El escenario político bonaerense sumó un nuevo capítulo de tensiones y reacomodamientos con la decisión del Partido GEN, liderado por Margarita Stolbizer, de oficializar su salida del frente «Somos Buenos Aires», una coalición recientemente conformada junto a la Unión Cívica Radical (UCR), la Coalición Cívica (CC), sectores del socialismo y del peronismo no kirchnerista. La ruptura fue anunciada este lunes a través de un comunicado público en el que se cuestiona la falta de una verdadera integración dentro del espacio.
La decisión del GEN representa la primera baja formal dentro de una alianza que había sido presentada semanas atrás como una alternativa política de centro que buscaba consolidarse en la provincia de Buenos Aires. No obstante, según explicaron desde el espacio de Stolbizer, el proceso de conformación de listas y el manejo interno del frente dejaron en evidencia “una actitud endogámica por parte de algunos actores” que limitó las posibilidades de una construcción conjunta y plural.
Motivos de la ruptura
En el documento difundido por el GEN, se señala que “la falta de una auténtica vocación integradora” fue el principal motivo del alejamiento, una crítica directa a la manera en que se definieron las candidaturas a legisladores provinciales en las distintas secciones electorales. “Los acuerdos para el armado de listas no contemplaron la participación equitativa de los sectores que impulsamos el frente desde el inicio, ni se garantizó una mesa de diálogo real y permanente”, advirtieron desde la fuerza fundada por Stolbizer.
Fuentes cercanas al partido señalaron además que durante las últimas semanas se intentó revertir la situación mediante reuniones políticas y pedidos formales para revisar los criterios de representación, pero no hubo respuestas satisfactorias. “El GEN no está dispuesto a formar parte de una estructura cerrada, sin mecanismos democráticos de decisión”, indicaron voceros partidarios.
Silencios y tensiones internas
La salida del GEN dejó en evidencia tensiones latentes en el interior del frente «Somos Buenos Aires», un armado que buscaba posicionarse como una tercera vía entre el oficialismo libertario y el kirchnerismo. Si bien aún no hubo pronunciamientos públicos por parte de los otros espacios integrantes, la ruptura generó incomodidad y malestar en dirigentes de la UCR y la Coalición Cívica, quienes consideran que el episodio debilita la imagen de unidad que intentaban proyectar de cara a los próximos comicios.
En este contexto, algunos sectores del radicalismo reconocen que existen disputas internas no saldadas, especialmente en el armado territorial y la definición de estrategias comunes. “Se avanzó demasiado rápido en la conformación del frente sin resolver previamente las reglas de funcionamiento ni los objetivos programáticos”, expresó en reserva un dirigente del interior bonaerense.
El rol de Stolbizer y la incertidumbre hacia adelante
Margarita Stolbizer, con un largo recorrido político en la provincia de Buenos Aires y reconocida por su perfil ético y progresista, había sido una de las promotoras iniciales del nuevo frente. Su alejamiento anticipa un posible reacomodamiento del GEN, que ahora evalúa distintas alternativas de cara a los próximos escenarios electorales.
“Vamos a seguir trabajando por una propuesta democrática, progresista y honesta, con vocación de diálogo y de respeto por la diversidad. Pero no vamos a convalidar construcciones donde prevalecen los intereses personales por sobre los colectivos”, expresaron desde el entorno de la dirigente.
Por el momento, el GEN no confirmó si buscará nuevos acuerdos con otros espacios o si avanzará con una estrategia propia en el distrito bonaerense. La decisión dependerá del desarrollo de las próximas semanas y de los gestos que pueda recibir desde otros sectores políticos que compartan una agenda de valores comunes.
Un frente en crisis antes de despegar
La salida del GEN se produce en un momento clave del calendario electoral, cuando los partidos comienzan a definir candidaturas y plataformas. El frente «Somos Buenos Aires», que se presentaba como una novedad en el tablero provincial, ahora enfrenta el desafío de revalidar su cohesión interna y su identidad política, mientras se multiplican las señales de malestar entre algunos de sus integrantes.
Más allá de lo simbólico, la ruptura con Stolbizer pone en duda la capacidad del espacio para sostener una propuesta verdaderamente amplia y plural. La falta de transparencia en las decisiones, sumada a la lógica de reparto de poder entre sectores mayoritarios, podría derivar en nuevos alejamientos si no se revierten las dinámicas actuales.
En un escenario político marcado por la fragmentación y la desconfianza ciudadana hacia los partidos, la consolidación de alianzas exige mucho más que declaraciones de unidad: requiere prácticas concretas de inclusión, debate y construcción colectiva. Y ese parece ser, al menos por ahora, el principal déficit del frente «Somos Buenos Aires».






