Expertos advierten que estos fenómenos espaciales pueden alterar las señales de radio, GPS y redes eléctricas. La cercanía de la ciudad con la Anomalía del Atlántico Sur la convierte en una zona más vulnerable
Las tormentas solares, provocadas por erupciones en la superficie del Sol, tienen el potencial de alterar significativamente las comunicaciones y sistemas tecnológicos en distintas partes del mundo, incluida la ciudad de La Plata. Aunque invisibles a simple vista, sus efectos pueden sentirse en la vida cotidiana, especialmente en una región que se encuentra dentro de una zona geofísica particular como la Anomalía del Atlántico Sur.
Estas tormentas se originan cuando el Sol emite grandes cantidades de radiación y partículas cargadas conocidas como eyecciones de masa coronal. Al interactuar con el campo magnético de la Tierra, generan perturbaciones en la magnetosfera y la ionosfera, que pueden afectar directamente a las comunicaciones.
Según el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), uno de los principales efectos es la interrupción de señales de radio de alta frecuencia (HF), utilizadas en aviación y comunicaciones marítimas. Además, las alteraciones en la ionosfera también pueden reducir la precisión de los sistemas GPS, esenciales para la navegación aérea, terrestre y marítima.
En La Plata, estas amenazas se intensifican por su cercanía con la llamada Anomalía del Atlántico Sur, una región donde el campo magnético terrestre es más débil. De acuerdo con investigaciones del CONICET y el Instituto de Astronomía y Física del Espacio (IAFE), esto permite una mayor penetración de partículas solares, lo que incrementa la vulnerabilidad de las tecnologías locales.
Las tormentas solares también pueden interferir en los satélites de comunicación, provocando fallas o disminución en la calidad de los servicios, e incluso afectar redes eléctricas, generando fluctuaciones de voltaje o apagones en casos extremos, según advirtió el sitio especializado Frontera Espacial.
Frente a este panorama, instituciones como el Laboratorio Argentino de Meteorología del Espacio (LAMP) y el propio CONICET monitorean la actividad solar en tiempo real, emitiendo alertas y recomendaciones para minimizar los riesgos.
Aunque estos fenómenos no representan una amenaza directa a la salud humana, sí pueden poner en jaque a infraestructuras críticas de comunicación y energía. Por eso, su estudio y monitoreo constante son clave para reducir su impacto en ciudades.
Foto: NASA





