En una noche caliente en el estadio Madre de Ciudades, Boca Juniors sacó pecho, aceleró a fondo en el momento justo y se llevó un triunfo clave por 2 a 1 frente a Central Córdoba. Fue un partido de dientes apretados, de esos que se rompen en detalles, y el equipo xeneize encontró su mejor versión en el cierre del primer tiempo, cuando convirtió dos veces en apenas minutos y torció una historia que venía pareja.
Durante gran parte de la primera mitad, el desarrollo fue trabado, con mucha fricción en la mitad de la cancha y pocas ideas claras. Central Córdoba intentó imponer condiciones desde la intensidad, mientras Boca buscaba asociarse, pero sin lograr profundidad. Sin embargo, cuando el reloj marcaba los 43 minutos, apareció el quiebre: Alan Velazco se animó desde afuera, sacó un remate que encontró un desvío en la defensa rival y descolocó al arquero, Gol y golpe anímico.
Y cuando el equipo local todavía intentaba asimilar el impacto, Boca volvió a lastimar. A los 45 minutos, Ezequiel Zeballos metió un pase punzante que rompió líneas y dejó a Milton Giménez de cara al arco. El delantero no perdonó: definición precisa y 2 a 0 para cerrar el primer tiempo con una ráfaga letal. En cuestión de instantes, Boca pasó de la duda al control total.
Pero el fútbol siempre guarda un giro más. En el arranque del segundo tiempo, Central Córdoba salió decidido a buscar el descuento y lo encontró a los 11 minutos. Tras una jugada a balón parado, Michael Santos apareció en el área y empujó la pelota para poner el 2 a 1. El partido volvió a encenderse, el estadio empujó y Boca tuvo que sostener el resultado con carácter y oficio.
A partir de ahí, el encuentro se volvió más abierto, con espacios y tensión en cada avance. Boca tuvo chances para liquidarlo, pero le faltó precisión en los metros finales. Del otro lado, el equipo santiagueño intentó con centros y empuje, aunque sin demasiada claridad. La defensa xeneize respondió en los momentos clave y logró cerrar un triunfo que vale más que tres puntos: vale confianza, vale posicionamiento y vale envión anímico.
Ahora, el equipo de la Ribera mira de reojo lo que ocurra entre Estudiantes de La Plata y Platense. De ese resultado dependerá si Boca termina primero o segundo en su zona. Una diferencia que no es menor, pensando en los cruces que se vienen.
Porque el próximo objetivo ya asoma en el horizonte: los playoffs. Boca espera cerrar la fecha para conocer a su rival y sabe que definirá en casa, en La Bombonera, donde se hace fuerte y donde la gente juega su propio partido.
Pero no hay tiempo para relajarse. El calendario aprieta y el desafío es inmediato. Este lunes, la delegación viajará rumbo a Ecuador para afrontar un compromiso clave por la Copa Libertadores. El martes a las 21:30 horas, Boca se medirá ante Barcelona SC en un duelo que puede marcar el rumbo en el certamen continental.
Con el envión de esta victoria, con la contundencia mostrada en el momento justo y con la ilusión intacta, Boca sigue en carrera. Ganó cuando tenía que ganar, golpeó cuando el partido lo pedía y ahora espera, con la guardia alta, lo que viene. Porque en este tramo de la temporada, cada detalle cuenta… y Boca ya demostró que sabe aparecer en el momento indicado.




