El Gobierno argentino completó la devolución de los fondos que había recibido en octubre mediante el acuerdo de swap de monedas por USD 20.000 millones con el Tesoro de Estados Unidos, según confirmaron tanto Scott Bessent, titular del organismo estadounidense, como el Banco Central de la República Argentina (BCRA). La operación, que se concretó con fondos provenientes de organismos multilaterales, representa un paso clave en la estrategia financiera del país, mostrando una capacidad de gestión que fortalece la credibilidad de Argentina frente a los mercados internacionales y los organismos multilaterales de crédito. La devolución total del monto utilizado —USD 2.500 millones del total del swap— marca no solo el cierre de un ciclo financiero temporal, sino también un punto de referencia sobre cómo el país maneja sus instrumentos de política monetaria y cambiaria en momentos de alta volatilidad.
Scott Bessent destacó en su cuenta de X que Argentina reembolsó “rápida y completamente” el dinero tomado del swap, lo que refleja una mejora sustancial en la posición financiera del país. Según el titular del Tesoro estadounidense, el Fondo de Estabilización Cambiaria (ESF, por sus siglas en inglés) no mantiene actualmente pesos disponibles, confirmando que la operación se cerró en tiempo y forma. Por su parte, el BCRA comunicó que durante diciembre de 2025 se cancelaron todas las operaciones realizadas en el cuarto trimestre bajo el acuerdo de intercambio por USD 20.000 millones, anunciado originalmente el 20 de octubre. Este paso se produce tras semanas de intervenciones estratégicas en el mercado de cambios que buscaban estabilizar el dólar en un contexto de alta presión financiera y expectativas políticas preelectorales.
De esta manera, la Argentina reintegró los USD 2.500 millones utilizados del total del swap, cifra que representa apenas una fracción del acuerdo original, pero que tuvo un efecto significativo en la estabilidad del mercado cambiario durante un período crítico. La intervención directa de Estados Unidos permitió contener la volatilidad y estabilizar el dólar, especialmente en las semanas previas a las elecciones legislativas del 26 de octubre, momento en el que la demanda de divisas y la incertidumbre política podían haber generado movimientos abruptos en los mercados. Para el Gobierno argentino, esta acción fue decisiva para asegurar un entorno financiero más previsible y reducir los riesgos asociados a la liquidez.
Financiamiento multilateral y estructura de la devolución
La cancelación del swap se realizó con la asistencia de organismos multilaterales, según detalló el BCRA en su comunicado. En los estados contables del Banco Central, al cierre de diciembre se reflejó una reducción de USD 2.597 millones en el rubro “otros pasivos”, compensada por un aumento equivalente en obligaciones con organismos internacionales. Este movimiento contable evidencia cómo la Argentina utilizó recursos externos para cumplir con compromisos internacionales, evitando presionar la base monetaria local y manteniendo un nivel de reservas que asegura estabilidad frente a shocks externos. Analistas financieros sugieren que parte de los fondos podrían haber provenido del Banco de Pagos Internacionales (BIS), aunque esta versión no fue confirmada oficialmente.
En paralelo, Argentina avanzó en otras operaciones financieras estratégicas. Durante la última semana de 2025, el país cerró un préstamo tipo Repo con seis bancos internacionales por USD 3.000 millones, lo que permitió cancelar USD 4.218 millones a bonistas privados por amortización de capital e intereses. Estas medidas muestran cómo la administración de Milei y el ministro de Finanzas Caputo están combinando recursos multilaterales con financiamiento privado internacional para mantener la liquidez, reducir el riesgo cambiario y fortalecer la posición de Argentina en los mercados de deuda globales.
Resultados y ganancias del swap
El swap de monedas con Estados Unidos cumplió con los objetivos planteados por el Congreso estadounidense: estabilizar la economía argentina frente a un contexto de crisis y presión inmediata sobre la liquidez y el tipo de cambio. La intervención rápida de Estados Unidos permitió contener la volatilidad cambiaria y generar confianza en los inversores internacionales, un factor clave en un país donde la estabilidad monetaria es percibida históricamente como frágil.
