En las últimas décadas, la provincia de Misiones se ha posicionado como el epicentro de la actividad forestal en Argentina, con extensas plantaciones de especies exóticas como el pino y el eucalipto. Si bien esta industria ha generado empleo, divisas y desarrollo regional, crece el consenso científico sobre los profundos impactos ambientales que estas prácticas acarrean, especialmente sobre los bosques nativos y su biodiversidad.
Una investigación reciente de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) advierte que el modelo forestal dominante pone en riesgo la regeneración de especies autóctonas. Los científicos observaron que en zonas donde predominan los monocultivos exóticos, como el pino (Pinus spp.), disminuye la presencia de árboles nativos y se altera la dinámica ecológica del ecosistema. “Las plantaciones densas y de ciclo corto dificultan el crecimiento espontáneo de especies nativas y limitan el hábitat para la fauna local”, señalan desde el Instituto de Fisiología Vegetal de la UNLP (UNLP Oficial, 2024)
El dilema de la biodiversidad
El modelo forestal vigente prioriza la productividad a corto plazo. Sin embargo, diversas investigaciones apuntan que este enfoque es incompatible con la conservación de la biodiversidad. Un estudio del Instituto de Biología Subtropical del CONICET reveló que las plantaciones de pino modifican significativamente la fauna de mamíferos y aves en la región, especialmente cuando se encuentran alejadas de remanentes de bosque nativo. La pérdida de conectividad ecológica es uno de los factores más preocupantes para la preservación de especies endémicas y amenazadas (CONICET, 2022).
Además, el cambio en la cobertura vegetal altera procesos ecológicos como la polinización, el ciclo del agua y la fertilidad del suelo. Las especies exóticas no sólo compiten con las nativas por recursos, sino que además generan condiciones microclimáticas que dificultan la regeneración natural de los árboles autóctonos.
¿Es posible una forestación sustentable?
Frente a este panorama, los investigadores de la UNLP proponen un modelo alternativo basado en la forestación con especies nativas, particularmente la Araucaria angustifolia (también conocida como pino Paraná). Esta especie, originaria de la región, permite un manejo más amigable con el ambiente: sus plantaciones pueden realizarse a menor densidad y en ciclos más largos, lo que favorece el crecimiento espontáneo de otras especies vegetales y ofrece refugio a la fauna local.
“La Araucaria crea un dosel que permite el desarrollo de un sotobosque rico y diverso, que a su vez proporciona alimento y protección para animales autóctonos”, explican los autores del estudio. Estas plantaciones mixtas o de bajo impacto podrían representar un camino hacia una producción forestal más sustentable, sin necesidad de sacrificar la biodiversidad.
El Servicio Forestal Nacional y organizaciones como Vida Silvestre también impulsan la idea de mantener corredores ecológicos entre áreas protegidas y plantaciones forestales, con el fin de evitar el aislamiento genético de las especies y permitir sus desplazamientos naturales (IGN, 2023).
Conclusión: ¿qué modelo forestal queremos?
El debate no es menor. La elección del modelo forestal tendrá consecuencias a largo plazo no sólo para el ambiente, sino también para la economía y la cultura de las futuras generaciones. La disyuntiva entre desarrollo económico y conservación ambiental parece, en principio, irreconciliable. Sin embargo, las experiencias de manejo sustentable, como el uso de especies nativas y el respeto por los ciclos ecológicos, demuestran que es posible alcanzar un equilibrio.
La provincia de Misiones se encuentra en una encrucijada. Seguir reproduciendo un modelo extractivista basado en monocultivos exóticos implica hipotecar la riqueza biológica de uno de los ecosistemas más importantes de Sudamérica. En cambio, apostar por una producción forestal responsable, científica y con enfoque ecológico, puede abrir el camino hacia un futuro donde economía y naturaleza convivan en armonía.
Foto: Canal 12






