La oscuridad volvió a convertirse en un factor de riesgo en el casco urbano de La Plata. En Diagonal 77 entre 2 y 48, vecinos denuncian que desde hace varios días las luminarias no funcionan y que, cuando cae la noche, el tramo queda completamente a oscuras. En ese contexto, anoche una pareja fue asaltada mientras caminaba por el lugar, en un episodio que encendió nuevamente la preocupación por la seguridad en la zona céntrica.
El hecho no ocurrió en un barrio periférico ni en una calle poco transitada. Se trata de una de las diagonales emblemáticas del trazado platense, a pocas cuadras de facultades, edificios públicos, paradas de colectivo y zonas comerciales. Sin embargo, la falta de iluminación transformó el sector en lo que los propios frentistas describen como “una boca de lobo”, un escenario que facilita los delitos callejeros.
La situación reaviva el debate sobre el estado del alumbrado público en la capital bonaerense y sobre la relación directa entre infraestructura urbana e inseguridad. Mientras la pareja asaltada intenta dejar atrás el mal momento, el barrio exige respuestas concretas y urgentes para evitar nuevos episodios.
Asalto en Diagonal 77: cómo ocurrió el hecho y por qué la oscuridad fue determinante
Según relataron vecinos de la zona, el asalto ocurrió durante la noche cuando una pareja caminaba por Diagonal 77 en dirección hacia el centro. En cuestión de segundos, fueron interceptados por al menos un delincuente que, aprovechando la escasa visibilidad, los amenazó y les robó pertenencias personales antes de escapar.
La falta de luz fue un elemento clave. Testigos aseguran que las farolas del tramo comprendido entre 2 y 48 no funcionan desde hace varios días, lo que reduce drásticamente la visibilidad tanto para peatones como para automovilistas. En esas condiciones, identificar a un agresor se vuelve prácticamente imposible.
La pareja no sufrió heridas de gravedad, pero el impacto emocional fue evidente. Caminar por una zona céntrica debería ser una rutina cotidiana, no una experiencia atravesada por el miedo. Sin embargo, la combinación de oscuridad y ausencia de controles genera un contexto propicio para arrebatos y asaltos rápidos.
Quienes viven en las inmediaciones sostienen que el problema no es nuevo. Cada vez que fallan las luminarias, el sector queda sumido en penumbras durante días, a la espera de reparaciones que, según afirman, no siempre llegan con rapidez. Esta vez, el desenlace fue un hecho delictivo concreto que expuso las consecuencias de la falta de mantenimiento.
Además, remarcan que se trata de un corredor estratégico del casco urbano de La Plata, muy utilizado por estudiantes universitarios que regresan en horario nocturno, trabajadores y personas que se movilizan hacia el centro. La oscuridad altera hábitos, modifica recorridos y genera una sensación permanente de vulnerabilidad.
Reclamo vecinal por el alumbrado público: pedidos sin respuesta y preocupación creciente
Tras el asalto, los vecinos intensificaron los reclamos ante las áreas municipales correspondientes. Aseguran que ya habían realizado pedidos formales para la reparación de las luminarias, pero que hasta el momento no obtuvieron soluciones efectivas.
El malestar se apoya en un argumento claro: el alumbrado público no es un servicio secundario, sino un componente esencial de la seguridad urbana. La iluminación adecuada disuade conductas delictivas, mejora la visibilidad en veredas y calzadas y fortalece la percepción de control en el espacio público.
“Hace varios días que esto está así. Cuando anochece no se ve nada”, expresó un frentista. Según detallan, algunos domicilios aportan luz desde sus propios frentes, pero resulta insuficiente para cubrir todo el tramo afectado.
La preocupación no se limita al episodio reciente. Comerciantes de la zona advierten que la falta de iluminación reduce el tránsito peatonal nocturno, impactando en la actividad económica. Menos circulación implica menos movimiento comercial y mayor sensación de inseguridad.
El reclamo también apunta a la necesidad de mantenimiento preventivo. Vecinos consideran que no debería esperarse a que ocurra un delito para intervenir. Proponen revisiones periódicas del sistema eléctrico, recambio oportuno de lámparas y un mecanismo ágil de respuesta ante reportes ciudadanos.
En una ciudad con el trazado planificado que caracteriza a La Plata, las diagonales cumplen un rol clave en la conectividad. Cuando uno de esos ejes queda a oscuras, el impacto es inmediato y transversal.
Inseguridad y planificación urbana: el desafío de prevenir antes que lamentar
El caso de Diagonal 77 vuelve a poner en discusión una problemática estructural: la relación entre infraestructura urbana y prevención del delito. Diversos especialistas en seguridad coinciden en que los espacios bien iluminados tienden a reducir ciertos tipos de delitos callejeros, especialmente aquellos que dependen del factor sorpresa.

La iluminación LED, por ejemplo, ha sido incorporada en distintas ciudades como herramienta para mejorar visibilidad y eficiencia energética. Sin embargo, más allá de la tecnología instalada, el punto crítico suele ser el mantenimiento y la rapidez de respuesta ante fallas.
En el casco urbano platense, donde confluyen edificios administrativos, centros educativos y comercios, el funcionamiento correcto del alumbrado es indispensable. No se trata solo de estética urbana, sino de garantizar condiciones mínimas para la circulación segura.
El asalto a la pareja expone cómo una deficiencia puntual puede tener consecuencias concretas. Cuando el espacio público pierde iluminación, también pierde capacidad de vigilancia natural. Las sombras se convierten en aliadas de quienes buscan actuar con impunidad.
Vecinos plantean que la solución debe ser integral. Además de reparar las luminarias, proponen reforzar el patrullaje nocturno y evaluar la cobertura de cámaras de seguridad en puntos estratégicos. La prevención, sostienen, debe ser una política sostenida y no una reacción aislada ante cada hecho.
Mientras tanto, el tramo de Diagonal 77 entre 2 y 48 continúa siendo motivo de inquietud. La comunidad espera que el reclamo derive en una intervención rápida que restituya el alumbrado y devuelva previsibilidad a la zona.
La inseguridad en La Plata es un tema sensible y recurrente en la agenda pública. Cada episodio refuerza la necesidad de abordar el problema desde múltiples dimensiones: infraestructura, presencia estatal y participación ciudadana.
Recuperar la luz en esa cuadra no resolverá por sí solo la problemática del delito, pero representa un paso concreto y necesario. Para los vecinos, volver a caminar sin temor por una de las diagonales más características de la ciudad es una demanda básica. Y también un recordatorio de que, en materia de seguridad urbana, la prevención empieza por lo elemental: que las calles estén iluminadas.





