La noche que prometía ser de reacción terminó convertida en otra página negra para Boca Juniors. En una Bombonera repleta, caliente y cargada de tensión, el equipo volvió a decepcionar y cayó 3 a 2 frente a Huracán en un partido caótico, repleto de errores, polémicas, expulsiones y decisiones inexplicables. La eliminación de los play offs dejó un escenario explosivo: insultos para los jugadores, cuestionamientos al entrenador, bronca contra el Consejo y hasta fuertes cánticos apuntando a la dirigencia encabezada por Juan Román Riquelme.
Todo comenzó de la peor manera posible. Apenas iban 3 minutos cuando Boca regaló la pelota en salida. Milton Delgado quiso salir jugando desde el fondo, perdió el balón en una zona peligrosísima y Huracán no perdonó. Recuperación rápida, ataque directo y definición letal para silenciar a una Bombonera que todavía se estaba acomodando. Otro error infantil de un Boca frágil, nervioso y sin personalidad, que volvió a demostrar que cualquier presión rival lo pone al borde del colapso.
Lejos de reaccionar futbolísticamente, Boca siguió perdido. Sin ideas, sin intensidad y con jugadores en un nivel alarmantemente bajo. El mediocampo nunca hizo pie, la defensa fue un desorden permanente y arriba el equipo chocó constantemente contra la enorme figura de Hernán Galíndez. El arquero de Huracán tuvo una actuación monumental, tapando todo lo que le tiraron y sosteniendo a su equipo en los momentos de mayor presión.
Como si el panorama no fuera suficientemente complicado, a los 23 minutos del primer tiempo llegó otra mala noticia para Boca: Adam Bareiro sintió una molestia física y tuvo que dejar la cancha lesionado. En su lugar ingresó Milton Giménez, quien terminaría siendo de lo poco rescatable dentro del desastre generalizado.
Boca empujó más por desesperación que por fútbol. Merentiel luchó como pudo, Velasco desapareció por largos tramos y el equipo jamás encontró claridad. Aun así, sobre el cierre del primer tiempo parecía llegar el empate cuando Milton Giménez definió tras una serie de rebotes. La Bombonera explotó, pero la alegría duró apenas segundos. El juez anuló el gol por un fuera de juego previo de Miguel Merentiel, decisión que generó una fuerte protesta de todo Boca y una lluvia de insultos desde las tribunas.
El segundo tiempo mostró a un Boca todavía más desesperado. Huracán se replegó, esperó y apostó al error rival, mientras Boca acumulaba centros sin destino y decisiones equivocadas. El técnico volvió a quedar en el centro de las críticas por los cambios tardíos y por un equipo que jamás mostró una idea clara de juego. Cada ataque terminaba igual: centros imprecisos, malas resoluciones o una nueva atajada de Galíndez.
Sin embargo, cuando parecía que la historia se terminaba, llegó una de las jugadas más polémicas de la noche. A los 42 minutos del segundo tiempo, tras un centro al área y una serie de rebotes, Milton Giménez marcó el empate. Todo Huracán reclamó mano y el árbitro fue llamado por el VAR. La revisión se hizo eterna, la Bombonera ardía y finalmente el juez convalidó el gol. Boca encontraba el 1 a 1 en medio del caos y llevaba la definición al alargue.




