La ruptura es total. La Libertad Avanza y el PRO dejaron de disimular sus diferencias y se encaminan hacia una confrontación directa en las elecciones legislativas de 2025 en CABA. En el centro del conflicto: Karina Milei, Mauricio y Jorge Macri, Ramiro Marra como punta de lanza libertaria, y una interna explosiva con Victoria Villarruel.
La Ciudad de Buenos Aires se convirtió, una vez más, en epicentro de la política nacional. Lo que hasta hace poco parecía una alianza estratégica entre el PRO y La Libertad Avanza ya no existe.
Las señales eran claras: tensiones públicas, internas cruzadas y una avanzada libertaria en territorio PRO que ahora se presenta sin rodeos. El 2025 será escenario de una guerra abierta por el liderazgo de la derecha.
Karina Milei: la mano dura detrás del armado
Desde su oficina en Casa Rosada, Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, dirige con mano férrea la construcción política de LLA.
Su objetivo: consolidar un partido libertario puro en CABA, sin alianzas, sin “residuos del pasado” y sin necesidad del PRO. Su presencia, aunque silenciosa, se impone con fuerza y su equipo ya opera territorialmente en la Ciudad, seduciendo dirigentes, armando equipos y marcando territorio.
Ramiro Marra: la cara visible del avance libertario
En este esquema, Ramiro Marra se posiciona como el principal referente de LLA en CABA. El excandidato a jefe de Gobierno y actual legislador porteño se prepara para encabezar la lista legislativa en 2025. Con fuerte presencia en redes sociales y discurso alineado con el mileísmo duro, Marra es el elegido por Karina para confrontar directamente con el macrismo porteño.
Marra no oculta sus intenciones: quiere disputar el poder territorial del PRO y terminar con lo que considera una “casta reciclada de gestión”. Su candidatura buscará canalizar el voto joven, antisistema y económico-liberal que llevó a Milei a la presidencia.
Mauricio Macri: de aliado a opositor en su propio terreno
El expresidente Mauricio Macri fue el principal articulador del acercamiento entre el PRO y Milei en 2023. Sin embargo, el giro verticalista del gobierno libertario y la actitud confrontativa de Karina lo llevaron a cambiar de estrategia. Hoy, Macri busca reposicionar al PRO como fuerza autónoma, capaz de enfrentar al oficialismo libertario en su propio bastión.
En su entorno ya se habla de listas potentes, con figuras reconocibles y perfil de gestión.
El objetivo: defender la Ciudad y evitar que el mileísmo la convierta en plataforma de expansión nacional.
Jorge Macri: jefe de Gobierno bajo fuego cruzado
El actual jefe de Gobierno, Jorge Macri, enfrenta una situación incómoda. Gobernando con apoyos fragmentados y bajo presión de ambas fuerzas, su liderazgo está en la mira de Karina Milei, que jamás validó su candidatura, y también del ala dura del PRO, que le exige firmeza ante los embates libertarios.
Mientras intenta mantener el control institucional y gestionar la Ciudad, Jorge Macri se ve forzado a entrar en la disputa electoral mucho antes de lo previsto. Su gestión, sus alianzas y su liderazgo estarán en juego en los próximos meses.
Villarruel: el ala incómoda dentro del oficialismo
En el corazón del oficialismo, Victoria Villarruel emerge como figura cada vez más autónoma. La vicepresidenta mantiene un perfil propio, con vínculos en sectores conservadores y militares, y diferencias estratégicas con Karina Milei. En la Ciudad, Villarruel podría impulsar un armado paralelo, marcando una línea más tradicionalista frente al libertarismo ortodoxo que impulsa el entorno presidencial.
Su eventual jugada electoral en CABA tensaría aún más la interna oficialista y fragmentaría el voto liberal, debilitando el plan de Karina de consolidar un bloque monolítico.
2025: ruptura, disputa y nuevo mapa político
Lo que está en juego en 2025 no es solo una elección legislativa: es la definición de la hegemonía en la nueva derecha argentina. El PRO busca resistir la ofensiva libertaria y reposicionarse como fuerza moderna de gestión. LLA, con Karina Milei y Ramiro Marra al frente, quiere imponer su impronta y quedarse con el distrito que simboliza el poder institucional.
Con Macri decidido a recuperar terreno, Jorge intentando sostener la gobernabilidad, Marra lanzado a la campaña y Villarruel buscando espacio propio, el escenario está servido para una batalla que marcará el rumbo político del país.
La Ciudad de Buenos Aires vuelve a ser el centro. Esta vez, no como ejemplo de unidad, sino como símbolo de una derecha partida… y en guerra.