Desde la perspectiva de Estados Unidos, la operación no solo ofreció respaldo financiero a Argentina, sino que también generó ganancias. Bessent remarcó que el Fondo de Estabilización Cambiaria nunca perdió dinero y que el reembolso completo dejó decenas de millones de dólares en beneficios para el contribuyente estadounidense. Esta característica del swap refuerza la percepción de seguridad que los mecanismos financieros bilaterales pueden ofrecer y consolida el instrumento como un modelo de intervención rápida frente a crisis de liquidez.
Contexto político y económico
Más allá del ámbito financiero, la devolución del swap tiene un fuerte componente político. Bessent vinculó la operación con la política exterior de Estados Unidos, destacando que las acciones del presidente Donald Trump en la región han impulsado un enfoque de estabilidad económica bajo la estrategia “America First”. En este marco, el gobierno de Javier Milei ha logrado mantener la confianza de los mercados internacionales mediante una combinación de disciplina fiscal, reformas estructurales y prudencia en la gestión de la deuda externa.
El impacto sobre la política interna argentina también es relevante. La intervención del swap y su posterior devolución mostraron a la comunidad financiera internacional que el país puede gestionar instrumentos complejos sin comprometer la estabilidad macroeconómica. Además, contribuyó a mantener el tipo de cambio bajo control en momentos en que las tensiones preelectorales podían generar presiones inflacionarias adicionales, reforzando la narrativa oficial sobre responsabilidad fiscal y económica.
Implicancias para el mercado cambiario y la relación con el FMI
La operación tiene efectos directos sobre la relación de Argentina con organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional (FMI). El éxito en la devolución del swap y la estabilidad relativa del dólar fortalecen la posición negociadora de Argentina frente al FMI, ya que demuestran capacidad de cumplimiento y manejo prudente de la liquidez. Esta combinación de acciones permite proyectar un escenario más sólido para futuras negociaciones crediticias y refuerza la confianza de los mercados en la capacidad del país para gestionar su deuda y mantener la estabilidad cambiaria.
Al mismo tiempo, la estabilización cambiaria derivada del swap permitió moderar la presión sobre los precios internos y mantener una relativa previsibilidad para empresas e inversores. El impacto de estas medidas se percibe en la confianza de importadores y exportadores, quienes pueden planificar sus operaciones con menor incertidumbre, y en la percepción de los inversores internacionales que evalúan a Argentina como un país capaz de cumplir compromisos financieros bajo políticas de control macroeconómico prudente.
Perspectivas y próximos pasos
El cierre exitoso del swap con Estados Unidos deja a Argentina con una mayor capacidad de maniobra financiera. La combinación de recursos multilaterales y financiamiento internacional privado permite al país consolidar reservas, reducir riesgos cambiarios y proyectar estabilidad en un contexto global marcado por incertidumbre financiera y volatilidad en los mercados emergentes.
Los expertos coinciden en que la experiencia del swap ofrece lecciones valiosas para la política monetaria argentina. Primero, evidencia que la intervención rápida y coordinada con aliados estratégicos puede mitigar crisis de liquidez y estabilizar el tipo de cambio. Segundo, subraya la importancia de diversificar fuentes de financiamiento y combinar recursos multilaterales con operaciones de mercado que reduzcan el riesgo fiscal. Por último, refuerza la necesidad de mantener un marco institucional sólido que respalde la ejecución de estos instrumentos sin comprometer la independencia del BCRA ni la estabilidad macroeconómica.

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En definitiva, la devolución de los fondos del swap no solo representa el cierre exitoso de un acuerdo financiero temporal, sino que también marca un precedente en la gestión económica del país. La combinación de disciplina fiscal, respaldo internacional y prudencia monetaria muestra un modelo de acción que, de mantenerse, podría generar impactos positivos sostenibles en la confianza de los mercados y en la percepción de Argentina como un actor responsable dentro del sistema financiero global.
Con esta operación, Argentina demuestra que es posible enfrentar momentos de tensión cambiaria y presión internacional con herramientas financieras estratégicas, consolidando la credibilidad del país frente a inversores, organismos multilaterales y socios comerciales. El éxito del swap y su reembolso completo refuerzan la narrativa oficial sobre estabilidad económica y muestran un camino para futuras intervenciones que combinen rapidez, efectividad y sostenibilidad financiera.





