El gobernador bonaerense busca acelerar el tratamiento del proyecto de Ayelén Durán para habilitar nuevas postulaciones de intendentes y legisladores. El kirchnerismo respalda la iniciativa, pero reclama discutirla junto con el resto de las reglas electorales. El massismo, en cambio, se resiste a modificar la ley vigente.
La discusión por las reelecciones indefinidas volvió a sacudir al peronismo bonaerense y amenaza con convertirse en una de las principales disputas políticas de cara a las elecciones de 2027. Axel Kicillof quiere que la Legislatura avance cuanto antes con una reforma que permita a intendentes, legisladores, concejales y consejeros escolares volver a presentarse en sus distritos, pero la iniciativa quedó atrapada en una negociación interna que excede ampliamente el futuro de los jefes comunales.
El proyecto que impulsa la senadora Ayelén Durán, alineada con el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), ya se encuentra en la Comisión de Legislación General del Senado bonaerense. El cuerpo tiene previsto reunirse la próxima semana, aunque el expediente todavía no aparece formalmente en el orden del día. De todos modos, el encuentro será seguido con especial atención porque puede marcar el comienzo de una discusión que el oficialismo provincial pretende acelerar.
En el entorno de Kicillof entienden que el tiempo juega un papel central. Si la normativa actual continúa vigente, más de 80 intendentes bonaerenses de distintos espacios quedarían impedidos de competir nuevamente en 2027. Dentro del peronismo, el número de afectados representa un problema político considerable porque varios de esos municipios constituyen territorios relevantes para cualquier estrategia electoral provincial.
La postura del Gobierno bonaerense es que la continuidad de los intendentes que mantienen una estructura territorial consolidada puede ser determinante para el resultado electoral. Por eso, el oficialismo considera que eliminar las restricciones permitiría ordenar parte del mapa municipal y, al mismo tiempo, fortalecer la estructura política del peronismo.
La frase que comenzó a circular entre dirigentes cercanos al Ejecutivo sintetiza esa mirada: quienes rechazan las reelecciones indefinidas estarían favoreciendo una derrota electoral. El planteo tiene una lectura hacia afuera, pero también un destinatario interno: los diferentes sectores del peronismo que deberán definir si acompañan la estrategia de Kicillof.
El proyecto que puede cambiar las reglas para intendentes y legisladores
La iniciativa presentada por Durán propone modificar de manera significativa el régimen de reelecciones vigente en la provincia de Buenos Aires. Uno de los principales cambios consiste en eliminar los límites para nuevas postulaciones de intendentes y concejales, permitiendo que puedan competir nuevamente sin una cantidad máxima de mandatos consecutivos.
El texto también plantea modificaciones en la organización de los concejos deliberantes. Los intendentes y concejales continuarían siendo elegidos mediante voto directo, mientras que los cuerpos legislativos municipales tendrían renovación por mitades cada dos años, con mandatos de cuatro años.
La propuesta no se limita al ámbito municipal. También contempla habilitar la reelección indefinida de diputados y senadores provinciales mediante una modificación del artículo 13 bis de la Ley 5.109.
Los consejeros escolares también quedarían incluidos en el nuevo esquema. La iniciativa modifica las reglas relacionadas con sus mandatos y establece condiciones que permitirían nuevas postulaciones.
Además, el proyecto propone derogar determinados artículos de la Ley 14.836 y dejar sin efecto la Ley 15.315, normas vinculadas con el régimen de limitaciones actualmente vigente.
Los fundamentos de la iniciativa buscan respaldar la reforma desde una perspectiva vinculada con los derechos políticos. El argumento central es que los ciudadanos deberían tener la posibilidad de elegir nuevamente a un funcionario si consideran que su gestión fue satisfactoria.
Desde esa mirada, limitar las candidaturas no solamente afectaría a quienes ocupan cargos públicos, sino también la libertad de los electores para decidir entre distintas alternativas.
Los impulsores del proyecto también señalan que Buenos Aires tiene uno de los sistemas más restrictivos del país en materia de reelecciones y mencionan que numerosas provincias argentinas permiten una mayor continuidad de sus autoridades locales.
Sin embargo, el debate tiene otra cara. Quienes defienden los límites a los mandatos sostienen que estas restricciones buscan evitar la concentración prolongada del poder y promover la renovación de los dirigentes.
Esa diferencia conceptual será parte de la discusión legislativa, pero en la práctica el principal interrogante será político: qué sectores del oficialismo están dispuestos a acompañar la propuesta y bajo qué condiciones.
La Comisión de Legislación General será el primer filtro. Está integrada por once senadores y Fuerza Patria posee seis lugares, aunque sus integrantes responden a diferentes sectores del peronismo.
El MDF cuenta allí con Germán Lago, Pedro Borgini, Fernando Coronel y Ayelén Durán. Por el kirchnerismo participa Diego Videla, mientras que Federico Fagioli representa a Patria Grande.
Lago, además, preside la comisión y mantiene una relación política con Verónica Magario, vicegobernadora y titular del Senado bonaerense. Para el kicillofismo, contar con el control de ese ámbito legislativo resulta estratégico para intentar instalar la reforma y llevarla posteriormente al recinto.
El kirchnerismo acompaña, pero quiere discutir todo el paquete electoral
La mayor dificultad para Kicillof no está necesariamente en conseguir apoyo para las reelecciones, sino en convencer al resto de los sectores del peronismo de que el tema debe resolverse de manera independiente.
