Aunque el Gobierno nacional dispuso un incremento en los haberes de los residentes del Hospital Garrahan, los trabajadores continúan movilizados. Denuncian que los salarios siguen por debajo de la canasta básica y que se agrava la crisis en uno de los centros pediátricos más importantes del país.
En medio de una crisis económica que no da tregua, el Hospital de Pediatría «Prof. Dr. Juan P. Garrahan», uno de los centros médicos de alta complejidad más relevantes de Argentina, se convirtió en escenario de protestas y reclamos por parte de su personal residente. A pesar de que el Gobierno nacional anunció aumentos salariales a través del Decreto 112/2025, los trabajadores consideran que la medida es insuficiente y denuncian un profundo deterioro en sus condiciones laborales y en el funcionamiento general del hospital.
Aumentos bajo la lupa
El decreto oficial, publicado en el Boletín Oficial en enero de este año, dispuso un aumento progresivo en los haberes de los residentes. Según la normativa, los sueldos quedaron estipulados de la siguiente manera:
- Primer año: $944.980 en enero y $956.320 en febrero.
- Segundo año: $1.058.884 en enero y $1.071.591 en febrero.
- Tercer y cuarto año: $1.164.424 en enero y $1.178.397 en febrero.
- Jefes de residentes: $1.246.149 en enero y $1.261.103 en febrero.
Además, se estableció un incentivo económico por alta complejidad médica para todo el personal asistencial, medida que fue anunciada por el Consejo de Administración del hospital y que se hizo efectiva con los haberes de enero y febrero.
Sin embargo, estas cifras no lograron apaciguar el malestar. Según el personal médico y las agrupaciones gremiales del hospital, los aumentos no alcanzan a cubrir el costo de vida en la Ciudad de Buenos Aires, donde una canasta básica para una familia tipo supera ampliamente el millón y medio de pesos.
Reclamos que no se detienen
A lo largo de los primeros meses del 2025, los residentes realizaron múltiples medidas de fuerza, incluyendo paros de actividades, movilizaciones y asambleas abiertas. Uno de los momentos más tensos tuvo lugar en febrero, cuando se llevó adelante un paro de 48 horas en reclamo de una recomposición salarial del 100%. En los comunicados difundidos por las organizaciones gremiales, los trabajadores advirtieron que los sueldos actuales no sólo son insuficientes, sino que además implican una sobrecarga laboral inaceptable en un hospital que atiende más de 600 mil consultas al año.
La situación se agravó cuando, en mayo, los médicos del Garrahan se sumaron a una protesta nacional contra los recortes impulsados por el presidente Javier Milei. En aquella manifestación, los profesionales denunciaron una pérdida salarial del 53% desde diciembre de 2023, además de un grave desfinanciamiento en insumos, mantenimiento y equipamiento del hospital.
“Estamos hablando de residentes que trabajan jornadas extensas, incluso los fines de semana, por sueldos que no les permiten vivir dignamente. Y además están sosteniendo un sistema que se cae a pedazos”, sostuvo en diálogo con la prensa una médica del área de cirugía pediátrica.
Una historia de promesas incumplidas
El conflicto salarial no es nuevo. En septiembre de 2024, los residentes del Garrahan denunciaron públicamente que el entonces ministro de Salud, Mario Russo, había firmado un acuerdo de aumento del 35%, pero lo revocó apenas tres horas después. Aquella decisión profundizó la desconfianza entre los trabajadores y el Gobierno nacional, abriendo una brecha que aún no ha sido cerrada.
“Fue una burla. Una tomadura de pelo. Nos hicieron firmar algo que revocaron antes de que se secara la tinta. Desde entonces, las negociaciones son cada vez más tensas y lentas”, relataron desde la Asamblea de Residentes y Concurrentes del Garrahan.
La salud infantil, en riesgo
El Garrahan es una institución de referencia en todo el país, no sólo por su infraestructura y su complejidad médica, sino también porque recibe pacientes derivados de todas las provincias. En este contexto, los trabajadores advierten que la precarización laboral pone en riesgo la calidad de la atención médica y, por ende, la salud de miles de niños y niñas.
“La salud pública está en emergencia. Y si cae el Garrahan, caen todos”, advirtió uno de los delegados sindicales durante la última marcha frente al Ministerio de Salud de la Nación.
A su vez, los gremios aseguran que el conflicto no se limita al ámbito salarial, sino que también incluye reclamos por falta de recursos, insumos médicos, recortes presupuestarios y un creciente deterioro edilicio en diversas áreas del hospital.
Una salida incierta
Mientras el Gobierno sostiene que los aumentos salariales representan un esfuerzo considerable en el marco de la política de ajuste fiscal, los trabajadores del Garrahan insisten en que la medida es insuficiente y reclaman una instancia de negociación real, con participación directa de los equipos de salud.
Por ahora, la conflictividad sigue en aumento y no hay señales claras de resolución. En el horizonte, se vislumbran nuevas medidas de fuerza y un clima de creciente tensión que amenaza con agudizar aún más la crisis en el sistema de salud pública argentino.






