Boca Juniors comenzó el Torneo Apertura 2026 con una victoria ajustada pero clave. En una Bombonera colmada y bajo una tarde pesada de verano, derrotó 1–0 a Deportivo Riestra y sumó sus primeros tres puntos del campeonato.
El equipo de Claudio Úbeda asumió el protagonismo desde el arranque. Presión alta, control territorial y circulación constante de la pelota.
Boca quiso imponer condiciones desde el primer minuto, aun condicionado por ausencias importantes en ataque. Ante la ausencia de Cavani, Merentiel y Palacios, todos fuera por lesión, el entrenador debió rearmar su esquema ofensivo.
Riestra, en cambio, apostó a la paciencia. Se replegó con líneas cortas, cerró espacios y priorizó el orden por sobre la ambición. El “Malevo” buscó incomodar desde la disciplina táctica y evitar que Boca encontrara caminos claros hacia el arco.
El Xeneize insistió. Cargó el juego por las bandas, buscó sociedades interiores y tuvo en Lucas Janson a uno de sus futbolistas más activos. El dominio fue claro, pero no contundente. La falta de precisión en los últimos metros volvió a ser un problema recurrente.
Los números reforzaron esa sensación. En los primeros 20 minutos, Boca acumuló seis tiros de esquina y varias llegadas al área rival. La más peligrosa fue un cabezazo de Lautaro Blanco que pasó muy cerca del travesaño. Ignacio Arce respondió con seguridad y se transformó rápidamente en una de las figuras del primer tiempo.
Con el correr de los minutos, el desarrollo se estabilizó. Boca mantuvo la posesión y el control del ritmo, pero no logró traducir esa superioridad en el marcador. Riestra resistió, apostó a algún contragolpe aislado y logró llegar al descanso con el arco en cero.
El 0–0 del entretiempo dejó un clima de impaciencia en La Bombonera. Desde las tribunas bajó el reclamo por mayor verticalidad y agresividad ofensiva. En el complemento, el guion se repitió.
Boca salió decidido a romper el empate, manejó la pelota y empujó al rival contra su campo. Riestra sostuvo su estructura defensiva y apostó a prolongar el equilibrio.
El partido avanzaba y la tensión crecía. El reloj se transformó en un enemigo para el local. Cada ataque sin definición aumentaba la ansiedad. Hasta que apareció la pelota parada.
A los 30 minutos del segundo tiempo, Leandro Paredes ejecutó un centro preciso al corazón del área. Lautaro Di Lollo anticipó a su marcador y conectó de cabeza. El balón viajó ajustado al palo y terminó en la red. Ese fue el único gol de Boca y del partido, la Bombonera explotó. El grito fue de alivio tanto como de festejo.
Di Lollo, de manera inesperada se convirtió en el protagonista, dándole lugar a convirtirse en la figura de la tarde con una aparición decisiva. Con la ventaja, el escenario cambió.
Ante esto Riestra adelantó sus líneas y asumió riesgos. Boca retrocedió algunos metros luego del gol, y priorizó el orden defensivo, buscando lastimar con espacios a favor.
El visitante tuvo su momento cerca del final, Mariano Bracamonte sacó un remate potente que exigió una gran intervención de Agustín Marchesín. Fue la única llegada realmente clara de Riestra en todo el partido, Boca aguantó, cerró el encuentro con oficio y aseguró el triunfo.
El estreno dejó sensaciones claras. Boca fue superior, dominó el juego y encontró el gol por insistencia y eficacia en una jugada clave. No brilló, pero cumplió.
En un torneo largo, empezar ganando siempre es un alivio. Para Riestra, la derrota no opaca del todo la imagen. Mostró orden, compromiso y carácter competitivo, y estuvo en partido hasta los últimos minutos.
Boca arrancó el Apertura 2026 con una victoria que suma confianza. El camino recién empieza, pero el primer paso ya está dado. En La Bombonera, y con su gente, el Xeneize volvió a decir presente.