El kirchnerismo, identificado con Cristina Fernández de Kirchner y Máximo Kirchner, no mantiene una oposición de fondo a las reelecciones indefinidas. Su planteo es diferente: considera que la modificación de los mandatos debe discutirse junto con las restantes decisiones que definirán el escenario electoral bonaerense.
La lista de temas pendientes es extensa.
Uno de los principales interrogantes es si la provincia volverá a desdoblar sus elecciones de los comicios nacionales. También debe definirse qué mecanismo utilizará el peronismo para seleccionar candidatos y si habrá PASO.
A eso se suma una discusión sobre el sistema de votación. La posibilidad de utilizar la Boleta Única de Papel vuelve a aparecer en el debate político bonaerense, frente a la alternativa de mantener el esquema tradicional de boletas partidarias.
Para el kirchnerismo, todos esos elementos forman parte de una misma negociación. La discusión sobre las reelecciones, desde esa perspectiva, no puede quedar aislada del resto de las reglas que determinarán la competencia electoral.
El Gobierno de Kicillof tiene otra prioridad. En La Plata entienden que no es el momento adecuado para intentar cerrar todo el paquete electoral y que, antes que nada, resulta necesario destrabar la situación de los intendentes que podrían quedar fuera de la próxima elección.
La diferencia puede parecer técnica, pero tiene una fuerte dimensión política. Cada sector busca utilizar su posición legislativa para negociar mejores condiciones dentro del armado peronista.
En ese escenario aparece también Carlos Kikuchi, del bloque Unión y Libertad. El senador ya había acompañado el año pasado una iniciativa que habilitaba la reelección de legisladores provinciales. Aquella propuesta no incluía a los intendentes, pero su antecedente podría resultar relevante si el debate vuelve al recinto.
El eventual respaldo de Kikuchi y de otros legisladores podría ayudar al oficialismo a construir una mayoría, aunque todavía falta conocer cómo se distribuirán los votos cuando el proyecto llegue al pleno de la Cámara alta.
En la oposición, en cambio, hay sectores que mantienen una postura contraria a eliminar los límites. Entre ellos aparecen representantes de Hechos, el PRO y La Libertad Avanza.
La Cámara de Senadores tiene, además, una particularidad que puede beneficiar al oficialismo: Fuerza Patria posee quórum propio. Pero eso no significa que exista automáticamente una mayoría política para aprobar el proyecto.
La división interna del peronismo es el principal desafío.
El massismo resiste y el Senado queda en el centro de la pelea
El Frente Renovador representa uno de los obstáculos más importantes para la estrategia de Kicillof. El espacio liderado por Sergio Massa fue uno de los impulsores de la legislación que estableció límites a las reelecciones y, por ahora, mantiene su rechazo a modificar ese esquema.
En la Cámara alta, el massismo tiene tres representantes dentro de Fuerza Patria: Malena Galmarini, Marcos Pisano y Valeria Arata.
Galmarini ocupa, además, un lugar estratégico: preside la Comisión de Reforma Política, donde el Frente Renovador pretende que también se discuta el proyecto.
La comisión se reunirá el martes 11 de agosto. Aunque el encuentro no tendrá inicialmente un orden del día específico sobre las reelecciones, el tema estará entre las cuestiones que los senadores buscarán poner en discusión.
La posición del massismo se resume en la idea de evitar que se modifique una legislación que fue aprobada en 2016 y posteriormente reformada en 2021. Para ese sector, eliminar ahora las restricciones significaría revertir una decisión institucional que había buscado limitar la permanencia prolongada de los dirigentes en los cargos.
La disputa por el tratamiento del expediente será, por lo tanto, una primera prueba de fuerza.
El sector de Galmarini quiere que la iniciativa pase por Reforma Política. Desde el entorno de Kicillof, en cambio, consideran que el proyecto debería avanzar por Legislación General y evitar quedar atado a una discusión más amplia.
La definición sobre el recorrido legislativo puede ser tan importante como la discusión sobre el contenido. Si el proyecto consigue un dictamen favorable, la conducción del Senado deberá evaluar cómo y cuándo llevarlo al recinto.
Todo esto ocurre, además, mientras La Libertad Avanza impulsa una discusión sobre el funcionamiento de la Legislatura bonaerense. Desde el espacio libertario se plantearon alternativas como la eliminación del Senado provincial y la conformación de un sistema unicameral.
En consecuencia, el debate por las reelecciones se cruza con una discusión más profunda sobre la estructura institucional y electoral de la provincia.
El martes será una jornada clave para medir las posiciones. La Comisión de Reforma Política se reunirá a las 11 y la Comisión de Legislación General lo hará a las 13. No necesariamente habrá una definición inmediata, pero sí podrán comenzar a quedar expuestas las condiciones que cada sector pretende imponer.
Para Kicillof, el objetivo es claro: acelerar una reforma que considera necesaria para evitar que decenas de intendentes queden fuera de la competencia de 2027.
Para el kirchnerismo, la oportunidad es otra: utilizar el debate para discutir de manera integral las reglas electorales y el armado político del peronismo.
Para el massismo, en cambio, se trata de defender una legislación que considera parte de su propia identidad política.
Y para los intendentes, la discusión tiene una consecuencia mucho más concreta. De lo que decida la Legislatura dependerá, en buena medida, si podrán volver a competir por sus municipios o deberán comenzar a construir una sucesión.
Por eso, las reelecciones indefinidas pueden convertirse en mucho más que una reforma legislativa. Son una pieza central de la negociación por el poder en la provincia de Buenos Aires y una de las primeras batallas que definirán cómo llegará el peronismo a las elecciones de 2027.




