Durante el cierre virtual del Congreso Productivo Bonaerense, el gobernador bonaerense denunció que las políticas económicas impulsadas por Javier Milei están destruyendo el aparato productivo del país. Empresarios, sindicatos y funcionarios coincidieron en el diagnóstico.
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, encabezó este miércoles de manera virtual el cierre del Congreso Productivo Bonaerense, desarrollado en la ciudad de Mar del Plata. En su discurso, el mandatario provincial lanzó duras críticas al Gobierno nacional y advirtió sobre el impacto de las políticas económicas libertarias en el entramado industrial argentino.
“Lo que está llevando adelante el Gobierno nacional es mucho más que un industricidio, es directamente un plan de exterminio de la industria nacional, de la producción y de la soberanía tecnológica y productiva que tanto nos costó construir”, sostuvo Kicillof en un mensaje grabado desde La Plata.
La intervención del gobernador se produjo en el marco de la segunda edición del Congreso Productivo Bonaerense, un espacio de debate que reunió durante dos jornadas a representantes de cámaras empresarias, sindicatos, universidades, cooperativas, PyMEs y organismos del Estado, con el objetivo de delinear políticas públicas orientadas al desarrollo industrial y tecnológico de la provincia.
Kicillof acusó al presidente Javier Milei de impulsar un modelo “anti-industrial”, que no solo genera pérdida de puestos de trabajo, sino que compromete la posibilidad de desarrollo autónomo del país. “No es un error, ni una exageración: están convencidos de que la industria no debe existir en nuestro país. Pero nosotros creemos todo lo contrario: sin industria no hay Nación”, remarcó.
La crítica del mandatario bonaerense se inscribe en un contexto económico recesivo. Según datos recientes del INDEC y de la Unión Industrial Argentina (UIA), la actividad industrial cayó más de un 17% interanual en mayo, acumulando seis meses consecutivos de retracción. Desde diciembre de 2023, más de 120.000 puestos de trabajo industriales se han perdido, y sectores como el textil, la metalurgia y la maquinaria agrícola están entre los más afectados.
Durante el Congreso, distintos actores del sector productivo coincidieron con el diagnóstico de la provincia. Representantes de la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA), delegaciones sindicales y cámaras PyMEs advirtieron que el parate de la obra pública, la caída del consumo interno y el aumento de las importaciones están asfixiando a las empresas.
“Necesitamos que la Provincia continúe con herramientas de acompañamiento, porque desde Nación solo recibimos ajuste y desinterés”, señaló un empresario metalúrgico de Mar del Plata durante una de las mesas sectoriales.
En contraposición, el Gobierno nacional defiende su estrategia económica. Desde el Ministerio de Economía aseguran que la apertura comercial y la eliminación de subsidios sectoriales buscan construir una economía “más competitiva y realista”. Javier Milei ha reiterado que “el Estado debe salir de la economía” y que “el que no puede competir, tiene que desaparecer”.
En ese contexto, la administración bonaerense refuerza su narrativa productivista, tratando de sostener una política industrial con instrumentos provinciales. El Congreso Productivo Bonaerense fue, en ese sentido, no solo un espacio de diagnóstico, sino también un gesto político frente a un modelo nacional que la Provincia considera regresivo.
Kicillof cerró su intervención reafirmando su compromiso con la industria bonaerense: “Vamos a defender cada puesto de trabajo, cada empresa, cada herramienta que contribuya al desarrollo. Porque no hay soberanía posible sin industria nacional”.






