convalidar una pregunta basada en mentiras del lawfare. Cristina no necesita fueros. Tiene el respaldo del pueblo y de la historia. Acá los corruptos están en otro lado”.
La tensión creció cuando el periodista insistió con una repregunta vinculada al manejo de la obra pública durante los gobiernos kirchneristas. “No me vengas con el relato de Clarín, porque eso ya está agotado”, respondió el senador. “Si vamos a hablar de justicia, hablemos también de la Corte Suprema, de la mesa judicial de Macri, de cómo se armaban causas en los sótanos de Comodoro Py”.
El fragmento del cruce se volvió viral en redes sociales, donde se reavivó el debate entre quienes consideran a Cristina Kirchner una víctima del lawfare y quienes la señalan como responsable de un entramado de corrupción estructural.
Las causas judiciales en el centro del debate
Cristina Fernández de Kirchner ha sido procesada en múltiples causas vinculadas a hechos de corrupción durante sus mandatos. La más resonante es la Causa Vialidad, en la que fue acusada de haber direccionado obras públicas a favor de Lázaro Báez, empresario cercano a la familia Kirchner. Si bien aún quedan instancias judiciales por resolver, la sentencia de segunda instancia fue interpretada por sus detractores como una confirmación de las irregularidades denunciadas.
Desde el kirchnerismo, sin embargo, afirman que se trata de una persecución judicial con fines políticos, impulsada por sectores del poder económico, judicial y mediático. “La condena ya estaba escrita desde el primer día. Lo que quieren es proscribirla porque no pueden ganarle en las urnas”, reiteró Parrilli.
Este discurso se viene repitiendo en distintos niveles del oficialismo, y la estrategia parece ser la misma que en años anteriores: politizar los procesos judiciales y presentarlos como parte de una ofensiva del poder real contra los líderes populares.
¿Por qué una banca provincial?
La decisión de Cristina Kirchner de postularse a un cargo legislativo provincial sorprendió incluso dentro de su propio espacio. Muchos esperaban una vuelta en términos nacionales, ya sea como candidata a senadora o como impulsora de un frente más amplio. En cambio, eligió una jugada más acotada, pero simbólicamente potente: volver a ocupar una banca, esta vez en la legislatura bonaerense.
El gesto tiene múltiples interpretaciones. Por un lado, la expresidenta vuelve al ruedo formal sin disputar protagonismo directo con los nuevos liderazgos nacionales. Por otro, se instala territorialmente en la provincia de Buenos Aires, su bastión electoral más fiel.
Además, busca blindarse políticamente en un momento en que la justicia podría avanzar con más firmeza. La discusión sobre los fueros volvió a instalarse, aunque desde el entorno de Cristina aseguran que su decisión no responde a una cuestión judicial sino política.
El kirchnerismo en modo resistencia
La candidatura de Cristina Fernández de Kirchner, la reaparición mediática de Oscar Parrilli y las reacciones en cadena que generó este nuevo capítulo del kirchnerismo reflejan que el espacio aún conserva capacidad de movilización y protagonismo en el tablero político.
Con un gobierno nacional encabezado por Javier Milei que avanza con reformas estructurales y con una oposición fragmentada, el kirchnerismo se reposiciona en modo resistencia, buscando volver a entusiasmar a sus bases y retomar la iniciativa desde abajo hacia arriba.
Sin embargo, los desafíos no son menores. Las causas judiciales siguen su curso, el desgaste de la figura de Cristina es una realidad en amplios sectores de la sociedad, y el Frente de Todos ya no existe como coalición unificada. La pregunta de fondo es si la expresidenta podrá volver a ser un factor de unidad o si su regreso profundizará las divisiones internas.
Por ahora, Oscar Parrilli dejó claro que el kirchnerismo no se rinde y que la narrativa de la persecución política seguirá siendo el eje central de su discurso. Lo que viene, como siempre en la política argentina, es incierto. Pero con Cristina de nuevo en campaña, nadie duda de que habrá mucho más por escribir.





