A menos de un mes de las fiestas, las familias argentinas se preparan para organizar los regalos y la decoración. El árbol, símbolo central de la celebración, enfrenta aumentos de precios que obligan a calcular con anticipación el presupuesto, desde el tipo de pino hasta las luces y adornos que completan la escena navideña
La cuenta regresiva hacia la Navidad ya comenzó y estas semanas se vuelven decisivas para que las familias organicen compras y regalos. Pero además de los obsequios, un imprescindible de la fiesta es el árbol, que este año requiere de una planificación más cuidadosa debido a los incrementos de precios.
El presupuesto varía según el tamaño y estilo del pino, además de las decoraciones que lo acompañan. Los valores de referencia muestran una amplia gama: los modelos más pequeños, de 60 cm o versiones alternativas como los árboles LED en forma de cono, rondan entre $5.000 y $10.000. Los pinos medianos, de 90 a 120 cm, se ubican entre $10.000 y $20.000, mientras que los de hasta 180 cm alcanzan entre $20.000 y $30.000. Los más grandes, de 180 a 210 cm, pueden costar entre $30.000 y $65.000. El estilo también influye: los más tupidos y naturales suelen ser más caros, y algunos modelos importados elevan aún más el precio.
El árbol, sin embargo, no está completo sin adornos. Las esferas navideñas, según el color y la presentación, cuestan entre $2.500 y $5.000 cada una, aunque los sets ofrecen mejores opciones: uno de 100 esferas ronda los $40.000 y uno de 48 entre $20.000 y $30.000. Las boas decorativas se venden a unos $4.500 cada una, y las guirnaldas de luces LED oscilan entre $6.000 y $15.000, dependiendo de la longitud y variedad.
Con todas estas variables, el costo final de un árbol navideño puede variar ampliamente. Un modelo estándar con decoración mínima ronda los $45.000, mientras que uno más completo puede llegar a $70.000. Los árboles de mayor calidad, con adornos moderados, parten desde $70.000 y, con una decoración abundante, pueden superar los $120.000.
Este año, armar el árbol de Navidad se convierte en un ejercicio de creatividad y organización: cada familia deberá encontrar el equilibrio entre tradición, estética y bolsillo para mantener viva la magia de la celebración.
Foto: Diario San Rafael





