El Senado convirtió en ley la reforma del régimen de Zonas Frías y modificó el esquema de subsidios que beneficia a millones de usuarios de gas. La iniciativa fue aprobada por 38 votos a favor y 8 en contra, después de una sesión atravesada por negociaciones, cambios de posiciones y un intento de sostener el quórum hasta el momento de la votación. Con la nueva norma, el beneficio quedará concentrado principalmente en la Patagonia, Malargüe y la Puna, mientras que miles de hogares de otras provincias deberán afrontar cambios en sus facturas.
La reforma modifica el régimen que había sido ampliado en 2021 y que incorporó nuevas localidades de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Mendoza y otras provincias. Según estimaciones oficiales difundidas durante el debate, alrededor de 1,6 millones de usuarios dejarán de recibir el beneficio general de Zona Fría y deberán afrontar un esquema diferente de asistencia si cumplen determinadas condiciones socioeconómicas.
La discusión tuvo un fuerte componente económico porque el cambio impactará directamente sobre el costo que pagan los hogares por el servicio de gas. Para muchos usuarios, la pregunta ahora es concreta: quiénes conservarán el descuento, quiénes lo perderán y cuánto puede aumentar la factura.
Zonas Frías: qué decidió el Senado y cómo cambia el subsidio al gas
La Cámara alta sancionó el proyecto después de una jornada de alta tensión parlamentaria. La iniciativa consiguió 38 votos afirmativos y 8 negativos, mientras que el interbloque peronista decidió retirarse del recinto y no participar de la votación. Los senadores santacruceños habían solicitado previamente un cuarto intermedio, pero el oficialismo consiguió mantener el número necesario con el acompañamiento de aliados y bloques provinciales.
Con la aprobación definitiva, el régimen cambia de manera significativa respecto del esquema ampliado en 2021. Hasta ahora, el beneficio alcanzaba a más de cuatro millones de usuarios residenciales de distintas regiones consideradas de bajas temperaturas, con descuentos que podían ubicarse entre el 30% y el 50%, según la zona y las condiciones establecidas.
La nueva ley vuelve a concentrar el beneficio general en las regiones que formaban parte del esquema original: la Patagonia, la Puna y el departamento mendocino de Malargüe. Las localidades que habían sido incorporadas durante la ampliación de 2021 ya no tendrán automáticamente el mismo descuento por el solo hecho de encontrarse dentro de una zona considerada fría.
Esto significa que el cambio tendrá un impacto especialmente importante en distintas localidades de la provincia de Buenos Aires. Entre las ciudades mencionadas en los informes sobre la reforma aparecen Mar del Plata, Bahía Blanca, Tandil, Necochea, Olavarría, Tres Arroyos, Pinamar, Villa Gesell y otras localidades que habían ingresado al régimen durante la ampliación.
La modificación también alcanza a localidades de Córdoba, Santa Fe, Mendoza, San Luis y otras provincias que habían sido incorporadas al régimen durante los últimos años.
Otro cambio relevante es la forma en que se calcula la asistencia. La bonificación dejará de aplicarse sobre el total de la factura y pasará a calcularse sobre el precio del gas. Esto significa que componentes como el transporte y la distribución no tendrán el mismo tratamiento que bajo el esquema anterior.
El régimen también mantiene un recargo de hasta 7,5% sobre el precio del gas en el punto de ingreso al sistema de transporte, utilizado para financiar el esquema de beneficios. De acuerdo con la información difundida durante el debate, el Gobierno considera que los recursos actuales no alcanzan para cubrir completamente el costo del régimen y plantea modificar su funcionamiento.
Quiénes pueden perder el descuento y quiénes conservarán el beneficio
Uno de los principales interrogantes que deja la nueva ley es qué ocurrirá con los hogares que hasta ahora recibían el descuento de Zona Fría y viven en localidades que fueron incorporadas en 2021.
La respuesta depende de la situación de cada usuario.
Los hogares ubicados en las regiones que mantienen el régimen general —Patagonia, Puna y Malargüe— conservarán el beneficio previsto por la nueva normativa. En cambio, quienes viven en las zonas que fueron incorporadas posteriormente deberán cumplir determinadas condiciones para acceder a una asistencia focalizada.
El esquema contempla la posibilidad de acceder a subsidios energéticos focalizados para hogares que cumplan con los requisitos establecidos. Entre ellos aparece un criterio vinculado con los ingresos familiares, además de situaciones específicas relacionadas con determinados grupos sociales.
