Un grave episodio de alcohol al volante ocurrido en la localidad bonaerense de Mar de Ajó derivó en una sanción preventiva de fuerte impacto por parte del Gobierno provincial. El Ministerio de Transporte de la provincia de Buenos Aires resolvió impedir que una joven de 23 años pueda tramitar su licencia de conducir luego de protagonizar un siniestro vial mientras manejaba bajo los efectos del alcohol y sin habilitación legal para circular. La medida fue adoptada de oficio y apunta a evitar que una conducta considerada de alto riesgo vuelva a repetirse en el corto plazo.
El hecho se produjo durante la mañana del jueves 8 de enero, cuando la conductora realizó maniobras peligrosas en la vía pública y terminó colisionando contra un poste de alumbrado. Tras la intervención de las autoridades, se le practicó el correspondiente test de alcoholemia, que arrojó un resultado de 1,89 gramos de alcohol por litro de sangre. Se trata de un nivel ampliamente superior a lo permitido por la normativa vigente en la provincia de Buenos Aires, donde rige la política de tolerancia cero para conductores particulares.
A la alcoholemia positiva se sumó un agravante determinante: la joven no contaba con licencia de conducir habilitante al momento del siniestro. Esta combinación de factores —alcohol, conducción imprudente y ausencia de habilitación— elevó la gravedad del caso y motivó una respuesta inmediata por parte del Estado provincial, que avanzó con una inhabilitación preventiva para proteger la seguridad vial y a terceros.
Desde el Ministerio de Transporte, que conduce Martín Marinucci, explicaron que la decisión no constituye una sanción definitiva, sino una medida cautelar prevista dentro del marco legal vigente. El objetivo central es impedir que la persona involucrada acceda al registro de conducir en cualquier distrito bonaerense hasta tanto se resuelva su situación administrativa y judicial. En términos prácticos, la disposición bloquea la posibilidad de iniciar o continuar cualquier trámite vinculado a la obtención del carnet.
La medida fue respaldada por el Juzgado de Faltas de Dolores, que ordenó la prohibición preventiva de otorgamiento de licencia hasta que exista una resolución firme. La intervención judicial se apoya en la normativa de tránsito y seguridad vial, que faculta a los organismos competentes a adoptar acciones preventivas cuando se verifican conductas que representan un riesgo concreto para la vida y la integridad de las personas.
Fuentes oficiales señalaron que este tipo de decisiones buscan reforzar el carácter preventivo del sistema de sanciones, priorizando la protección de la comunidad por sobre el castigo posterior. “Conducir no es un derecho automático, sino una responsabilidad que implica cumplir reglas básicas y demostrar conductas seguras”, remarcaron desde la cartera provincial al justificar la inhabilitación.
El caso de Mar de Ajó se inscribe en un contexto más amplio de endurecimiento de las políticas de seguridad vial en la provincia de Buenos Aires, con especial foco en el alcohol al volante, una de las principales causas de siniestros graves en rutas y ciudades. Durante los meses de verano, y en particular en zonas turísticas, los controles suelen intensificarse debido al incremento del tránsito y al mayor consumo de alcohol.
Según datos oficiales, una proporción significativa de los accidentes viales con consecuencias graves está asociada al consumo de alcohol, incluso en situaciones en las que no se registran víctimas fatales. Por ese motivo, las autoridades sostienen que la intervención temprana y las sanciones preventivas resultan claves para reducir la siniestralidad y evitar hechos irreversibles.
En ese marco, la figura de la inhabilitación preventiva se consolida como una herramienta central para actuar antes de que se produzcan consecuencias más graves. A diferencia de las sanciones tradicionales, que suelen aplicarse una vez concluido el proceso administrativo, este tipo de medidas permite limitar de manera inmediata el acceso a la conducción cuando existen evidencias claras de una conducta peligrosa.
El episodio también volvió a poner el foco en la responsabilidad individual de quienes se ponen al volante. Manejar bajo los efectos del alcohol no solo implica una infracción grave, sino que puede derivar en sanciones de largo alcance, como la imposibilidad de obtener la licencia de conducir, multas elevadas y antecedentes administrativos que condicionan futuros trámites.
Mientras avanza el proceso en el ámbito del Juzgado de Faltas, la joven continuará impedida de tramitar su carnet de conducir en toda la provincia de Buenos Aires. La resolución final determinará el alcance definitivo de la sanción, en función de la normativa vigente y de las circunstancias del hecho.
Desde el Gobierno bonaerense insisten en que cada una de estas decisiones apunta a un objetivo central: reducir los riesgos en la vía pública y reforzar un mensaje claro de tolerancia cero frente al alcohol al volante. En un escenario donde los siniestros viales siguen siendo una de las principales causas de muertes evitables, las autoridades consideran que actuar con firmeza es una obligación indelegable del Estado.





