Cuando parecía que la tensión comenzaba a bajar dentro del peronismo, una frase pronunciada por una dirigente cercana a Axel Kicillof volvió a encender el conflicto. Las críticas a Cristina Kirchner generaron una inmediata reacción de La Cámpora y profundizaron una disputa que atraviesa al PJ bonaerense desde hace meses y que podría definir el futuro liderazgo del principal espacio opositor del país.
Las declaraciones de la legisladora porteña Berenice Iañez reabrieron una interna que nunca terminó de cerrarse. Desde el kirchnerismo responsabilizaron al gobernador Axel Kicillof y al ministro Andrés “Cuervo” Larroque por el nuevo episodio, mientras la discusión por la conducción política del peronismo vuelve a ocupar el centro de la escena.
Una frase que rompió la tregua y volvió a sacudir al peronismo
La interna del peronismo bonaerense volvió a quedar expuesta públicamente. Cuando distintos sectores del Partido Justicialista intentaban transmitir señales de unidad frente al gobierno de Javier Milei, una serie de declaraciones de la legisladora porteña Berenice Iañez reactivó una disputa que atraviesa al movimiento desde hace más de un año.
Las palabras de la dirigente, identificada con el Movimiento al Futuro (MDF), el espacio político impulsado por Axel Kicillof, provocaron un fuerte malestar en el kirchnerismo y generaron una rápida respuesta de dirigentes cercanos a Cristina Kirchner y La Cámpora.
Durante una conferencia organizada por la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Iañez realizó una defensa cerrada del liderazgo del gobernador bonaerense y cuestionó duramente a quienes, según su mirada, intentan condicionar el rumbo político del peronismo desde posiciones alejadas de la realidad cotidiana.
En ese contexto lanzó una frase que rápidamente se viralizó y se convirtió en el centro de la polémica. Al referirse a Cristina Kirchner sostuvo que la ex presidenta se encuentra “bastante equivocada” y agregó que “jode bastante las pelotas”, una expresión que generó indignación entre los sectores más cercanos al kirchnerismo.
La legisladora fue todavía más lejos al cuestionar lo que consideró intentos de conducción política desde una posición simbólica. En tono irónico, afirmó que algunos pretenden ordenar el movimiento “desde un balcón shakesperiano” y comparó esa situación con la historia de Romeo y Julieta, señalando que aquel relato “no terminó bien”.
Las declaraciones tuvieron un fuerte impacto porque se producen en un momento especialmente delicado para el peronismo. Después de la derrota electoral de 2023 y de los cambios políticos ocurridos en los últimos años, el espacio todavía busca redefinir liderazgos, estrategias y objetivos frente a una administración nacional que alteró el mapa político argentino.
Por eso, cualquier señal de fractura interna adquiere una relevancia especial. Más aún cuando involucra directamente a Cristina Kirchner, figura central en la historia reciente del movimiento, y a Axel Kicillof, uno de los dirigentes que aparece con mayor proyección dentro del universo peronista.
La reacción del kirchnerismo y el enojo con Kicillof
La respuesta desde el entorno de Cristina Kirchner no tardó en llegar. Apenas se difundieron las declaraciones, dirigentes cercanos a la ex mandataria apuntaron contra Iañez, pero también contra Axel Kicillof y Andrés “Cuervo” Larroque, a quienes consideran responsables políticos de la dirigente porteña.
En el cristinismo sostienen que la legisladora no puede ser presentada como una voz aislada debido a su cercanía con el gobernador y con el ministro de Desarrollo de la Comunidad bonaerense. Incluso recuerdan que tuvo presencia destacada en actividades públicas vinculadas al Movimiento al Futuro y que participó de actos junto a importantes referentes del espacio.
Las críticas no estuvieron centradas únicamente en el contenido político de sus declaraciones. En el kirchnerismo consideran que las palabras de Iañez desconocen la situación personal que atraviesa Cristina Kirchner y minimizan las limitaciones que enfrenta para mantener contacto directo con la militancia.
Por esa razón, varios dirigentes calificaron las expresiones como una falta de sensibilidad y sostuvieron que el episodio excede una discusión interna sobre estrategias políticas o liderazgos partidarios.
