El arranque de 2026 llega con definiciones clave para la economía argentina y con un dato que concentra la atención de empresas, ahorristas y consumidores: cuánto subirán los precios y cuál será el valor del dólar oficial en el primer mes del año. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), elaborado por el Banco Central a partir de las proyecciones de consultoras, bancos y economistas, ofrece un mapa preciso de lo que el mercado descuenta para enero y permite anticipar el clima económico con el que comenzará el nuevo ciclo.
Lejos de escenarios de shock o sobresaltos abruptos, las proyecciones muestran un patrón de continuidad respecto de los últimos meses de 2025. La inflación seguiría desacelerándose, pero a un ritmo más lento del esperado, mientras que el tipo de cambio oficial avanzaría de forma gradual, en línea con una estrategia de correcciones administradas. Para el bolsillo, esto implica que el proceso de alivio en los precios será progresivo y que el dólar mantendrá una tendencia ascendente, sin saltos bruscos, pero sin estancarse.
El REM funciona, en este contexto, como una de las principales brújulas del mercado. No solo refleja expectativas técnicas, sino que también anticipa decisiones de consumo, ahorro e inversión. Lo que proyectan hoy los analistas condiciona precios, contratos y estrategias financieras en el corto plazo, especialmente en un enero que suele marcar el tono del año.
Inflación en enero: el piso sigue por encima del 2%
Uno de los datos centrales del relevamiento es la inflación esperada para el primer mes de 2026. Según el consenso de los especialistas, el Índice de Precios al Consumidor se ubicaría en torno al 2% mensual durante enero. Si bien se trata de un nivel muy inferior al de años anteriores, todavía está lejos de una dinámica de estabilidad plena y confirma que la desaceleración será más gradual de lo que se proyectaba meses atrás.
La cifra representa, además, una corrección al alza respecto de relevamientos previos. En el REM anterior, buena parte de las consultoras esperaba para enero un registro cercano al 1,9%. El ajuste refleja que persisten presiones sobre los precios, vinculadas tanto a la inercia inflacionaria como a recomposiciones pendientes en tarifas, servicios y algunos rubros regulados.
Para los meses siguientes, el mercado espera una moderación adicional, aunque no inmediata. Recién hacia mediados de año la inflación mensual podría acercarse al 1,5%, siempre que no se produzcan desvíos en el frente fiscal, cambiario o monetario. En términos prácticos, esto implica que el inicio de 2026 seguirá mostrando aumentos perceptibles en el consumo cotidiano, aun en un contexto de desaceleración.
En la mirada anual, las proyecciones también se ajustaron. Para todo 2026, los analistas estiman ahora una inflación acumulada del 20,1%, por encima del cálculo previo, que rondaba el 19,6%. El cambio es moderado, pero refuerza la idea de que el proceso de desinflación será lento y estará sujeto a múltiples condicionantes.
Dólar oficial: suba gradual y sin salto brusco
En el frente cambiario, el REM confirma que el mercado no espera movimientos disruptivos en el tipo de cambio oficial. Para enero, la proyección mediana ubica al dólar mayorista en torno a los 1.484 pesos hacia el cierre del mes. El número implica una suba respecto de diciembre, pero se mantiene dentro de un esquema de ajuste controlado.
Incluso, la estimación resulta levemente inferior a la que algunos analistas manejaban en el relevamiento anterior, lo que sugiere una percepción de mayor previsibilidad en la política cambiaria. La expectativa dominante es que el Banco Central continúe administrando el ritmo de devaluación, acompañando la inflación sin provocar un salto que reavive tensiones.
Las proyecciones para los meses siguientes refuerzan este diagnóstico. Para febrero, el dólar oficial cerraría en torno a los 1.515 pesos, mientras que hacia mayo se ubicaría cerca de los 1.588. En junio, según el REM, la cotización superaría por primera vez los 1.600 pesos. El recorrido esperado es ascendente, pero ordenado, consistente con un esquema de correcciones mensuales previsibles.
Para empresas y ahorristas, este sendero implica que el tipo de cambio seguiría ajustándose, pero sin sorpresas de corto plazo. No se anticipa un atraso marcado, pero tampoco una devaluación brusca que altere precios de forma inmediata.
Tasas de interés: el mercado descuenta un recorte sostenido
Otro componente relevante del relevamiento es la evolución esperada de las tasas de interés. El Banco Central consulta a los analistas por la tasa TAMAR, que refleja el rendimiento promedio de los plazos fijos mayoristas, y las proyecciones muestran un claro sesgo descendente.
Para enero, la tasa nominal anual se ubicaría en torno al 28,05%, con bajas adicionales en los meses siguientes: 27,52% en febrero y 27,30% en marzo. A lo largo de 2026, la tendencia continuaría hasta converger cerca del 21% hacia fin de año.
Estos valores son sensiblemente más bajos que los estimados en el REM previo, lo que indica que el mercado espera una política monetaria menos restrictiva. La baja de tasas busca acompañar la desaceleración inflacionaria y estimular la actividad, aunque también plantea desafíos para el atractivo del ahorro en pesos.
Actividad económica: crecimiento, pero con cautela
El relevamiento también incluye proyecciones sobre el nivel de actividad. Para el cuarto trimestre de 2025, los analistas esperan un crecimiento del Producto Bruto Interno del 0,4% en términos trimestrales desestacionalizados. El dato confirma una economía en expansión, aunque con menor dinamismo del previsto anteriormente.
La corrección a la baja respecto del REM previo refleja un optimismo más prudente. La recuperación avanza, pero convive con restricciones estructurales, un consumo que se recompone de forma desigual y un escenario macro que todavía exige cautela.
Qué deja enero como señal para el año
En conjunto, las proyecciones del REM dibujan un inicio de 2026 sin sobresaltos, pero también sin alivio inmediato. Inflación en torno al 2%, dólar oficial en alza gradual, tasas de interés en descenso y crecimiento moderado conforman un escenario de transición. Para el lector, el mensaje es claro: el ajuste continúa, pero de manera más ordenada, y el impacto en el bolsillo seguirá siendo relevante durante los primeros meses del año.

Enero, así, no aparece como un punto de quiebre, sino como un termómetro. Si las variables se mantienen dentro de lo esperado, el mercado consolidará sus expectativas. Si hay desvíos, el impacto se reflejará rápidamente en precios, dólar y decisiones económicas. En ese delicado equilibrio, las cifras del REM vuelven a marcar el pulso con el que arranca 2026.





