La capa de ozono, esencial para proteger la vida en la Tierra de la radiación ultravioleta, está mostrando signos concretos de recuperación. Así lo confirma el último Boletín del Ozono publicado por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), en el marco del Día Mundial del Ozono y del 40º aniversario de la Convención de Viena.
Según el informe, el agujero de ozono sobre la Antártida fue más pequeño en 2024 que en años anteriores, lo que representa una “buena noticia científica para la salud de las personas y del planeta”. La tendencia positiva responde tanto a factores atmosféricos naturales como al impacto sostenido de políticas ambientales globales.
“Hoy, la capa de ozono se está recuperando”, declaró el secretario general de la ONU, António Guterres. “Este logro nos recuerda que cuando las naciones prestan atención a las advertencias de la ciencia, el progreso es posible”.
La recuperación se vincula directamente con el Protocolo de Montreal, firmado en 1987, que logró eliminar más del 99% de las sustancias que dañan la capa de ozono, como los clorofluorocarbonos (CFC) utilizados en refrigeración y aerosoles.
El boletín de la OMM señala que el déficit máximo de masa de ozono en 2024 fue de 46,1 millones de toneladas, por debajo del promedio registrado entre 1990 y 2020. Además, se observó un agotamiento tardío y una recuperación rápida, lo que se interpreta como un signo sólido de mejora.
Si se mantienen las políticas actuales, se espera que la capa de ozono vuelva a los niveles de 1980 hacia 2066 en la Antártida, 2045 en el Ártico y 2040 en el resto del planeta. Esto implicaría una reducción significativa en los riesgos de cáncer de piel, cataratas y daños a los ecosistemas causados por la radiación UV (Evaluación científica ONU-OMM, 2022).
Foto: La cara buena del mundo






