En una jornada cargada de tensión en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, cronistas y camarógrafos fueron atacados por efectivos de la Policía Federal mientras cubrían la acción de activistas de Greenpeace en las afueras del Congreso. Los hechos generaron críticas de medios y organizaciones de prensa sobre el respeto a la labor periodística y el manejo de la seguridad en eventos públicos.
La mañana de este martes comenzó con incidentes que rápidamente captaron la atención de los medios nacionales e internacionales. Activistas de Greenpeace saltaron una de las rejas perimetrales del Congreso para visibilizar su rechazo a la reforma de la Ley de Glaciares, una normativa clave para la protección ambiental en el país. Los periodistas que se disponían a cubrir la protesta fueron alcanzados por empujones, gases lacrimógenos y gas pimienta, resultando heridos varios trabajadores de prensa. Entre ellos se encuentra el camarógrafo de A24, Facundo Tedeschini, de 50 años, trasladado al Hospital Ramos Mejía con lesiones leves y efectos por la exposición química.
Fuentes oficiales desmintieron que Tedeschini hubiera sido detenido: “Quedó en medio de la situación, lo empujaron y se cayó. Fue trasladado a un sector para que lo atiendan los médicos del SAME”, aclararon, confirmando además que “ya se inició un sumario administrativo para evaluar la actuación de los uniformados”. La cronista Agustina Binotti, del mismo canal, también sufrió los efectos del gas pimienta en los ojos, mientras que el jefe de móvil y el cronista de Crónica, Facundo Muñoz, denunciaron empujones y agresiones con spray lacrimógeno.
Estos episodios reavivan el debate sobre el respeto al trabajo periodístico y la protección de los medios durante la cobertura de manifestaciones y protestas en espacios públicos, donde el riesgo físico se combina con la necesidad de informar de manera inmediata y veraz.
Periodistas en la línea de fuego: relatos y agresiones
Los testimonios de los afectados reflejan la magnitud del conflicto. Facundo Tedeschini relató que la policía lo empujó mientras intentaba grabar la acción de los activistas, provocando que cayera al suelo y quedara expuesto a los gases lacrimógenos. “Fue un momento de mucha confusión; sentí que no podía cumplir con mi trabajo sin arriesgar mi integridad física”, explicó.
Agustina Binotti, por su parte, indicó que el gas pimienta le afectó la visión por varios minutos, dificultando la cobertura periodística. “Recibir un impacto directo mientras estás haciendo tu trabajo es angustiante. Es necesario que haya protocolos claros para que los medios puedan cubrir sin ser agredidos”, sostuvo.
Por su parte, el equipo de Crónica denunció empujones y la utilización indiscriminada de spray lacrimógeno, lo que generó un repudio inmediato de asociaciones de prensa y sindicatos. “Cubrir un hecho noticioso nunca debería implicar riesgo físico. Los periodistas cumplen un rol esencial para la sociedad”, afirmó un portavoz de la Asociación de Periodistas de Buenos Aires (APBA).
La administración del Congreso confirmó que se inició un sumario interno para evaluar la actuación de la Policía Federal, mientras que los afectados recibieron atención médica y seguimiento por los efectos de la exposición a gases químicos. La seguridad de los trabajadores de medios se convirtió así en el eje de la discusión posterior al incidente.
Greenpeace y la protesta ambiental: un reclamo con impacto
El trasfondo de la protesta estuvo vinculado a la reforma de la Ley de Glaciares, una norma que protege los ecosistemas estratégicos del país. Greenpeace cuestiona que la modificación propuesta pueda debilitar la conservación de estos espacios naturales, considerados vitales para el abastecimiento de agua y la preservación de la biodiversidad.
Al saltar las rejas del Congreso, los activistas buscaron llamar la atención sobre la importancia de esta normativa y la necesidad de un debate público sobre sus posibles efectos. Desde la organización señalaron que la acción fue pacífica y dirigida exclusivamente a visibilizar su postura ante los legisladores, mientras que fuentes oficiales argumentaron que la intervención policial respondió a la necesidad de mantener el orden y la seguridad en el recinto.
El contraste de versiones subraya la complejidad de cubrir situaciones de tensión donde interactúan manifestantes, periodistas y fuerzas de seguridad. Además, pone de relieve la discusión sobre el derecho a la información, la libertad de prensa y el acceso de la ciudadanía a hechos noticiosos sin interferencias ni riesgos físicos.
La jornada dejó en evidencia que las protestas ambientales pueden derivar en enfrentamientos y generar vulnerabilidades para quienes cubren las noticias, lo que refuerza la importancia de protocolos claros y la capacitación de las fuerzas de seguridad para tratar con medios de comunicación en situaciones de riesgo.
Cobertura periodística en entornos de riesgo: aprendizaje y seguimiento
El incidente en el Congreso resalta los desafíos que enfrentan los periodistas al cubrir manifestaciones. La combinación de empujones, gases lacrimógenos y exposición química no solo pone en riesgo la integridad física de los cronistas, sino que también afecta la capacidad de la sociedad de recibir información confiable y oportuna.
Facundo Tedeschini permanece en observación tras las lesiones leves y la exposición a los gases, mientras que Agustina Binotti reportó molestias pasajeras en los ojos. A pesar de los incidentes, los equipos de A24 y Crónica continuaron con la cobertura, demostrando resiliencia y compromiso con la información pública.
Expertos en derecho a la información recuerdan que la cobertura de protestas es un componente esencial de la democracia y que cualquier agresión a periodistas constituye un hecho grave que requiere investigación, sanción y medidas preventivas para evitar recurrencias. La interacción entre manifestantes, prensa y seguridad sigue siendo un desafío que exige transparencia, protocolos claros y responsabilidad institucional.
Mientras tanto, el Senado continúa debatiendo la reforma de la Ley de Glaciares, con los ojos puestos en la cobertura mediática y la participación ciudadana. La jornada de este martes dejó lecciones sobre la importancia de proteger a los trabajadores de medios y garantizar que la información llegue a la sociedad sin obstáculos ni riesgos innecesarios.
La atención a los periodistas agredidos y la evaluación de la actuación policial constituyen pasos fundamentales para reforzar la seguridad en la cobertura de eventos públicos. La combinación de manifestaciones ciudadanas, periodismo y gestión de seguridad seguirá siendo un eje central de debate, y las autoridades tienen la responsabilidad de establecer medidas claras que protejan a todos los involucrados.





