El Banco Central de la República Argentina (BCRA) volvió a cerrar una jornada con saldo comprador en el mercado oficial de cambios y consolidó una señal que el mercado seguía de cerca desde fines del año pasado: la reaparición sostenida de la autoridad monetaria como demandante neto de divisas. Este martes, el organismo adquirió USD 83 millones y acumuló más de USD 100 millones en apenas dos ruedas consecutivas, en un contexto de mayor volumen operado, retroceso del tipo de cambio mayorista y crecimiento de las reservas internacionales.
La importancia de este movimiento excede el dato puntual. Se produce en el inicio de 2026, bajo un esquema cambiario basado en bandas de flotación administrada, con el objetivo explícito de recomponer reservas sin generar tensiones inflacionarias ni sobresaltos en el mercado. A diferencia de episodios anteriores, las compras actuales se dan con un dólar que no presiona el techo de la banda y con una dinámica monetaria que no exige esterilización inmediata de los pesos emitidos.
Durante la jornada se registró una recuperación significativa del volumen en el segmento de contado. El monto negociado alcanzó los USD 573,4 millones, lo que representó un aumento cercano al 50% respecto de la rueda previa. Ese mayor nivel de oferta permitió que el dólar mayorista retrocediera $2,50, equivalente a una baja del 0,2%, para cerrar en $1.467,50. En este escenario, el Banco Central absorbió alrededor del 14,5% de la oferta diaria, una proporción elevada si se la compara con el objetivo de referencia del 5% que el propio organismo había planteado al presentar el nuevo régimen cambiario.
La cotización oficial quedó así a una distancia de $66,41 del techo de la banda, fijado actualmente en $1.533,91. En términos porcentuales, el tipo de cambio se ubicó cerca de un 4,5% por debajo de ese límite, lo que refuerza la percepción de que, al menos en el corto plazo, no existen presiones inmediatas sobre el dólar oficial. Para el mercado, este dato funciona como una señal de anclaje relevante, tanto para expectativas inflacionarias como para decisiones financieras de corto plazo.
El impacto positivo también se reflejó en las reservas internacionales. Las reservas brutas del BCRA aumentaron en USD 787 millones y alcanzaron los USD 44.187 millones, el nivel más alto desde enero de 2023. Si bien parte de esa suba responde a movimientos técnicos y contables habituales de comienzos de mes, las compras netas en el mercado oficial comienzan a jugar un rol visible en la recomposición del stock de divisas, uno de los principales objetivos del programa económico.
En el mercado minorista, el dólar mostró un comportamiento alineado con la tendencia mayorista. En el Banco Nación, la cotización para la venta bajó cinco pesos y cerró en $1.490. Según informó el Banco Central, el promedio del sistema financiero fue de $1.437,29 para la compra y $1.488,32 para la venta, lo que refleja una relativa estabilidad en las pizarras y una menor volatilidad en comparación con semanas anteriores.

Desde el análisis financiero, distintos economistas coincidieron en que el saldo comprador del BCRA constituye una señal positiva, aunque advirtieron que el proceso recién comienza y todavía enfrenta desafíos relevantes. Ignacio Morales, Chief Investments Officer de Wise Capital, señaló que el inicio de la semana finalmente mostró un balance favorable para la autoridad monetaria, aunque destacó que en paralelo se detectaron ventas del Tesoro en el Mercado Libre de Cambios. Según su interpretación, esas operaciones buscan evitar que el tipo de cambio mayorista se acerque al techo de la banda cambiaria, reforzando la estrategia de control de expectativas.
Morales también indicó que se observaron movimientos en el mercado de futuros, con precios ubicados apenas por debajo del límite superior del esquema cambiario. En ese marco, explicó que las compras diarias del Banco Central estuvieron alineadas con el objetivo teórico del 5% del volumen operado. Bajo ese criterio, y con la meta oficial de acumular alrededor de USD 10.000 millones, el BCRA debería sostener adquisiciones cercanas a los USD 40 millones diarios durante un período prolongado.
Una lectura complementaria ofreció Juan Manuel Franco, economista jefe del Grupo SBS, quien afirmó que las compras se inscriben de lleno en el nuevo esquema de bandas, que implica una remonetización gradual en pesos contra acumulación de reservas. Según Franco, la intervención estuvo en línea con lo anticipado por el BCRA en diciembre y representa un primer paso para normalizar el funcionamiento del mercado cambiario.
No obstante, el economista advirtió que el foco inmediato de los inversores está puesto en el pago de bonos previsto para los próximos días. Aunque el cumplimiento de ese compromiso no está en duda, persisten interrogantes sobre las fuentes de financiamiento. En ese sentido, consideró probable una combinación de depósitos del Tesoro y operaciones de repo del Banco Central para enfrentar el vencimiento. De cara al próximo pago relevante, previsto para julio, la clave será —según Franco— sostener la acumulación de reservas y lograr una baja del riesgo país que permita mejorar las chances de refinanciación en el mercado.
Desde una perspectiva más amplia, Gustavo Ber, economista del Estudio Ber, destacó que el Banco Central comenzó a implementar compras graduales anticipadas que, de ser acompañadas por una mayor demanda de dinero, podrían contribuir a una remonetización efectiva de la economía. En ese escenario, señaló, una mayor estabilidad cambiaria podría traducirse en una mejora del nivel de actividad. Para los operadores, agregó, dos variables funcionarán como indicadores clave: que el dólar no se acerque al techo de la banda y que la inflación se mantenga contenida.
Un informe de Max Capital también interpretó las compras como una señal positiva y sostuvo que este debería ser el camino a seguir: pequeñas adquisiciones diarias que refuercen la previsibilidad sin generar tensiones innecesarias. Sin embargo, el reporte advirtió que el Banco Central continúa interviniendo en otros segmentos del mercado financiero. Según la consultora, el BCRA habría estado ofreciendo contratos de futuros y vendiendo instrumentos dollar-linked en el mercado secundario, con el objetivo de brindar cobertura y evitar presiones adicionales sobre el tipo de cambio.
En ese contexto, la propuesta de canjear un instrumento dollar-linked con vencimiento próximo por otro con vencimiento a fin de enero apuntaría a extender la cobertura disponible y reducir riesgos de corto plazo, especialmente en la antesala de nuevas licitaciones.

En el mercado informal, el dólar blue mostró un comportamiento más volátil. Tras iniciar la jornada en baja y tocar los $1.510, el billete marginal rebotó por la tarde y cerró con una suba de cinco pesos, en $1.520 para la venta. Aun así, en el balance de los primeros días de enero, el dólar paralelo acumula una caída de diez pesos, lo que refuerza la percepción de un arranque de año con mayor calma cambiaria.
En síntesis, la vuelta del Banco Central como comprador neto de dólares marca un cambio relevante en la dinámica del mercado. Aunque los montos aún son moderados, el contexto de mayor volumen, estabilidad en las cotizaciones y recuperación de reservas ofrece una señal concreta tanto para el mercado financiero como para los ahorristas. La sostenibilidad de este proceso dependerá de la coordinación entre política fiscal, monetaria y financiera, y de la capacidad del BCRA para sostener la acumulación sin desanclar expectativas en un año clave para la economía argentina.





