El Gobierno nacional anunció oficialmente el fin del cepo cambiario a partir del lunes 14 de abril. Esta medida implica la eliminación de restricciones para acceder al mercado oficial de divisas, y forma parte de una estrategia más amplia de estabilización macroeconómica que incluye un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Con este cambio, se introduce un nuevo régimen cambiario de flotación dentro de bandas, y se modifican las percepciones impositivas vigentes hasta ahora.
¿Qué es el cepo cambiario?
El “cepo” cambiario es un conjunto de restricciones impuestas por el Estado para limitar la compra y acceso a divisas extranjeras, principalmente dólares estadounidenses. En Argentina, este mecanismo se implementó en distintas etapas desde 2011 y se profundizó en 2019. El objetivo declarado fue proteger las reservas del Banco Central y evitar una devaluación brusca, aunque sus efectos colaterales incluyeron la proliferación de tipos de cambio paralelos, un mercado negro de divisas, y mayores distorsiones económicas.
Hasta ahora, los ciudadanos podían acceder a un máximo de USD 200 mensuales a través del mercado oficial, siempre que no hubieran operado en los mercados financieros (dólar MEP o contado con liquidación) ni percibieran ciertos subsidios. Además, esta compra estaba gravada con percepciones de hasta el 60%, incluyendo el impuesto PAIS y adelantos de Ganancias.
¿Qué cambia a partir del 14 de abril?
Con el levantamiento del cepo, desaparecen las restricciones que limitaban el acceso al dólar oficial, incluyendo los topes mensuales y la inhabilitación de determinados grupos sociales o laborales. A partir del lunes, cualquier persona física o jurídica podrá comprar divisas libremente dentro del nuevo esquema implementado.
El nuevo régimen establece una banda de flotación para el tipo de cambio, que inicialmente se ubicará entre $1.000 y $1.400 por dólar. Esta franja se ajustará mensualmente en un 1% en cada extremo. El Banco Central solo intervendrá en el mercado en caso de que el valor del dólar toque alguno de los límites de la banda. Es decir, se trata de un sistema de flotación controlada que permite cierto grado de libertad, pero con márgenes establecidos para evitar fluctuaciones extremas.
Cambios impositivos
Otro aspecto central del anuncio es la eliminación de algunas cargas impositivas que encarecían el acceso al dólar. En particular, se elimina la percepción del 30% correspondiente al impuesto PAIS para la compra de dólar ahorro. Sin embargo, este recargo se mantiene para consumos con tarjeta en moneda extranjera y para operaciones turísticas, tanto en el exterior como en agencias de viaje nacionales.
De esta manera, si bien el acceso al dólar para atesoramiento será más libre y menos gravado, los consumos en el exterior continuarán teniendo un recargo, aunque en un marco más claro y previsible.
Acuerdo con el FMI y respaldo internacional
La eliminación del cepo no se produce de forma aislada. El Gobierno anunció que alcanzó un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, que implica una asistencia financiera de USD 20.000 millones, con un primer desembolso inmediato de USD 12.000 millones. Este acuerdo se negoció bajo el compromiso de avanzar en reformas estructurales, reducir el déficit fiscal y normalizar el funcionamiento del mercado de cambios.
Con este respaldo, se espera reforzar las reservas del Banco Central, generar mayor previsibilidad y crear condiciones más favorables para la inversión extranjera. El acuerdo también establece mecanismos de seguimiento trimestral por parte del organismo internacional, lo que refuerza el compromiso de cumplimiento de las metas pactadas.
Repercusiones y posicionamientos
El ministro de Economía, Luis Caputo, destacó que esta decisión representa un paso clave hacia la «normalización de la economía argentina». Según expresó, «la unificación del tipo de cambio y el fin de las restricciones son necesarios para generar confianza, eliminar distorsiones y fomentar el crecimiento».
Desde el sector empresarial y financiero, la medida fue bien recibida. Algunos actores del mercado consideran que el levantamiento del cepo era una condición indispensable para atraer inversiones y dinamizar el comercio exterior. Sin embargo, también hay voces que advierten sobre los riesgos de una mayor volatilidad del tipo de cambio si no se logra controlar la inflación y si no se refuerza la credibilidad de la política fiscal y monetaria.
En tanto, organismos multilaterales, como el propio FMI y el Banco Mundial, saludaron la medida como parte de una estrategia de estabilización integral, aunque remarcaron la importancia de proteger a los sectores más vulnerables frente a posibles efectos adversos en los precios.





