Una joven de 18 años fue aprehendida este viernes en el marco de un operativo de control realizado en la Unidad N° 45 del Servicio Penitenciario Bonaerense, ubicada en la localidad platense de Melchor Romero. El procedimiento se desarrolló durante una requisa de rutina, cuando el personal penitenciario detectó entre las pertenencias de la visitante varios sobres de nylon con una sustancia polvorienta de distintos colores, compatible con la droga sintética conocida como “tusi”. El hallazgo activó de inmediato los protocolos de seguridad vigentes y derivó en la intervención policial.
El episodio ocurrió en el complejo penitenciario situado sobre la calle 520, entre 176 y 179, una zona que concentra distintas unidades carcelarias y registra un flujo constante de familiares y allegados que ingresan diariamente para visitar a personas privadas de la libertad. En ese contexto, los controles de ingreso se realizan de manera sistemática, con el objetivo de evitar el ingreso de estupefacientes, teléfonos celulares y otros elementos prohibidos que puedan comprometer la seguridad interna del establecimiento.
Según se informó, la joven había ingresado al penal en calidad de visitante y fue sometida a los controles habituales. Durante la inspección de sus pertenencias, los agentes penitenciarios advirtieron la presencia de varios envoltorios sospechosos, por lo que dieron aviso inmediato a las autoridades y preservaron el material hasta la llegada de la Policía, conforme a los procedimientos establecidos.
El procedimiento y las pericias realizadas
Tras la detección de la sustancia, efectivos policiales se hicieron presentes en el lugar y procedieron al secuestro formal del material hallado. La joven fue identificada en el establecimiento y posteriormente trasladada a una dependencia policial de la región para avanzar con las actuaciones judiciales correspondientes. Allí se realizaron las pericias de rigor, fundamentales para determinar la composición y el peso de la sustancia incautada.
El test de orientación química arrojó resultado positivo para anfetaminas, metanfetaminas y cocaína, con un peso total aproximado de seis gramos. Estos resultados confirmaron que se trataba de una sustancia sintética de alta peligrosidad, cuya circulación se ha incrementado en los últimos años tanto en ámbitos recreativos como en circuitos ilegales más complejos.
Desde el entorno judicial señalaron que, una vez concluidas las diligencias iniciales, se labraron las actuaciones correspondientes por infracción a la Ley 23.737, que regula los delitos vinculados a estupefacientes en todo el territorio nacional. La joven, domiciliada en la localidad de Tigre, quedó imputada en la causa, aunque tras ser identificada recuperó la libertad, quedando su situación sujeta al avance de la investigación judicial.
El procedimiento fue destacado por fuentes vinculadas al sistema penitenciario, que subrayaron la importancia de la detección temprana para evitar que este tipo de sustancias ingresen al interior de las unidades carcelarias, donde su circulación suele generar conflictos internos y riesgos adicionales para la seguridad.
Qué es el “tusi” y por qué genera alerta
La sustancia conocida popularmente como “tusi” o “cocaína rosa” no responde a una composición química única. Se trata de una droga sintética que suele estar integrada por una combinación variable de compuestos psicoactivos, entre ellos ketamina, anfetaminas, MDMA y, en algunos casos, cocaína. Su apariencia llamativa y su carácter impredecible la convierten en una de las drogas de diseño que más preocupa a las autoridades sanitarias y judiciales.
Uno de los principales riesgos del “tusi” es que sus efectos pueden variar considerablemente de una dosis a otra, ya que no existe un control sobre su elaboración. Esto incrementa las posibilidades de intoxicaciones graves y complicaciones de salud, especialmente cuando se combina con otras sustancias. En el ámbito penitenciario, su ingreso representa un desafío adicional, dado que suele transportarse en pequeñas cantidades y en envoltorios discretos, lo que exige controles cada vez más exhaustivos.
En los últimos años, las fuerzas de seguridad y el Servicio Penitenciario Bonaerense han intensificado los operativos de control en los accesos a las unidades, ante el aumento de intentos de ingreso de drogas sintéticas y otros estupefacientes. Estos procedimientos forman parte de una estrategia más amplia de prevención, orientada a preservar el orden interno y reducir la violencia asociada al consumo y la comercialización ilegal dentro de los establecimientos carcelarios.
Fuentes del sistema penitenciario indicaron que, en muchos casos, quienes intentan ingresar este tipo de sustancias son personas jóvenes, algunas de ellas sin antecedentes penales, que pueden haber sido captadas o presionadas por terceros para trasladar pequeñas dosis. Esta modalidad complejiza las investigaciones y obliga a reforzar no solo los controles, sino también las tareas de inteligencia y seguimiento judicial.
El marco legal y la seguridad penitenciaria
La causa iniciada contra la joven se encuadra en la Ley 23.737, una normativa que establece distintas escalas penales según la cantidad de sustancia incautada y el destino que se le atribuya. Si bien en este caso se trató de una cantidad reducida, el intento de ingreso a una unidad penitenciaria constituye un agravante desde el punto de vista de la seguridad institucional, motivo por el cual la investigación continúa en curso.
La Unidad N° 45 de Melchor Romero, al igual que otros establecimientos del Servicio Penitenciario Bonaerense en la región de La Plata, recibe diariamente un importante número de visitantes. Esta situación obliga a desplegar dispositivos de control permanentes y a actualizar de manera constante los protocolos de seguridad, en coordinación con la Policía y la Justicia.

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Desde las autoridades destacaron el accionar del personal penitenciario, que actuó conforme a los procedimientos establecidos y permitió interceptar la sustancia antes de que ingresara al penal. También remarcaron la articulación con las fuerzas policiales y el rol de la Justicia para garantizar un proceso transparente y ajustado a derecho.
El episodio ocurrido este viernes vuelve a poner en foco la problemática del narcotráfico en contextos carcelarios y la necesidad de sostener políticas de control y prevención a largo plazo. En una ciudad como La Plata, que concentra varias unidades penitenciarias y un flujo constante de personas, cada procedimiento exitoso funciona como una señal de alerta y, al mismo tiempo, como una herramienta clave para reforzar la seguridad y reducir los riesgos asociados a la circulación de drogas sintéticas dentro del sistema penitenciario bonaerense.





