Con una caravana que recorrió distritos clave del conurbano, Axel Kicillof encabezó una jornada militante que combinó historia, confrontación con el gobierno de Javier Milei y un fuerte llamado a la unidad del peronismo. La irrupción del Movimiento Derecho al Futuro y el trasfondo de una interna latente.
Este sábado, Axel Kicillof protagonizó una jornada política que excedió lo meramente institucional. Con el conurbano bonaerense como escenario, el gobernador de la provincia de Buenos Aires encabezó una caravana militante que recorrió siete distritos —con epicentro en Berisso, Florencio Varela y La Matanza— en una jornada que combinó liturgia peronista, alta movilización territorial y un mensaje político de alcance nacional. Fue una puesta en escena con objetivos múltiples: consolidar liderazgo, marcar diferencias con Javier Milei y ordenar la interna del peronismo en torno a un proyecto común.
La peregrinación: historia y presente en movimiento
La actividad comenzó en Berisso, ciudad fundacional del movimiento peronista. En la histórica calle Nueva York, Kicillof dio inicio a una serie de actos bajo la consigna de recuperar el “kilómetro cero del peronismo”. El simbolismo no fue menor: fue allí donde los trabajadores del frigorífico Swift se organizaron antes de la marcha del 17 de octubre de 1945.
Desde ese punto cargado de memoria, la caravana avanzó por el sur del conurbano hasta llegar a Florencio Varela y posteriormente a La Matanza, donde se concentró el acto de cierre. La estética elegida fue explícitamente peronista: bombos, banderas, food trucks, militantes con pecheras, remeras con la cara de Perón y Evita, y cánticos de vieja y nueva data.
El discurso: unidad, confrontación y lanzamiento implícito
El tono del discurso de Kicillof fue enérgico. “El único adversario que tenemos es Javier Milei”, sentenció ante una multitud. El gobernador criticó con dureza la política económica del presidente libertario, a quien acusó de “ajustar a los que menos tienen mientras protege a la casta que decía combatir”. En sus palabras, el “desmantelamiento del Estado” por parte de Nación está afectando gravemente la educación, la salud, la producción y la infraestructura de la provincia.
Pero Kicillof no solo apuntó al adversario externo. También envió señales hacia dentro del peronismo. Consciente de las tensiones internas, pidió “unidad real, sin mezquindades” y aclaró que no está en su agenda disputar cargos partidarios: “No estoy construyendo poder personal ni busco ser el dueño del PJ”, declaró en referencia a las recientes fricciones con sectores alineados con Cristina Fernández de Kirchner y La Cámpora.
El Movimiento Derecho al Futuro (MDF)

Uno de los anuncios más destacados del día fue el lanzamiento formal del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), un nuevo espacio político que busca nuclear a sectores del peronismo, del sindicalismo y de movimientos sociales con el objetivo de “renovar el proyecto popular”.
El MDF se presenta como una herramienta para canalizar el descontento con el gobierno nacional, pero también para reposicionar al peronismo bonaerense como eje articulador de una propuesta nacional. Con apoyo explícito de intendentes, gremios y organizaciones de base, este espacio intenta ser más que un sello: una nueva identidad dentro del movimiento.
La interna: apoyos, tensiones y equilibrios
La jornada también funcionó como termómetro interno. Mientras la CGT dio su respaldo al evento y mostró cercanía con el gobernador, desde el kirchnerismo duro surgieron críticas veladas. Cristina Kirchner —ausente pero omnipresente— dejó trascender su incomodidad por el avance del MDF, aunque también habilitó, al menos por ahora, una tregua para evitar el desgarro del espacio.
Las negociaciones por la conducción del Partido Justicialista bonaerense, y la posibilidad de suspender las PASO provinciales, son parte de esa trama que se juega por debajo del escenario. Kicillof dejó en claro que no quiere una interna destructiva, pero tampoco aceptará imposiciones.
Una postal de época
El evento del sábado fue una postal precisa del momento político que atraviesa el peronismo. Por un lado, un gobernador con alta imagen en la provincia, que emerge como figura nacional en un contexto de vacío dirigencial. Por otro, un gobierno nacional cada vez más confrontativo, que genera resistencias sociales y económicas crecientes. Y en el medio, una fuerza política —el peronismo— que aún discute su forma, su método y su liderazgo.
Kicillof no dijo si será candidato a presidente. Pero habló como tal. Y caminó como tal.
Epílogo
La peregrinación militante encabezada por Axel Kicillof fue mucho más que una demostración de fuerza territorial. Fue el inicio —o la confirmación— de una estrategia política que busca nacionalizar su figura, consolidar una propuesta alternativa al modelo libertario y, sobre todo, ordenar un movimiento que aún debate su rumbo.
El gobernador dejó claro que no quiere jugar solo, pero que está dispuesto a conducir si las circunstancias lo empujan. Y este sábado, miles de militantes caminaron a su lado para dejar ese mensaje grabado en las calles del conurbano.






