La noche en el Estadio Jorge Luis Hirschi fue testigo de una nueva exhibición de Estudiantes de La Plata, que con inteligencia, oportunismo y solidez superó con claridad a un Racing desconocido. En un partido que prometía emociones tras el vibrante 5-4 que ambos equipos habían protagonizado en Avellaneda, esta vez el Pincha no dejó lugar para sorpresas y se impuso 2-0 con goles de Santiago Ascacibar y Gabriel Neves.
Más allá del resultado, la actuación de Racing dejó muchas más preguntas que respuestas. Con fallos defensivos evidentes y una alarmante falta de respuestas en ataque, el equipo de Gustavo Costas perdió el invicto y la cima del Grupo A del Torneo Apertura, justo antes de un duelo clave ante Boca Juniors. Del otro lado, Eduardo Domínguez vuelve a demostrar que su equipo está en un gran momento y se posiciona como un serio aspirante al título.
Un Estudiantes inteligente y un Racing confundido
Desde el primer minuto, Estudiantes mostró sus cartas. Con un plan táctico claro, el equipo local aprovechó la velocidad de Joaquín Tobio Burgos para castigar el sector derecho de Racing, donde Gastón Martirena y Marco Di Césare sufrieron en cada avance. Sus centros venenosos generaron peligro constante en el área de Gabriel Arias, quien tuvo que intervenir más de una vez para evitar que la historia se definiera temprano.
Si bien Racing intentó reaccionar con la jerarquía de Luciano Vietto y el sacrificio de Maxi Salas, las llegadas más peligrosas siempre fueron del León. Una atajada clave de Arias ante un remate de Tiago Palacios mantuvo con vida a la Academia en el primer tramo del partido, pero el equipo visitante se mostraba incómodo, sin claridad en la salida y con evidentes problemas para generar juego.
La desatención en la última línea de Racing terminó siendo determinante. Un error infantil de Santiago Quirós al intentar salir jugando permitió la presión de Guido Carrillo y la rápida combinación con Palacios. La definición de Santiago Ascacibar, con un sutil toque por encima de Arias, fue una muestra de frialdad y jerarquía. El 1-0 era un golpe de realidad para un Racing que no encontraba respuestas.
Sin reacción y con más errores, Racing terminó de sepultar sus ilusiones
El entretiempo le sirvió a Gustavo Costas para meter mano en el equipo y buscar una reacción inmediata. Las salidas de Sosa, Almendra y Salas dieron lugar a Colombo, Zaracho y Balboa, pero el efecto fue mínimo. La Academia nunca logró imponerse en el medio y, con el correr de los minutos, se vio aún más superado.
Estudiantes olió la fragilidad de su rival y aprovechó otro grosero fallo defensivo para sentenciar la historia. Un despeje defectuoso de Gabriel Rojas terminó en los pies de Gabriel Neves, quien se acomodó con categoría y sacó un remate seco que dejó sin chances a Arias. El 2-0 fue la confirmación de la diferencia entre ambos equipos: uno con las ideas claras y otro sumido en la confusión.
Para colmo de Racing, la jugada del segundo gol estuvo envuelta en polémica. Antes de definir, Neves había cometido una infracción sobre Zaracho que el VAR no revisó, lo que generó la furia de Costas y su cuerpo técnico. Sin embargo, nada podía tapar las evidentes falencias de su equipo, que más allá de cualquier polémica, había sido superado de principio a fin.
Un futuro incierto para Racing y un Estudiantes que ilusiona
El final del partido dejó dos realidades bien marcadas. Estudiantes, con un planteo sólido y jugadores en gran nivel, se consolida en lo más alto del Grupo A y deja en claro que es candidato. Racing, en cambio, se encuentra en una encrucijada: más allá de perder la punta, lo preocupante fue la imagen que dejó.
Con el duelo ante Boca en el horizonte, la Academia tendrá que reaccionar rápido si no quiere seguir cayendo en un mar de dudas. Costas tiene la presión de corregir los errores y encontrar respuestas en un equipo que, por momentos, parece haberse olvidado de su identidad. Mientras tanto, en La Plata, Estudiantes sonríe y sigue soñando en grande.