La polémica también reactivó cuestionamientos hacia Kicillof. Algunos referentes kirchneristas interpretaron que existe una relación entre estas declaraciones y ciertas decisiones políticas adoptadas por el gobernador durante los últimos meses, especialmente aquellas vinculadas a la construcción de una estructura propia dentro del peronismo.
En ese sentido, la aparición del Movimiento al Futuro fue observada desde algunos sectores como el intento de construir una herramienta política con autonomía respecto de La Cámpora y del liderazgo histórico de Cristina Kirchner.
La situación adquiere mayor relevancia porque ocurre en un contexto donde la oposición intenta reorganizarse frente al avance del oficialismo nacional. Mientras el gobierno de Javier Milei continúa impulsando reformas económicas y políticas, el peronismo enfrenta el desafío de reconstruir una propuesta competitiva para los próximos años.
Sin embargo, episodios como este evidencian que la discusión sobre quién debe conducir ese proceso continúa abierta y lejos de encontrar una resolución definitiva.
La pelea por el liderazgo que puede definir el futuro del PJ
Más allá del impacto inmediato de las declaraciones, el episodio vuelve a poner en evidencia una discusión estratégica que atraviesa al peronismo desde hace tiempo. Se trata de la disputa por el liderazgo político de un movimiento que busca redefinir su identidad tras la pérdida del poder nacional.
Durante años, Cristina Kirchner ocupó un lugar central en la conducción política del espacio. Su influencia se mantuvo incluso después de abandonar la Presidencia y continuó siendo la principal referencia para amplios sectores del kirchnerismo.
Sin embargo, la irrupción de nuevas figuras comenzó a modificar ese esquema. Entre ellas aparece Axel Kicillof, quien logró consolidarse como uno de los dirigentes con mayor volumen político dentro del peronismo gracias a su gestión en la provincia de Buenos Aires y a su capacidad para construir alianzas propias.
Las diferencias entre ambos sectores comenzaron a hacerse visibles en diversos momentos. Uno de los más significativos fue el debate sobre el desdoblamiento electoral, una decisión impulsada por Kicillof que generó fuertes cuestionamientos dentro del kirchnerismo.
Aquella discusión dejó heridas que nunca terminaron de cerrarse. Desde entonces, distintos episodios fueron alimentando una tensión creciente entre quienes consideran que el peronismo necesita renovar sus liderazgos y quienes sostienen que Cristina Kirchner continúa siendo la figura más importante del movimiento.
Las palabras de Iañez reflejan precisamente esa disputa de fondo. Su defensa del gobernador bonaerense y sus críticas hacia sectores identificados con La Cámpora expresan una mirada cada vez más presente dentro del kicillofismo.
La dirigente incluso cuestionó a quienes, según su visión, priorizan intereses particulares antes que un proyecto colectivo. Aunque evitó mencionar nombres propios, sus referencias fueron interpretadas como una crítica directa a la organización que conduce Máximo Kirchner.
El trasfondo de la discusión tiene además una dimensión electoral. La provincia de Buenos Aires continúa siendo el principal territorio político del país y cualquier definición sobre su conducción impacta directamente en las posibilidades futuras del peronismo a nivel nacional.
Por eso, la disputa entre el kirchnerismo y el espacio de Kicillof trasciende las diferencias personales. Se trata de una discusión sobre el rumbo que deberá adoptar el movimiento en los próximos años, sobre la construcción de nuevos liderazgos y sobre la estrategia que buscará recuperar la confianza de una parte importante del electorado.
Mientras tanto, cada declaración, cada gesto y cada movimiento siguen siendo observados con atención. Lo ocurrido con Berenice Iañez demuestra que la tregua dentro del PJ bonaerense continúa siendo frágil y que las diferencias políticas permanecen intactas.
Lejos de apagarse, la interna parece ingresar en una nueva etapa. Una etapa en la que el debate sobre el liderazgo del peronismo, la relación entre Cristina Kirchner y Axel Kicillof y la construcción de una alternativa frente al gobierno nacional seguirán ocupando el centro de la escena política argentina.





