La Provincia de Buenos Aires inició una nueva edición de “Escuelas Abiertas en Verano” (EAV), un programa que este año alcanza a más de 220 mil niñas, niños y adolescentes en toda la región. Con 1.724 sedes distribuidas en los 135 distritos bonaerenses, incluidas 65 en contexto de encierro, la iniciativa ofrece un espacio integral de aprendizaje, recreación y socialización durante el receso estival, que se extenderá hasta el 30 de enero. Esta política pública se ha consolidado a lo largo de los años como un ejemplo de educación inclusiva, recreativa y de calidad, fomentando la participación de los estudiantes desde los 3 años en adelante, y fortaleciendo la relación entre la escuela y la comunidad.
El programa combina actividades recreativas, deportivas, artísticas y acuáticas, organizadas de lunes a viernes en jornadas de cuatro horas diarias, con turnos de mañana o tarde/vespertino. Estas acciones buscan promover la inclusión social, la conciencia ambiental y el cuidado de la salud, al mismo tiempo que fomentan la integración, el desarrollo personal y la formación de hábitos saludables. Cada sede adapta sus actividades según el contexto local, ofreciendo talleres de natación, juegos colectivos, prácticas ludomotrices, expresión artística y talleres culturales, garantizando que todos los niños tengan acceso a experiencias educativas y recreativas significativas.
La ministra de Educación, Flavia Terigi, destacó que “el programa es una política que profundiza nuestra apuesta por garantizar derechos durante todo el ciclo educativo, ofreciendo espacios de aprendizaje, recreación y cuidado que fortalecen la igualdad de oportunidades para niñas, niños y adolescentes en toda la Provincia”. Agregó que, más allá del receso escolar, la responsabilidad del sistema educativo es mantener un vínculo permanente con las comunidades, combinando propuestas pedagógicas, recreativas y sociales que generen encuentros, aprendizajes y vínculos duraderos.
Cada distrito cuenta con coordinadores y coordinadoras distritales, mientras que en cada sede se asigna un director o directora y docentes responsables de la planificación y el desarrollo de las actividades. En los espacios con espejos de agua, hay guardavidas profesionales para garantizar la seguridad de los participantes. Además, el programa asegura la continuidad del Servicio Alimentario Escolar (SAE) mediante la provisión de colación y almuerzo, asegurando que los estudiantes puedan disfrutar de todas las actividades con alimentación garantizada.
La experiencia de los participantes refleja el impacto positivo de la iniciativa. En La Plata, Sofía, de 8 años, cuenta: “Me encanta venir al programa, aprendo a nadar y juego con amigos de otros barrios”. Por su parte, Javier, docente a cargo de una sede, comenta: “Ver cómo los niños se motivan a participar en todas las actividades y aprenden mientras se divierten es la mayor recompensa”. Estas historias demuestran cómo EAV combina aprendizaje, diversión y socialización, generando un efecto duradero en la vida de los estudiantes y fortaleciendo la relación entre la escuela y la comunidad.
El programa también incorpora educación sexual integral, interculturalidad y concientización ambiental, ofreciendo a los niños herramientas para comprender su entorno y relacionarse de manera respetuosa con los demás. Cada sede garantiza espacios verdes, natatorios, actividades culturales, deportivas y atención primaria de la salud, consolidando un verano inclusivo, educativo y seguro. Este enfoque integral permite que los niños desarrollen habilidades físicas, cognitivas y sociales mientras se divierten, y refuerza el compromiso de la Provincia con una educación accesible y de calidad para todos.
A lo largo de los años, EAV ha crecido de manera sostenida, incorporando más sedes, nuevas actividades y estrategias de inclusión. Hoy, más de 220 mil estudiantes participan de la iniciativa, que se ha convertido en una herramienta clave para garantizar igualdad de oportunidades y desarrollo integral, permitiendo que los niños accedan a experiencias que combinan aprendizaje, recreación y cuidados esenciales. Los docentes y coordinadores locales trabajan estrechamente con las familias para asegurar que cada niño pueda aprovechar al máximo el programa, fortaleciendo la educación pública como espacio de encuentro, cuidado y crecimiento social.
Además de la oferta educativa y recreativa, “Escuelas Abiertas en Verano” contribuye a la integración comunitaria, promoviendo vínculos entre barrios y municipios. La acción conjunta entre organismos provinciales, escuelas y municipios facilita que los niños tengan acceso a programas de desarrollo físico, cultural y social, fortaleciendo la cohesión social y ampliando las oportunidades de participación durante el receso escolar.
En definitiva, “Escuelas Abiertas en Verano” representa un modelo de política pública que combina inclusión, aprendizaje, recreación y cuidado, permitiendo que niñas, niños y adolescentes vivan un verano lleno de experiencias enriquecedoras. La iniciativa demuestra que la educación puede ir más allá de las aulas, transformándose en un espacio de desarrollo integral, diversión segura y fortalecimiento de la comunidad, consolidando la apuesta de la Provincia de Buenos Aires por una educación pública de calidad y accesible para todos.






