La Agremiación Médica Platense (AMP) dispuso la suspensión de la atención ambulatoria a afiliados de IOMA en La Plata y la región desde este sábado, en el marco de un conflicto que se arrastra desde hace meses y que volvió a exponer las profundas tensiones entre la obra social bonaerense, los profesionales de la salud y los organismos responsables de su conducción. La medida afecta a miles de afiliados, que desde ahora deben abonar consultas, prácticas y estudios médicos, con excepción de las guardias y las urgencias, que continúan garantizadas.
Desde la AMP explicaron que la decisión fue tomada luego de reiterados reclamos administrativos que no obtuvieron respuesta. Según detallaron, IOMA no realiza pagos desde octubre y mantiene deudas correspondientes a prácticas de septiembre, una situación que se volvió insostenible para los prestadores. A ese atraso se suma la falta de pago de los denominados Códigos 88, que incluyen estudios de alta complejidad y representan una parte central de los ingresos médicos. “No pudimos liquidar ni pagar honorarios”, señalaron desde la entidad, remarcando que la medida no es una acción aislada sino el resultado de un proceso prolongado de deterioro.
La Agremiación Médica Platense, que nuclea a una amplia mayoría de los profesionales que atienden por IOMA en la capital bonaerense y zonas aledañas, viene advirtiendo desde hace meses sobre el impacto que la mora en los pagos tiene tanto en los médicos como en la calidad de la atención. La falta de previsibilidad financiera, aseguran, compromete la continuidad de los servicios y empuja a muchos profesionales a dejar de atender por la obra social o a restringir prestaciones.
IOMA, la obra social más grande de la provincia de Buenos Aires, depende del gobierno bonaerense y está bajo la órbita del Ministerio de Salud. Su conducción es definida políticamente y sus decisiones administrativas están directamente ligadas a la gestión provincial. En ese marco, desde el sector médico apuntan a las autoridades del organismo y a los responsables políticos que lo supervisan como los principales responsables de la situación actual, por no garantizar un esquema de pagos regular y transparente a los prestadores.
El conflicto no es nuevo. En los últimos años se repitieron tensiones similares en distintas regiones de la provincia, con interrupciones parciales de servicios, reclamos por actualización de valores y denuncias de demoras crónicas en la liquidación de prestaciones. Sin embargo, la suspensión total de la atención ambulatoria en una región clave como La Plata marca un punto de inflexión y pone en evidencia la gravedad del escenario.
Mientras tanto, los afiliados quedan atrapados en el medio de la disputa. Muchos de ellos son trabajadores estatales, docentes y jubilados que dependen casi exclusivamente de IOMA para su atención médica y que ahora deben afrontar gastos inesperados o postergar controles y tratamientos. La incertidumbre crece ante la advertencia de la AMP, que se declaró en estado de alerta permanente y no descarta profundizar las medidas si no hay una respuesta concreta e inmediata.
Por ahora, el conflicto sigue abierto. La suspensión de la atención ambulatoria funciona como una señal de máxima tensión hacia las autoridades de IOMA y del gobierno provincial, a quienes los médicos reclaman una solución de fondo que garantice pagos al día, reglas claras y la continuidad del sistema. Sin definiciones oficiales ni un cronograma de cancelación de la deuda, la crisis amenaza con extenderse y agravar aún más el impacto sobre el sistema de salud bonaerense.





