La provincia de Buenos Aires volverá a quedar fuera de los Juegos Deportivos Nacionales Evita Juveniles. Así lo confirmó este lunes el ministro de Desarrollo de la Comunidad bonaerense, Andrés “Cuervo” Larroque, en una conferencia de prensa realizada en La Plata. La medida, que se repite por segundo año consecutivo, se fundamenta en la falta de recursos económicos suficientes para garantizar el traslado y la estadía de la delegación más numerosa del país.
“Es el segundo año consecutivo que tomamos esta decisión. El ofrecimiento del Estado nacional hacia la Provincia en función de este evento fue cubrir dos micros, lo cual es absolutamente insuficiente”, señaló Larroque al explicar las razones que llevaron al gobierno de Axel Kicillof a dar de baja la participación bonaerense.
Un certamen histórico con presencia desigual
Los Juegos Evita, ahora denominados Juegos Deportivos Nacionales Evita Juveniles, son una de las políticas públicas más antiguas del país vinculadas al deporte social. Nacieron en 1948 bajo el impulso de Eva Perón, con la idea de fomentar la inclusión, la salud y la recreación a través de la competencia deportiva, y con el paso de los años se consolidaron como el mayor encuentro juvenil a nivel nacional.
La ausencia de Buenos Aires es particularmente significativa, dado que se trata del distrito con mayor cantidad de participantes en cada edición. Tradicionalmente, la delegación bonaerense llegó a reunir miles de atletas en disciplinas individuales y colectivas, representando a los 135 municipios del territorio provincial.
“Estamos hablando de una provincia que por su población representa prácticamente un tercio de los inscriptos a nivel nacional. No es lo mismo trasladar 50 chicos que organizar la logística para varios miles”, advirtieron desde el área de deportes bonaerense.
El trasfondo político y presupuestario
La decisión de la Provincia expone la tensión creciente entre la administración de Kicillof y el gobierno nacional en torno al financiamiento de políticas sociales y deportivas. Según Larroque, el ajuste aplicado por Nación redujo de manera drástica los fondos destinados a sostener la competencia. “Con dos micros no se cubre ni el uno por ciento de lo que necesitamos. La magnitud del operativo requiere alojamiento, alimentación, traslados internos y un nivel de planificación que hoy no está garantizado”, remarcó el ministro.
En la práctica, la falta de aportes impide costear los gastos de la delegación bonaerense, que necesita infraestructura y logística mucho mayores que otros distritos de menor tamaño. Desde la Provincia sostienen que cubrir esos costos íntegramente con recursos propios sería inviable en un contexto de restricciones presupuestarias y prioridades puestas en otras áreas sociales.
El impacto en jóvenes y clubes de barrio
Más allá de la dimensión política, la baja genera un fuerte golpe en el plano social. Para miles de jóvenes, los Juegos Evita representan la posibilidad de competir a nivel nacional, compartir experiencias con pares de distintas provincias y, en muchos casos, ser observados por entrenadores o federaciones que buscan nuevos talentos.
La cancelación de la participación bonaerense implica que deportistas de municipios del interior y del conurbano pierdan la chance de mostrarse en un escenario federal. También afecta a clubes de barrio y escuelas deportivas que ven en este certamen una oportunidad de integración y reconocimiento.
“Es un retroceso muy grande porque los pibes y pibas de la provincia son los principales perjudicados. No se trata solo de deporte, sino también de convivencia, de aprendizaje y de valores. Muchos esperan todo el año esta competencia”, expresaron referentes de instituciones deportivas de la región capital.
Un futuro incierto
El gobierno bonaerense no descartó impulsar competencias provinciales para mantener la actividad, aunque sin el alcance simbólico y federal que tienen los Juegos Evita. Larroque subrayó que “la Provincia va a seguir promoviendo el deporte social con sus propios programas”, pero dejó en claro que la magnitud del evento nacional requiere de un compromiso mayor por parte del Ejecutivo central.
La edición 2025 de los Juegos Evita se desarrollará con la ausencia de la delegación bonaerense, la más numerosa del país. Una decisión que, por segundo año consecutivo, refleja no solo la dificultad de sostener la logística en tiempos de ajuste, sino también la puja política por los recursos y la definición de qué lugar ocupa el deporte en la agenda de Estado.





