La discusión sobre el futuro de las PASO vuelve al centro del debate político en la Argentina. Mientras el Gobierno analiza cambios en el sistema electoral, el peronismo busca reunir aliados en el Congreso para evitar su eliminación y preservar una herramienta clave para ordenar la competencia interna de cara a las próximas elecciones.
El escenario político expone tensiones dentro del propio peronismo y entre gobernadores que mantienen posturas diferentes. En medio de la discusión sobre una eventual reforma electoral, la oposición intenta construir un bloque parlamentario capaz de sostener las primarias y frenar cambios impulsados desde el oficialismo.
El debate sobre el futuro de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) volvió a instalarse con fuerza en la agenda política argentina. A medida que se acercan los próximos procesos electorales, el sistema de selección de candidatos se convirtió en un punto central de discusión dentro del Congreso y también en el interior de los principales espacios políticos.
En el peronismo existe una coincidencia mayoritaria respecto de la importancia de sostener las PASO como mecanismo institucional para ordenar la competencia interna. Sin embargo, la estrategia para garantizar su continuidad no será sencilla. La oposición necesita reunir apoyos suficientes en el Congreso para frenar cualquier intento de reforma electoral que apunte a eliminarlas o modificarlas sustancialmente.
Al mismo tiempo, el justicialismo enfrenta un desafío interno: construir una postura común frente a un escenario político fragmentado. Gobernadores, dirigentes nacionales y bloques legislativos mantienen posiciones diferentes sobre el sistema electoral, lo que agrega complejidad a la tarea de consolidar un frente parlamentario con capacidad de influir en el debate legislativo.
El plan del peronismo para sostener las PASO en el Congreso
Para una gran parte del peronismo, las PASO siguen siendo una herramienta central del sistema político argentino. Desde su implementación, las primarias permitieron que distintos sectores dentro de una coalición compitan electoralmente sin necesidad de romper alianzas o generar divisiones permanentes.
En un espacio político tan diverso como el peronismo, ese mecanismo resulta especialmente útil. La coexistencia de corrientes internas con visiones distintas sobre la estrategia política obliga a encontrar herramientas institucionales que permitan resolver disputas sin fracturar el frente opositor.
Por esa razón, numerosos dirigentes consideran que eliminar las PASO podría generar un escenario más conflictivo dentro del propio espacio. Sin una instancia abierta de competencia electoral, las decisiones sobre candidaturas quedarían sujetas a negociaciones internas que no siempre logran representar el equilibrio de fuerzas entre los distintos sectores.
El debate sobre el sistema electoral también tiene un fuerte componente estratégico. En un momento en el que el peronismo busca reorganizarse tras la derrota electoral, las primarias aparecen como un mecanismo que permitiría legitimar liderazgos y renovar la oferta política frente al electorado.
En el Congreso, los bloques opositores comenzaron a analizar distintos caminos para sostener el sistema. La clave estará en construir acuerdos con otras fuerzas políticas que, aun sin pertenecer al peronismo, puedan coincidir en la importancia de mantener las reglas electorales vigentes.
La discusión parlamentaria todavía no comenzó formalmente, pero el tema ya forma parte de las conversaciones entre legisladores. El oficialismo dejó trascender su intención de avanzar con una reforma política que incluya cambios en el sistema de votación, aunque aún no se presentó un proyecto concreto.
Gobernadores divididos frente a la reforma electoral
Uno de los factores que más condiciona la estrategia del peronismo es la diversidad de posiciones que existen entre los gobernadores del espacio. Mientras algunos mandatarios provinciales defienden la continuidad de las PASO, otros se muestran más escépticos respecto de su utilidad.
Entre quienes respaldan el sistema se encuentran dirigentes que consideran que las primarias fortalecen la legitimidad de las candidaturas. Desde esta perspectiva, permitir que la ciudadanía participe en la selección de postulantes mejora la transparencia y evita disputas posteriores dentro de las coaliciones.
Además, varios gobernadores entienden que las PASO pueden ser una herramienta clave para ordenar el escenario opositor de cara a las próximas elecciones. En un contexto donde no existe un liderazgo indiscutido dentro del peronismo, la competencia interna podría funcionar como un mecanismo para consolidar una candidatura con respaldo amplio.
Sin embargo, no todos comparten esa mirada. En otras provincias, algunos dirigentes consideran que las PASO implican un costo económico significativo para el Estado y que las disputas internas deberían resolverse dentro de los propios partidos políticos.
Este argumento aparece con frecuencia en el debate sobre la reforma electoral. Los críticos del sistema sostienen que las primarias terminan funcionando como una elección anticipada que muchas veces confirma candidaturas ya definidas por las estructuras partidarias.
También existen consideraciones políticas detrás de estas posiciones. En distritos donde los oficialismos provinciales tienen estructuras sólidas, los gobernadores suelen preferir mecanismos de selección de candidatos más controlados por las dirigencias locales.
Estas diferencias dentro del peronismo generan incertidumbre sobre el resultado final de la discusión en el Congreso. La postura que adopten los mandatarios provinciales puede influir directamente en el comportamiento de los legisladores que responden a ellos en ambas cámaras.
La estrategia electoral del PJ frente al Gobierno de Milei
Más allá del debate técnico sobre el sistema de votación, la discusión sobre las PASO se inserta en una disputa política más amplia entre el oficialismo y la oposición. Para el Gobierno, la reforma electoral podría convertirse en una oportunidad para impulsar cambios institucionales que modifiquen el escenario político.
Desde la oposición, en cambio, algunos dirigentes interpretan que el debate sobre las primarias también puede funcionar como una herramienta para instalar una agenda política distinta en el Congreso. En un contexto marcado por la discusión económica, la reforma del sistema electoral podría trasladar el foco hacia el funcionamiento de la dirigencia política.
En el peronismo existe la percepción de que el oficialismo podría utilizar este debate para reorganizar el tablero político de cara a las próximas elecciones. Por eso, sostener las PASO aparece como una forma de preservar un mecanismo que, en el pasado, permitió ordenar internas complejas y construir candidaturas competitivas.
El desafío para el justicialismo será mantener la unidad necesaria para enfrentar esa discusión parlamentaria. Si las diferencias internas se profundizan, el espacio opositor podría perder capacidad de negociación frente al oficialismo.
Al mismo tiempo, el peronismo necesita avanzar en un proceso de renovación política que le permita recuperar competitividad electoral. En ese camino, la existencia de primarias abiertas podría facilitar la emergencia de nuevos liderazgos y la construcción de una propuesta política más amplia.
La disputa política que definirá el sistema electoral
La discusión sobre el futuro de las PASO se perfila como uno de los debates más relevantes del calendario político argentino. Lo que está en juego no es solo un mecanismo electoral, sino también la forma en que los partidos organizan su competencia interna y definen sus liderazgos.

Para el peronismo, preservar las primarias significa mantener una herramienta que históricamente permitió canalizar diferencias dentro de una coalición heterogénea. Sin ese mecanismo, la construcción de una estrategia electoral común podría volverse mucho más compleja.
En el Congreso, la definición dependerá de una combinación de factores políticos: la capacidad del oficialismo para reunir apoyos, la cohesión interna del peronismo y la posición que adopten otros bloques legislativos frente a una eventual reforma electoral.
Mientras tanto, el debate ya anticipa uno de los ejes centrales de la política argentina en los próximos meses. A medida que se acerquen las elecciones, la discusión sobre las reglas del sistema electoral probablemente gane protagonismo y se convierta en un nuevo capítulo de la disputa entre oficialismo y oposición.





