Un estudio del Instituto Smithsonian demuestra que una bacteria beneficiosa puede frenar la propagación de la enfermedad que arrasa con corales en Florida y el Caribe
La lucha por la supervivencia de los arrecifes de coral ecosistemas vitales para la biodiversidad marina acaba de sumar un aliado inesperado: un probiótico. Investigadores del Museo Nacional de Historia Natural del Instituto Smithsonian confirmaron que la cepa bacteriana MCH1-7 tiene la capacidad de reducir de manera significativa la propagación de la enfermedad de pérdida de tejido de corales pétreos (SCTLD, por sus siglas en inglés), que desde hace años afecta a las costas de Florida y al Caribe.
El hallazgo, publicado en la revista Frontiers in Marine Science, representa un avance clave en la búsqueda de tratamientos que permitan frenar una de las mayores amenazas para los arrecifes de coral, responsables de sostener a miles de especies marinas y proteger las costas de fenómenos climáticos extremos.
Una bacteria descubierta en resistencia natural
El probiótico MCH1-7 fue identificado por primera vez en 2018 en una colonia de coral que había resistido naturalmente un brote de SCTLD en la Estación Marina del Smithsonian. Desde entonces, los científicos se enfocaron en entender cómo esta bacteria produce un compuesto llamado tetrabromopirrol (TBP), capaz de inducir la fijación de larvas de coral y, al mismo tiempo, protegerlos de enfermedades.
“Si el TBP es una señal natural de asentamiento, y si las bacterias que producen este compuesto también protegen a los corales de enfermedades, es lógico que las larvas se asienten donde se producen estos compuestos”, explicó la bióloga Jennifer Sneed, una de las responsables del estudio.
Resultados prometedores en campo
Para probar la eficacia del probiótico, los investigadores trataron colonias del coral estrella gigante (Montastraea cavernosa) con dos métodos:
- Embolsado de colonia completa, inyectando el probiótico en agua de mar dentro de una bolsa que cubría al coral.
- Aplicación de pasta, colocada directamente sobre lesiones de la enfermedad.
Tras más de dos años y medio de monitoreo, los resultados fueron contundentes: los corales tratados con el método de colonia completa perdieron en promedio solo un 7% de su tejido, frente al 35% de pérdida en los corales no tratados. En cambio, la aplicación localizada con pasta no mostró la misma efectividad.
Además, los científicos comprobaron que el probiótico no afectó a otras especies de corales sanos en el Caribe, lo que lo convierte en una alternativa viable para tratamientos a gran escala.
Una herramienta para la conservación
Aunque el procedimiento requiere un esfuerzo logístico importante con buzos trasladando y manipulando material bajo el agua, el equipo sostiene que los beneficios compensan el costo. “Su eficacia en el tratamiento de la SCTLD y en el fomento de la resistencia a largo plazo compensa estos costos”, afirmaron los investigadores, que recomiendan el método de colonia completa como la estrategia más efectiva.
El descubrimiento del probiótico MCH1-7 abre una ventana de esperanza en un contexto crítico: según estudios recientes, más del 40% de los arrecifes del Caribe han sufrido daños por enfermedades, sobrepesca y el impacto del cambio climático.
Si bien aún queda camino por recorrer para implementar este tratamiento de forma masiva, el hallazgo marca un hito: la ciencia demuestra que incluso los ecosistemas más frágiles pueden encontrar en soluciones biológicas nuevas oportunidades para resistir y sobrevivir.
Fuente: Frontiers in Marine Science. La cara buena del mundo






