El aumento del precio internacional del petróleo tras la escalada del conflicto en Medio Oriente comenzó a trasladarse a los surtidores argentinos. En menos de dos semanas, la nafta y el gasoil registraron subas cercanas al 6%, rompiendo la estabilidad que predominó durante los primeros meses del año.
El litro de nafta súper ya superó los $1.700 en varias estaciones de servicio del Área Metropolitana de Buenos Aires. Analistas del sector advierten que el impacto podría continuar si el petróleo se mantiene en niveles elevados en el mercado internacional.
Durante los primeros meses de 2026, los precios de los combustibles en Argentina se habían mantenido relativamente estables. La evolución del valor de la nafta y el gasoil mostraba incrementos mínimos, muy por debajo de los movimientos que suelen registrarse en un contexto inflacionario como el argentino. Sin embargo, ese escenario cambió de forma abrupta en los últimos días.
La escalada del conflicto en Medio Oriente alteró el mercado internacional del petróleo y generó una reacción inmediata en los precios de la energía a nivel global. En Argentina, ese impacto comenzó a reflejarse rápidamente en las estaciones de servicio, donde los valores de los combustibles registraron aumentos cercanos al 6% en menos de dos semanas.
El cambio de tendencia fue notable si se compara con lo que había ocurrido previamente. Entre fines de diciembre y los últimos días de febrero, los combustibles prácticamente no habían tenido variaciones. En ese período, el incremento acumulado apenas alcanzaba el 0,09%. La aparición de un shock externo, vinculado a la tensión geopolítica en Medio Oriente, modificó por completo esa dinámica.
Como resultado, el litro de nafta súper comenzó a superar con facilidad los $1.700 en distintas estaciones de servicio del Área Metropolitana de Buenos Aires, mientras que las variedades premium y el gasoil también registraron subas importantes en los últimos días.
Por qué sube la nafta en Argentina cuando aumenta el petróleo
El principal motivo detrás de la reciente suba de los combustibles en Argentina está vinculado a la evolución del precio internacional del petróleo. El mercado energético global reaccionó con fuerza ante la incertidumbre generada por el conflicto en Medio Oriente, una región clave para la producción y el transporte de crudo.
A fines de febrero, el barril de Brent —la referencia utilizada en gran parte del mundo para fijar precios energéticos— cotizaba en torno a los 73 dólares. En ese momento, el mercado mostraba cierta estabilidad y no se preveían movimientos bruscos en los valores internacionales.
Sin embargo, el inicio de los ataques militares en la región provocó un fuerte salto en las cotizaciones. El temor a posibles interrupciones en el suministro global y el aumento de la tensión geopolítica llevaron a los inversores a anticipar un escenario de mayor escasez de petróleo.
Como consecuencia, el precio del Brent llegó a superar los 118 dólares durante una jornada de fuerte volatilidad. Aunque luego retrocedió parcialmente, el barril continuó cotizando cerca de los 98 dólares, lo que implica un aumento cercano al 35% respecto del valor registrado antes del inicio del conflicto.
Cuando el petróleo sube de forma abrupta en el mercado internacional, ese incremento suele trasladarse gradualmente a los precios locales de los combustibles. En países como Argentina, donde el mercado energético tiene una fuerte relación con las referencias globales, el impacto termina llegando a los surtidores.
Por ese motivo, el aumento del crudo comenzó a reflejarse rápidamente en el precio de la nafta y el gasoil. Consultoras privadas que monitorean semanalmente los valores de los combustibles detectaron que el índice de precios del sector registró un salto cercano al 6% en apenas unos días.
Este tipo de movimientos suele anticipar cambios más amplios en la dinámica de los precios de la economía, ya que el combustible tiene un papel central en la estructura de costos de transporte, logística y producción.
Cuánto cuesta hoy la nafta en Argentina
La suba reciente ya se refleja con claridad en las carteleras de las estaciones de servicio, donde los valores comenzaron a actualizarse con mayor frecuencia en los últimos días.
De acuerdo con distintos relevamientos del mercado, los precios promedio de los combustibles en el Área Metropolitana de Buenos Aires se ubican actualmente en torno a los siguientes valores:
Nafta súper: $1.717
Nafta premium: $1.881
Gasoil común: $1.768
Gasoil premium: $1.966
En varias estaciones de servicio porteñas, los precios incluso superan estos promedios, lo que confirma que el umbral de los $1.700 por litro ya fue superado con amplitud en el caso de la nafta más utilizada por los automovilistas.
El comportamiento actual de los precios responde a un modelo de actualización más flexible que el utilizado años atrás. En lugar de aplicar aumentos generales en fechas específicas, muchas petroleras implementan estrategias de micropricing, un sistema que permite ajustar los valores de forma gradual.
Este mecanismo tiene en cuenta distintas variables, entre ellas la ubicación de la estación de servicio, la demanda local, la competencia en la zona y el horario de venta. Como resultado, el precio de un mismo combustible puede variar entre estaciones cercanas o incluso modificarse a lo largo del día.
Este esquema permite trasladar los cambios de costos de manera más progresiva, evitando aumentos bruscos que impacten de golpe en el consumo. Sin embargo, también implica que los precios puedan moverse con mayor frecuencia cuando el contexto internacional se vuelve volátil.
Cómo impacta el aumento del combustible en la inflación
El precio de los combustibles tiene un peso estratégico dentro de la economía argentina, ya que influye de manera directa en numerosos sectores productivos. Cada aumento en la nafta o el gasoil repercute en los costos de transporte y logística, lo que a su vez puede trasladarse al precio final de muchos productos.

El transporte de alimentos, insumos industriales y mercaderías depende en gran medida del gasoil. Cuando su precio aumenta, las empresas de logística suelen enfrentar mayores costos operativos, que en muchos casos terminan reflejándose en los valores de venta al público.
Además, el combustible es un insumo clave para distintos sectores de la economía, desde el agro hasta la industria. Por esa razón, las variaciones en los surtidores suelen ser observadas con atención por analistas económicos y especialistas en inflación.
Hasta ahora, el aumento reciente de los combustibles todavía no se refleja plenamente en los índices oficiales de precios al consumidor. Sin embargo, los especialistas advierten que podría influir en el dato inflacionario de marzo si las subas continúan durante las próximas semanas.
El impacto final dependerá en gran medida de lo que ocurra con el precio internacional del petróleo. Si el barril se mantiene en niveles elevados o vuelve a subir, la presión sobre los combustibles podría continuar.
Por el contrario, si el conflicto internacional se estabiliza y el petróleo vuelve a retroceder, el mercado local podría experimentar una moderación en la dinámica de los precios. En ese escenario, el sistema de ajustes graduales que aplican las petroleras también permitiría trasladar eventuales bajas al consumidor.
Mientras tanto, el mercado energético argentino atraviesa un momento de fuerte incertidumbre. La evolución del conflicto en Medio Oriente y el comportamiento del petróleo en los próximos días serán factores determinantes para definir si el aumento reciente de la nafta representa un ajuste puntual o el inicio de una nueva etapa de subas en los combustibles.





