La comunidad judía de la ciudad de Buenos Aires se reunió este viernes en el barrio de Once para conmemorar el 31° aniversario del atentado terrorista ocurrido el 18 de julio de 1994 contra la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), que dejó un saldo trágico de 85 personas fallecidas y más de 300 heridas. Este acto anual se ha convertido en una cita fundamental para la memoria colectiva, la exigencia de justicia y el fortalecimiento del compromiso institucional para esclarecer uno de los ataques terroristas más graves en la historia argentina.
El presidente de la Nación, Javier Milei, fue una figura central del acto conmemorativo, arribando al lugar cerca de las 9:30 de la mañana. Acompañado por su hermana Karina Milei, quien se desempeña como secretaria general de la Presidencia, y acompañado también por el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, y los ministros Patricia Bullrich (Seguridad), Luis Petri (Defensa) y Mariano Cúneo Libarona (Justicia), Milei expresó su compromiso con la causa y resaltó la importancia de que el Estado continúe impulsando las investigaciones y los procesos judiciales para identificar y sancionar a los responsables.
El acto comenzó puntualmente a las 9:53, hora exacta en la que explotó la camioneta bomba frente a la AMIA, con la tradicional interpretación del shofar, un instrumento de viento que simboliza el llamado a la memoria y la unidad comunitaria. Participaron familiares de las víctimas, sobrevivientes, dirigentes de la AMIA y la DAIA (Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas), así como representantes de distintas organizaciones sociales y políticas.
Durante su discurso, Milei destacó la necesidad de mantener vivo el reclamo de justicia, remarcando que “recordar a las víctimas no es solo un acto de memoria, sino un compromiso para que hechos de esta naturaleza no se repitan y para que los responsables no queden impunes”. Además, enfatizó la importancia de fortalecer los lazos institucionales y de cooperación internacional para avanzar en la investigación.
Uno de los momentos más emotivos del acto fue la intervención de familiares de las víctimas, quienes reiteraron la demanda de justicia y verdad. Osvaldo Armoza, presidente de la AMIA, hizo hincapié en la prolongada impunidad que rodea el caso y la frustración que genera la falta de avances significativos en los procesos judiciales. Armoza también recordó al fiscal Alberto Nisman, cuyo trabajo en la causa fue clave y cuya muerte, aún envuelta en controversias, mantiene viva la polémica sobre la investigación del atentado.
El lema de esta conmemoración, “La impunidad sigue; el terrorismo también”, refleja el sentimiento de una comunidad que, más de tres décadas después, sigue esperando respuestas concretas y el castigo de los culpables.
En el plano internacional, se destacó que este año se rindieron homenajes en diferentes partes del mundo. En el Congreso de los Estados Unidos, se realizó por primera vez una ceremonia en la Cámara de Representantes en honor a las víctimas de la AMIA, organizada en conjunto con la Embajada argentina en Washington y la AMIA. Asimismo, el Parlamento de Israel llevó adelante una ceremonia oficial presidida por Amir Ohana, presidente del Knesset, expresando el apoyo y la solidaridad con las víctimas y el pueblo argentino.
En cuanto a los avances judiciales, la justicia argentina dio un paso importante con la habilitación del juicio en ausencia contra siete altos funcionarios iraníes y tres libaneses acusados de planificar y ejecutar el atentado. Esta medida fue posible tras la aprobación de una ley que permite juzgar a acusados prófugos en causas de delitos graves, ampliando así las herramientas legales para combatir la impunidad en este caso emblemático. El juez Daniel Rafecas, a cargo del proceso, señaló que aunque el juicio en ausencia presenta limitaciones, es una vía para intentar obtener la verdad y darle voz a las víctimas y sus familiares.
El atentado a la AMIA marcó un antes y un después en la historia argentina y su recuerdo es una constante en la agenda pública. Este tipo de actos buscan no solo rendir homenaje a quienes perdieron la vida, sino también fortalecer el compromiso social e institucional para evitar que hechos similares vuelvan a ocurrir, promoviendo la memoria, la justicia y la reparación.





