El crimen de Kim Gómez, la niña platense de 7 años que fue arrastrada por un auto robado hace casi un año, sigue marcando la agenda judicial y social de La Plata. A casi doce meses de aquella tragedia, el expediente entra en una etapa decisiva, con el juicio oral previsto para uno de los adolescentes acusados. La conmoción que generó el hecho no solo dejó una herida abierta en la familia y la comunidad, sino que también reavivó el debate sobre la edad de imputabilidad penal en Argentina, un tema que hoy se encuentra en el centro de la discusión política y judicial.
En las últimas horas trascendió que la Justicia de Responsabilidad Penal Juvenil de La Plata podría fijar el inicio del juicio oral para febrero, coincidiendo con el primer aniversario del crimen. Marcos Gómez, padre de la víctima, confirmó a este medio que la fecha exacta se definirá en las próximas horas, aunque señaló que existe la posibilidad de que el debate comience el 17 de febrero. “Esta jornada habrá novedades”, precisó, con cautela, aclarando que aún no hay confirmación oficial. La expectativa por el desarrollo del juicio ha generado una combinación de incertidumbre, tensión y esperanza entre familiares, vecinos y la comunidad judicial.
El caso de Kim Gómez tuvo un impacto inmediato y profundo. La niña fue víctima de un robo que terminó de manera trágica y cuya brutalidad conmocionó a la ciudad y al país entero. La Justicia sostiene que existen pruebas suficientes para avanzar contra uno de los implicados, mientras el otro adolescente continúa bajo medidas de seguridad debido a su condición de inimputable.
Los hechos: un crimen que estremeció a La Plata
El 25 de febrero de 2025, Kim viajaba en el asiento trasero del Fiat Palio de su madre cuando dos adolescentes asaltaron el vehículo en la zona de Altos de San Lorenzo, un barrio platense. Durante el robo, uno de los ladrones se subió al asiento del conductor y huyó sin advertir que la niña seguía en el auto. Kim quedó enganchada con el cinturón de seguridad y parte de su ropa, lo que provocó que fuera arrastrada por el asfalto durante aproximadamente quince cuadras. Las lesiones sufridas resultaron letales.
El caso desató un fuerte impacto social y mediático. La fiscalía consideró que las pruebas reunidas —entre ellas registros de cámaras de seguridad, testimonios de testigos y el reconocimiento del joven por parte de la madre en las imágenes— son suficientes para llevar al acusado a juicio. La investigación determinó que el adolescente de 17 años enfrentará un proceso por “homicidio en ocasión de robo”. Por su parte, el otro sospechoso, que tenía 14 años al momento del hecho, fue declarado inimputable debido a su edad y permanece bajo medidas de protección del Organismo de Niñez de la Provincia.
El expediente también incluyó la prórroga de la prisión preventiva del acusado mayor por 180 días, asegurando que el debate oral pueda comenzar antes del vencimiento de ese plazo. La combinación de evidencia física, testimonios y procedimientos judiciales meticulosos ha generado expectativas sobre un juicio que podría ser clave para la jurisprudencia juvenil en el país.
El debate sobre la edad de imputabilidad penal
El caso de Kim Gómez no solo movilizó a la sociedad, sino que también puso en discusión la edad mínima de imputabilidad penal en Argentina, un tema que genera controversia desde hace décadas. Actualmente, la ley establece que los menores de 16 años son inimputables, y entre los 16 y 18 años pueden ser sometidos a procesos judiciales en el ámbito de la Justicia Penal Juvenil. Sin embargo, episodios como el asesinato de Kim han impulsado a distintos sectores políticos y sociales a reclamar una revisión de estas normas.
El Gobierno nacional ha presentado un proyecto de reforma del régimen penal juvenil que contempla la posibilidad de bajar la edad de imputabilidad para ciertos delitos graves. La iniciativa ha generado fuertes tensiones políticas y jurídicas, con debates que incluyen consideraciones sobre derechos de los niños, seguridad pública, eficacia del sistema judicial y prevención de delitos. En paralelo, expertos en niñez y organizaciones de derechos humanos advierten sobre los riesgos de una reducción de la edad penal sin un fortalecimiento de políticas de educación, contención social y programas de rehabilitación juvenil.
Mientras el país discute esta reforma, el caso de Kim se convierte en un ejemplo de la complejidad de la situación: un crimen estremecedor cometido por adolescentes, que confronta el límite entre responsabilidad penal y protección de la infancia. La atención mediática y social sobre el juicio será determinante para entender cómo la Justicia de La Plata aplicará la ley vigente y cómo podrían evolucionar futuras modificaciones legales.
Expectativas y repercusiones del juicio
A medida que se acerca la fecha del juicio, la familia de Kim Gómez y la comunidad platense viven un momento de expectativa intensa. Para los padres de la víctima, el inicio del debate oral representa una oportunidad para que se haga justicia y que la memoria de su hija sea reconocida públicamente. Al mismo tiempo, la sociedad observa de cerca cómo la Justicia maneja un caso que combina violencia, vulnerabilidad infantil y responsabilidad juvenil.
El impacto mediático del caso ha generado debates en redes sociales, medios de comunicación y foros ciudadanos sobre la seguridad, la criminalidad juvenil y la efectividad de las medidas de prevención. Además, expertos legales destacan que el juicio podría sentar precedentes importantes en términos de cómo la Justicia aborda delitos graves cometidos por menores de edad en la provincia de Buenos Aires. La combinación de pruebas técnicas, testimoniales y la narrativa judicial será clave para determinar la condena y las implicancias legales de este proceso.

En paralelo, organizaciones de la sociedad civil y profesionales del derecho subrayan la necesidad de reflexionar sobre políticas de prevención y contención para adolescentes en situación de riesgo. La tragedia de Kim Gómez evidencia no solo la violencia de un hecho puntual, sino también vacíos estructurales en la educación, la seguridad y la protección de la infancia.
A casi un año de aquel 25 de febrero de 2025, la ciudad de La Plata recuerda a Kim Gómez y sigue de cerca cada avance judicial. El inicio del juicio, previsto para febrero, será un momento clave no solo para su familia, sino también para la Justicia, la política y la sociedad, que buscan respuestas a una pregunta dolorosa: cómo proteger a los más vulnerables y garantizar que hechos tan trágicos no se repitan.
La expectativa crece y el caso sigue marcando la agenda pública: un crimen que desnudó vulnerabilidades, expuso tensiones legales y sociales, y que ahora enfrenta la instancia más relevante de su recorrido judicial. La comunidad platense aguarda, entre el recuerdo doloroso y la esperanza de justicia, el desenlace de un proceso que promete ser determinante en la historia reciente de la provincia.