Según la información difundida después de la sanción, el acceso puede contemplar hogares cuyos ingresos se encuentren dentro de determinados límites establecidos por el sistema de subsidios, así como casos vinculados con integrantes de la familia que posean un Certificado de Vivienda Familiar del ReNaBaP o sean veteranos de Malvinas. También se contemplan situaciones relacionadas con personas que poseen Certificado Único de Discapacidad, sujetas a la evaluación correspondiente.
De esta manera, la reforma reemplaza un criterio principalmente territorial por un sistema en el que la condición económica del hogar adquiere mayor importancia para determinar quién puede continuar recibiendo asistencia en las zonas que pierden el beneficio automático.
La provincia de Buenos Aires aparece entre las jurisdicciones que tendrán mayor impacto. La ampliación de 2021 había incorporado numerosas localidades bonaerenses y, con la nueva legislación, una parte importante de esos hogares dejará de contar con el descuento automático de Zona Fría.
El impacto también se sentirá en ciudades de Córdoba y Santa Fe, además de distintos departamentos de Mendoza y otras provincias que habían sido alcanzadas por la ampliación.
Para los usuarios, la diferencia será particularmente relevante al momento de recibir las próximas facturas de gas. Quienes pierdan el beneficio deberán afrontar el costo correspondiente al nuevo esquema, mientras que aquellos que puedan ingresar al sistema de subsidios focalizados tendrán una asistencia determinada por sus condiciones particulares.
Cómo puede cambiar la factura de gas y qué deben tener en cuenta los usuarios
El efecto económico de la reforma será diferente según la ciudad, el consumo del hogar y la situación de cada usuario. Por eso, no existe un único porcentaje de aumento que pueda aplicarse a todas las facturas.
Durante la discusión del proyecto, la Secretaría de Energía estimó que quienes pierdan el beneficio podrían afrontar un incremento promedio cercano a los $15.000 mensuales. Se trata de una estimación y el impacto concreto dependerá del consumo y de la estructura tarifaria correspondiente a cada usuario.
En algunos casos, las diferencias pueden ser mayores. Un ejemplo difundido durante el debate fue el de Bahía Blanca: para un usuario con un consumo promedio determinado, una factura estimada podría pasar de alrededor de $19.945 a $39.890, mientras que los hogares que accedan a un subsidio focalizado tendrían un incremento menor.
La situación de cada familia será, por lo tanto, determinante. Dos hogares de una misma localidad podrían recibir facturas diferentes dependiendo de sus ingresos, consumo y acceso al esquema de subsidios.
Para quienes pierdan el descuento automático de Zona Fría, el nuevo régimen abre la posibilidad de acceder a una asistencia focalizada si cumplen los requisitos. Por eso será importante revisar la situación del hogar y mantener actualizada la información utilizada para determinar el nivel de subsidio.
La reforma también modifica el esquema para quienes viven en las regiones que mantienen el beneficio general. Aunque continúen dentro de Zona Fría, el descuento ya no tendrá exactamente el mismo alcance que bajo el régimen anterior, debido al cambio en la base sobre la cual se calcula la bonificación.
El Gobierno sostiene que la modificación busca reducir el costo fiscal de los subsidios energéticos y avanzar hacia un sistema de asistencia más focalizado. Durante el debate se plantearon estimaciones de ahorro que varían según el cálculo utilizado y el alcance final de las medidas.
La sanción también estuvo acompañada por acuerdos políticos con representantes de provincias del norte que reclamaban medidas para compensar las diferencias existentes entre las regiones de temperaturas bajas y aquellas con mayores necesidades de energía eléctrica durante los meses de calor. Parte de esos compromisos deberá instrumentarse posteriormente mediante decisiones administrativas.
Para los usuarios, el dato central es que la sanción de la ley no significa que todas las facturas vayan a aumentar de la misma manera. El efecto dependerá de la localidad, el nivel de consumo y la posibilidad de acceder al nuevo esquema de subsidios.
La nueva normativa marca así un cambio importante en la política energética argentina: el beneficio de Zona Fría deja de depender exclusivamente de la ubicación geográfica para una parte de los usuarios y pasa a estar más vinculado con la situación socioeconómica del hogar.
Ahora resta conocer el proceso de implementación y las disposiciones que determinen cómo se aplicarán los cambios en cada caso. Mientras tanto, millones de usuarios deberán prestar atención a sus próximas facturas para conocer cómo impactará el nuevo régimen sobre el costo mensual del servicio de gas.




